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Las circunstancias…

… me abren ventanas.
Hoy tengo espacios huecos precisos, preciosos de ser llenados, costumbres arraigadas que se resisten a escapar.
Las circunstancias me cierran puertas, y esperan a ser abiertas por vida nueva en cada anochecer de gatos y alturas.
Cada paso que doy estando ahora me entiende con el universo infinito.
Aún no consigo hacer desaparecer lo que horada a veces el pecho, ahí justo donde tengo la espiral.
Humedades celestiales tienden a caer en la tierra y nacen flores de fluidos de hombre y mujer.
Hay abrazos vacíos que quieren corresponderse a sí mismos y pertenecerse siempre.
A veces me resulta difícil vivir la metáfora de lo que me rodea, interpretarla acorde a los pasos que doy.
A veces me resulta difícil ver poesía en el amanecer, en la explosión atómica del sol cada día.
No sé si pertenezco a nada, no sé si pertenezco al mundo, al universo, a mi cuerpo, a ahora.
Perezco y parezco siempre y nunca.
Dentro de mi pecho hay un mar profundo donde me sumerjo cada vez que me asusta sentir y sentirme, luego renazco y canto al sol, me canto.
No estoy triste, bueno, sí, un poco, son esas tristezas escorpionas que me duelen y no explico.
Simplemente las vivo, sin más, sin menos.
También en la tristeza habitan gnomos que construyen palacios.
También en la melancolía hay rayos de esperanza de vida y setas en bosques.
Me gustaría fundirme con el universo, viajar a la constelación de Orión, ser la flecha que dispara su arco.
Nadar en medio de las estrellas.
Vivir como átomo de aire.
Volar en la noche sobre Tamadaba.
Tengo unos ojos extraños, que miran y admiran, que cuando son mirados, consternan.
Mis ojos van por delante de mí y expresan lo que no voy siendo.
Cuesta deshacerse de las herencias vitales pero todo sigue su camino.
En este vivir contínuo cada minuto es diferente a otro.
Es considerable el aumento de cielo por metro cuadrado de tierra.
Es considerable el aumento de mi hueco en el pecho por metro cuadrado de recuerdos.
No sé.
Nada.
Hoy estoy perdido.
Hoy no me encuentro.
Hoy no me resisto.
Hoy lloro.
Hoy soy Helio d oro, con lo que conlleva.
Hoy nada me trae, nada me lleva.
Me exploro.
Me desarraigo.
Mi corazón late ahora.
Mi vida vive ahora.
Ahora, estoy triste.
Lo vivo.

Un abrazo.

Cada vez más…

… me desligo de las tormentas y los tormentos y me siento más liviano.
Comienzo una nueva aventura, la de ser yo en cada instante, en cada prisma, en cada anochecer.
Amo el Aquí y el Ahora, amo vivir.
Cuando estoy aquí y ahora no me angustio, no me da ansiedad, todo sucede de manera hermosa.
Me maravillo ante un anochecer, ante las estrellas y las constelaciones, ante todo lo hermoso.
Me enamoran las cosas sencillas, un paseo en el mar con los pies descalzos a las dos de la madrugada.
Me enamora una charla amistosa, dar un concierto, ver a mis colegas cantautores cantar con un alma enorme que no les cabe en el pecho.
Me enamora reír, sentir mi cuerpo, mi risa, mi constelación de Orión.
Me enamora mi hermana Crisol cuando me llama por teléfono y me dice: “Se acaba de ir la luz”. La amo.
Amo llorar.
Amo sentirme solo, sentirme acompañado.
También me gustan las cosas, digamos, complejas, el ajedrez, los videojuegos.
Las películas de acción.
Las verduras.
Amo a todo lo que amé.
Amo a mis hermanos, A maca, a Coki, a Crisol, cuando ellos están bien yo soy inmensamente feliz.
Me enamora el mar, la luna y los sueños (Esto lo aprendí de una loca de nariz hermosa y pelo rubio de la que nunca más supe)
Cuando estoy en este momento presente, ahora, escribiendo, me doy cuenta de que sentirme en este momento, con mis pies, mis manos, mi cuello, mis dedos tecleando sin más allá, sin más acá, me encanta.
Una cosa tengo clara, una cosa son las expectativas, otras, los objetivos.
No tengo expectativas, pero sí metas, objetivos.
Expectativas son las olas del mar que vienen o no vienen, los objetivos es ir mar adentro.
Me gusta estar aquí y ahora.
Me gusta escribir, cantar, hacer música.
Me gusta ser lo que voy siendo en cada momento.
Yo no soy lo que soy, yo no soy como soy, soy lo que voy siendo a cada instante, a cada momento.

Un abrazo.

… que siempre son buenos.
Todo es para bien.
Como el mar siempre en cambio constante, como los árboles y las montañas.
Como la incesante ciudad o la inmóvil luna.
Como el cuerpo entero y las creencias que quieren escapar.
Como el universo y el corazón que siempre late.
Como el amor en su vaivén.
Como los sueños en su despertar.
Como un eterno retorno.
Como la sangre que da vida.
Como las miles de elecciones.
Todo cambia y es para bien.
Como lo intrínseco de la vida.
Como el fondo del cuerpo.
Como el sentir de los lunes.
En el eterno proceso de vivir, todo cambia.
Yo cambio en breve de lugar.

Un abrazo.

… el sábado de Luna Llena estaba de tan llena que nadie pudo dormir.
Todo el mundo echaba de menos a sus amantes, a sus amigos.
A algunos nos llegó una extraña soledad añeja como el propio mundo.
Coincidió con una Luna Llena de tan llena que nadie pudo dormir.
Es cierto que a muchos de nosotros, sobre todo escorpiones, nos afecta en demasía.
Estos días de extraño calor donde la Luna Llena está de tan llena que nadie pudo dormir, todo el mundo bebía demasiada agua para ahogar sus penas en soledades abrumadoras.
No sé qué pasó esa noche de Luna Llena que de tan llena nadie pudo dormir, simplemente me vi yo solo en medio de la ciudad caminando por la Avenida Marítima.
No sé qué pasó aquí, no sé qué había allí, sólo sé que había una Luna que de tan Llena nadie podía dormir.
Había un sueño extraño, una incertidumbre loca.
Un mar abrumador y una Luna Llena que ni tan siquiera el mar podía conciliar el sueño.
Yo no pude dormir, tenía un extraño desarraigo, todos, todas, tenían un extraño desarraigo.
Y es que la Luna de tan Llena no dejaba a nadie exento de dormir.
Bajé a la Avenida y la miré y entendí porque Ella de tan Llena no dejaba a nadie dormir.
Quizás estaba tan sola como yo.

Un abrazo.

… hablando antes con una colega, Dara, me dio la gratísima sorpresa de que suele leer el blog, hacía tiempo que no hablaba con ella y claro, se hizo una imagen clara de mí… Me dio un par de pataditas en el culo, con la claridad meridiana con la que ella habla, y me hizo pensar mucho.
A raíz de esa conversación parí esta canción que se la quiero dedicar ya que, en parte, nace gracias a sus palabras.

“Amor por compartir”

Cada cual ríe a su manera
y espera que la vida ría así.
Cada cual llora a su manera
y espera que la vida llore así.

Hay quien se esconde en la poesía,
hay quien se esconde en la aritmética…
Pero al final, buscando amor,
amor por compartir.

Cada cual ama a su manera
y espera que la vida ame así.
Cada cual canta a su manera
y espera que la vida cante así.

Hay quien se esconde en la poesía,
hay quien se esconde en la aritmética…
Pero al final, buscando amor,
amor por compartir.

Y yo aquí siento a mi manera
y espero que la vida sienta así.
Al final canto mil amores
y espero que el amor me encuentre a mí.

Hay quien se esconde en la poesía,
hay quien se esconde en la aritmética…
Pero al final, buscando amor,
amor por compartir.

De último…

… está gustando mucho esta canción que compuse hace algún tiempo.

“Tu color”

Cuando el mundo gira sobre mí
cuando la vida me golpea el pecho…
Tu color anaranja el sol.
Cuando gimes en la noche de mi luz,
cuando mueres tres o cuatro veces…
Tu color ordena mis meses.
Y tu sudor alimenta el aire
y tu sabor suaviza el instante
de saber que me pruebas,
mujer.
Cuando en la ciudad miles de amantes
se tropiezan con los ojos
y en miles de instantes
tu color naranja, me invade.
Cuando buscas en mi oscuridad
el centro de nuestros pecados
tu color prueba mi voluntad
de amarte.
Y tu sudor alimenta el aire
y tu sabor suaviza el instante
de saber que me pruebas,
mujer.

Un abrazo.

¡Qué despiste…

…! En estos días hace que este blog está abierto dos años y unos dos más en andaduras de blogs, con Blosit y Bitácoras.

En fin, me felicito porque es de estas cosas que he mantenido, a pesar de todo, a pesar de siempre, a pesar de nada, para mi pesar.
Espero que lo que yo escriba, lo que plasme, lo que sienta y redunde en bits no me choque en la cara.
Ya lo sabes.

Un abrazo.

Despoematizado…

A veces creo que mi cuerpo está vacío por dentro
y la laguna de los cuerpos me increpa,
ciego ante un sentimiento
despierto entre mis ánimos
solubles en la noche.
La noche no es oscura
sólo tiene falta de luz
que huye.
Entero, en reposo, me tomo
y me sacio de vida.

Un abrazo.

más mas poe un…

La primera vez que besé tus pechos escupí sangre
preparé mi lecho de rosas y velas, no fuiste feliz
por tu culpa, por mi culpa, por nuestra gran culpa
tuve sed, pasé hambre,
todo tornó en nada, de nada sirvió el Caliz.
Era mi lengua la que lamía tu sin mi hijo
y tu negra piel palidecía permisiva pronta
a recibir cada uno de mis besos prolijos
para mi pesar, ni tan siquiera, quedó mi impronta.
Quedan aún en mis sábanas tus pelos,
el vacío de mis dones quedaron entre tus manos
ni tu olor, ni tus rasgos, ni tus arcanos
fueron sólo presa para ti, de Eros.
El sin sabor de tus amarguras fueron mi día tras día
pocas hubo en esta casa de tus sonrisas
mira que te me di mis tristezas y miles alegrías
pero excomulgada estabas como pecado en la misa.
Drástica nubes, drástica raíz, tú eres sin término medio
por tu pasado perdiste mi presente
ya sabes que de mi nombre, hay un regente
como te conocí, quedaste igual, no lo vi, ¡Qué tedio!.
No fui capaz ni fui valiente de dejarte a pesar de todo
todo por  una vez tras otra amarte ,
para que mi amor fuese capaz de cambiar el modo
de darte, de darte, de darte, de darte.
Me quedo con todo lo bueno que tuve de ti
los buenos ratos, es lo más sencillo
de la canción que te compuse, el estribillo
en medio del éxtasis proclamo ¡Cuánto te amé, Astrid!

Un abrazo.

Los y las que…

… salimos de marcha, buscamos fama, queremos dinero, jugamos a la lotería, queremos follar con muchos y muchas, bebemos, nos drogamos, cantamos, tocamos algún instrumento, damos un paseo, somos abogados, periodistas, barrenderos, cocineros, tenemos coches, casas, videojuegos, decimos disparates, estamos alegres, tristes, escribimos, soñamos, dormimos, miramos al cielo, a la tierra, mentimos, chuleamos, nos enamoramos, escuchamos la radio, vemos televisión, tomamos un helado, comemos hasta reventar, insultamos, halagamos, leemos, jugamos al fútbol, hablamos por el messenger, vemos porno en internet, escribimos en blogs, eliminamos a amigos o amigas, decimos hola, decimos adios, nos defraudan, defraudamos, amamos, odiamos, contamos las matrículas de los coches, besamos, hacemos Yoga, Reiki, vamos en moto, coleccionamos cromos y las miles de formas de vivir, lo hacemos para no sentirnos solos.

Un abrazo.

Bajo la lluvia…

… llegué a una conclusión.
Cuando se hace inevitable mojarse, cuando no es posible escapar, cuando no ves que escampa, cuando andas en zapatillas irresponsablemente, cuando llevas prisa y no paras de mojarte, cuando cada gota cae y una tras otra es más fría.
Bajo la lluvia, cuando hasta los perros se meten en las casas, cuando las putas no trabajan, cuando es domingo en la mañana y vas a comprar comida, cuando no sale el sol, cuando ves que es una verdadera ducha de lluvia cubre tus nalgas, cuando aún queda camino para llegar a casa.
Bajo la lluvia, cuando no llevas paraguas, cuando no puedes esquivar las gotas, cuando ves que estornudas y presientes el catarro.
Mójate a gusto.

Un abrazo.

ame op…

… Para Astrid.

No es lo que pretendo decirte, un ardid
para engatusar tus circunstancias
tu piel morena, me llena de ansias
permíteme en este momento, un desliz.

Contigo, el combate cuerpo a cuerpo es una lid
una sinfonía de encantos y re encantos
de tsunamis que arrasan nuestros entre tantos
y calmas que llegan y me hacen feliz.

De tus frutos recojo esa hermosa vid
esas uvas mestizas que te me hacen palidecer
cuando tus manos arañan mi espalda y sé

que nuestros placeres dan un eterno saber
rondan desde tu cuna a mi cama para beber
en medio del éxtasis proclamo ¡Te amo Astrid!

Un abrazo.

Mi myspace…

… tengo un myspace, en este sitio de internet, tengo pensado ir añadiendo mis canciones, de momento, hay dos: “Pies ligeros” y “No me queda más remedio”.
Espero que sea de su gusto.
Estoy elaborando una nueva historia, se llama “El cuadro del purgatorio”, donde relato un aspecto extraño de mi infancia y la iglesia de Agaete y ese extraño cuadro en la entrada.
Espero que disfruten de mi myspace y las canciones que de momento tengo colgadas, aún lo estoy tuneando y en la medida que sepa cómo ponerle fondos y esas cosas lo iré poniendo más bonito.
Sin más, mi myspace:

www.myspace.com/heliodororodriguez

¡Que lo disfruten!

Un abrazo.

Hoy…

… a las 00:00 horas comenzó “El día de mi constelación”.
Hoy, justo, despego de los 33 y comienzo los 34, sé que de los 30 a los 33 son años dolidos – jodidos – para las personas. Ya me lo habían dicho, pero ahora, una vez pasada esa “Maldición de la edad” comienzo una nueva aventura.
Con este día de mi cumpleaños se quedan atrás, definitivamente muchas vivencias y comienzan otras muy lindas.
Hoy me espera una bonita sorpresa ¿Qué será?
No es esto de ser íntimo y hablar de mí la función de este blog pero hoy lo merece.
Abrí otro blog donde hablaré de cuestiones mundanas, tales como política, religión, filosofía, televisión… sociedad, en fin… cuestiones más polémicas. Tengo la necesidad de hablar de esas otras cuestiones que los que me conocen de cerca saben que tengo opiniones variopintas y “curiosas”.
Ya en breve comenzaré a escribir en mi otro blog: www.filosofeos.blogspot.com espero que sea del gusto de todos ustedes.
Un abrazo, voy a recoger mis regalos…..

Eop am…

… Bajo la música de noviembre
el día de mi constelación
un eclipse tapó mi dolor.
Y no supe qué decir,
sólo lloré por ti.
No me queda más remedio
que olvidarte,
olvidarte amor.
En las calles de esta ciudad
escondimos todas nuestras miserias
fuimos viejos desde temprana edad.
Y no supiste qué decir
sólo lloraste por mí.
No me queda más remedio
que olvidarte,
olvidarte amor.
No quisimos ver todas las señales
de la pasión que se nos acababa
no existía la caricia sutil.
No supimos qué decir
sólo lloramos por los dos.
No me queda más remedio
que olvidarte,
olvidarte amor.
El final se produjo sin dramas
como hojas secas de árbol sin ramas
no lloramos tras el adiós.
Yo sí supe qué decir,
que es mejor siempre vivir.
No me queda más remedio
que olvidarte,
olvidarte amor.

La letra de una de mis últimas canciones.

Un abrazo.

Ustedes…

… se les veía/ve tan bien.
Precisamente, porque cuando todo va demasiado bien, quizás, es el momento en el que todo acaba. El ciclo se cerró, el universo continuó girando hacia su propia luz y todos seguimos mirando al cielo.
Antes, se nos veía bien, antes “ustedes” eran dos sonrisas, ahora “ustedes”, es decir, “nosotros”, “Tú”, “Yo”, “Ella” seguimos un camino en el que procuramos tener la felicidad o infelicidad que nos merecemos.
Ustedes, eran dos que transitaban por el espacio eterno lejanos a la tierra que ata las voluntades de seguir, como fuimos aire, en aire nos quedamos.
“Ella” se quedó en su sitio, viendo, aceptando la muerte y la vida.
“Él” vivió plenamente las incertidumbres del ahora.
“Nosotros” fuimos la consecuencia de la conspiración de unos astros, la consecuencia de peticiones atendidas y de soledades encontradas.
“Tú” viste que otra piel te sustentaba y te hacía ser más tu pero también se te quemó esa piel.
“Yo” Ahora, vivo una piel morena que me abraza en las noches y cuando duerme, quiere sentirme a su lado, aunque sea, con el roce de un pie.
“Ustedes” simplemente, dejaron de ser ustedes. Ahora somos “otros” ustedes y somos “nosotros” desde el presente más absoluto lleno de un futuro que me acerca al país de las palomas donde Colón dio su nombre y su nombre es alemán de piel oscura.
A veces lo que se ve muy bien en “ustedes” no es la realidad que aparece pronta e impresa en la sustancia de la que está hecha la vida y a veces, una sonrisa ámplia es más lejana que una seriedad cercana.
Todo acabó, la vida puso en su sitio el “ustedes” que formábamos y ahora, nuestras individualidades conforman diferentes “yo” y diferentes “nosotros”.
Pero todo se ha hecho con calma, con cariño y ternura, bien es cierto que sin pasión pero sí con la tranquilidad y la calma que yo merecía.
Todo ha seguido su curso, el mundo sigue dando vueltas y he pensado cómo se puede desamar tanto lo que se ha amado, cómo se puede reamar lo que nunca se ha visto y lo que nunca se ha visto y ahora se ve, es amor amado y amante.
“Ustedes” es el fin de toda esta historia que empezó hace meses en el calendario y ayer y ahora en el paso del cuerpo.
Todo termina bien, todo está bien si aprendemos lo suficiente para seguir siendo merecedores de la calma que pretendemos.
“Ustedes”… Eran.
Ahora “Nosotros” somos.
Ahora “Yo” Soy y “Él” fue.
“Ella” ya no es y sí es otro ahora y futuro.
“Tú”, si me lees, sabes que fuiste “Ella” y si no lo eres, eres tú, sin más, sin menos.
Ahora, “ustedes” lo conformamos con otras vidas.

Es lo que tiene sí aceptar la muerte.

Fin.

Un abrazo.

Yo…

… ahora tengo presente sus besos de piel morena.
Ahora se abren las alas de las mariposas en el estómago y me siento más liviano y blando. Yo, ahora, tengo besos en el cuello aún pegados y alegrías en los pies.
Yo, ahora, tengo nuevas constelaciones en mi mente y ojos oscuros que me miran con ternura. Yo, ahora, estoy en paz y tengo otra piel que acariciar.
Yo, que siempre he sido más “Ella…” que yo, sí puedo decir que ahora soy y así mi ahora es más hermoso porque su cuerpo de ébano palidece ante mis labios.
Mi yo está sereno, en la calma de la hermosa flor que se está abriendo ante mí y cuyo corazón estoy conquistando con mis brazos de abrazos, con mis besos de besos.
Mi yo está sereno, en la calma de la hermosa flor que se está abriendo ante ella y mi corazón está conquistando con sus brazos llenos de abrazos, con sus besos de besos.
Yo estoy caminando por sus calles y reinaré en su palacio, sucumbiendo ante su hermoso corazón noble y lleno de bondades.
Yo estoy dándome a ella y darme es recibirme, y recibirla es darme, armarme, desarmarme. Mi piel, mi nueva piel está regenerándose y las heridas se cierran con sus labios gruesos y su educación exquisita, con su forma de ver el mundo noble y puro.
Me asombré cuando descubrió en la habitación cosas de mí mismo que sólo intuía vagamente y dieron una alegría a mis renovados ojos llenos de su cara.
Cuando la abrazo y la miro fijamente ella sonríe esperando mis labios acariciar los suyos.
Yo ahora, que no tengo rencor, que no tengo pesos superfluos en el alma, en el corazón, en la vida, que estoy bien bañado y vestido, preparado, puedo decir qué puedo hacer con este nuevo corazón de piel morena.
Camino por las calles y hablo de ella con el cielo infinito bendiciéndome por sus brazos sobre mí, camino por las calles y como ráfagas de viento, su esencia me atrapa y embelesa.
Ella es hermosa, plenamente hermosa, de color azul mar y de verde cielo, ella es azul y verde, como la vida que nos cobija a cada instante. La veo de esos dos colores maravillosos parte de la naturaleza toda que nos permite siempre, siempre, reconstruirnos y re-amarnos.
Yo, ahora, me siento felizmente bien porque no tengo pesos y sí estoy liviano. Me siento alegre, feliz y las risas salen imparables de mi boca cuando estoy con ella.
Agarrar mi mano a la suya en esta ciudad hace que las calles se queden impregnadas de una armonía sutil y de un son americano lleno de ritmo y vibración de decoraciones de fiestas en los inicios de verano cuando el sol grande y hermoso alumbra nuestros corazones.
Ella es una diosa de ébano que me gusta admirar en todo su esplendor y plenitud. Yo la veo como un ahora y un mañana lleno de probables, de ternuras sin dramas, sin complicaciones eternas, donde sentirme seguro en unos brazos que acogen mis mares y montañas, donde se siente segura dentro de mi pecho, lugar en el que la cuido y la mimo.
Ahora yo estoy empezando a sentir vida nueva que nace.
Ahora yo estoy empezando a sentir vibraciones de su piel.
Ahora yo estoy empezando a sentir su lengua en la mía.
Ahora yo estoy empezando a sentirla ahora y porqué no….muchos más ahora llenos de mañana.

Es lo que tiene sí aceptar la muerte.

Un abrazo.

Tú…

… recogiste a lo largo de estos cientos de años la esperanza de ser conmigo. Desde el epicentro de tu vientre, hasta la melodía de cada día, cada palabra en cada escrito, estaban llenas de lo que tú eras.
Tú estuviste llena de transiciones inevitables, de constelaciones estrelladas, de mundos habitados. En medio de todo, en medio de esa alma, en medio de tus pechos se recostó lo que tú veías.
Tus ojos invitaron un acercamiento fugaz y recogieron lo absoluto del sol de mi nombre.
Así empezó todo.
Tú, que me diste lo que sabías, lo que podías, lo que habías aprendido, la prudencia del abrigo en invierno, de la brisa en verano, te invité a transgredir, a sumergirte conmigo en muchos momentos, luego, a calentarte en mis brazos, bajo mi recreo.
Tú, llena de risas de mis labios de claves de sol, claves de mí, sabías entender que la experiencia te podía mantener viva aunque siempre te invité a vivirla de nuevo.
Tú recorriste las líneas de mi mano con tus dedos adivinando un futuro incierto pero no supiste descifrar que mi corazón latía con cada uno de tus parpadeos.
Tú, lo que tú eres, siempre lo amaré, aunque tú seas presa de otros brazos, aunque yo ame como nunca amé y mejor de lo que te amé, siempre te seguiré amando, por lo que tú has sido de mí.
Manejabas el barro y le dabas vida y forma a la tierra que te daba de comer y precisamente, fui modelado a tu gusto hasta que aprendí a ser yo de lo que tú eras.
Cierto es que tú, a tu modo, a tu forma, fuiste sabia, eterna, en lo que de entre mis ojos cabía ver, como un árbol frondoso que da sombra.
Tú, dueña de estas letras que ahora pienso y estoy pariendo, pretendo que tú te seas y que ahora yo me sea más.
Ahora, cuando en esta noche llena de mar y de luces en las olas, camino, sé que tú en estos días te has acercado a tu pasado con lo que yo de tú era, me has pensado y con el recuerdo de mis canciones has sucumbido a mis labios invisibles.
Ahora, cuando te veo acostada en la cama, desnuda, con el rostro cubierto de luz naranja, me centro en las lágrimas que licuan mis ojos y torno a, una vez más, hacerte el amor mientras te digo que te amo.
Ahora que tú eres el vacío de estos instantes me rindo ante el encanto de morir mientras lamo tu cuello y sonríes.
Tú supiste seducir los minutos que pasaron para que tejieran las horas vivas de tu respiración, tú soñaste que íbamos desnudos por tu pueblo de luz pasada, tú caminaste entre los barrancos de mi pueblo interno.
Ahora tú duermes y mi calor se esfuma de tu sueño, pero despertarás con el sonido de mi risa.
Y dirás: “Tú…”
Es lo que tiene no aceptar la muerte.

Un abrazo.

Nosotros…

… entre la física y la química de la noche, del día, pasaron horas, semanas, constelaciones murieron y nacieron y todo resultó ser del color del sol.
Nosotros parimos risas y llantos, estuvimos tejiendo las redes de lo que éramos, y seremos. Desaparecieron las causas de la ciudad en calma, las flores nunca se marchitaron y el mar se quedó impregnado de nuestras risas.
Sé que entre mi ciudad y tu campo, miles recorrieron amores y dolores, sé que todo se volvió inesperadamente descolorido cuando la realidad se miró en el espejo y no se gustó.
Nosotros íbamos a ciegas en el mundo de los abrazos sin pensar que amar es una causa más del centro del universo pero había lunas descentradas en las caricias.
Nosotros seguimos transitando durante años la carretera del ahora sin un destino claro a dónde llegar y claro, sólo importaba que íbamos de manos y nos reíamos de la gente en la calle.
Nosotros, aún recuerdo, teníamos ya casi los mismos gestos, paríamos desde tu vientre y mi vientre, palabras y parábolas, interpretaciones de lo que era y lo que no.
Nosotros, tú y yo, levantamos la alfombra de las calles y escondimos la basura debajo. Después de varias veces la basura salió de las cloacas pero seguimos de manos riéndonos.
En medio de la reconquista que nos supuso seguir siéndonos nosotros, nosotros, luego fuimos lo que fuimos.
Nosotros, tú y yo, levantamos el vuelo y unas veces yo estaba en el cielo y tú en la tierra.
Nosotros, tú y yo, por mi parte, casi siempre eras más tú.
Nosotros, tú y yo, al final sólo fue lo que fue. Tú y también yo.
Nosotros, tú y yo, al final, quedamos en tú, en yo.
Es lo que tiene no aceptar la muerte.

Un abrazo.

Él…

… siempre fue él, siempre estuvo presente en tu vida.
Cuando veías a otro por la calle, era él. Una constante, un leit motiv, un recurso obligado, una experiencia marcada, una seducción constante.
Todas las narices eran de él, todos los besos y los labios de sábados a oscuras.
Él era la música que sonaba, la escala menor melódica.
Pero brotar en nuevos aires es difícil. No sabes bien si estás triste porque el cielo está nublado, no sabes si el cielo está nublado porque él no está.
Conducir en el coche sin su mano sobre tus muslos, pasear por las oscuras calles de los pinares y escuchar las risas de los pájaros suenan como ecos lejanos ya que no son acompañadas de su risa.
A veces no hay más remedio que claudicar, rendirse ante la vida, ante los sentimientos encontrados, ante el vacío del alma perenne, ante la idea de que sus ojos no volverán a decírtelo más.
Aún guardas sus fotografías acompañando tus momentos turbios de deseos de ternura de voces lejanas de una contínua lucha en tu alma entre lo que quieres y lo que es, lo que crees que llegará a ser.
Él siempre fue una constante en tu vida, los mismos gestos, los mismos rasgos, la misma forma de observar la realidad desde el punto de vista más allá de lo obvio.
Piensas bien que no sabes si volverás otra vez a él, si la imagen eterna de lo que él ha sido, es, será, volverá a sacudir tu cama, a enterrarte entre las sábanas y los arpegios del horizonte al amanecer.
Ahora ves las lascivas miradas, los piropos maltrechos, ninguno están a su altura.
Él es una quiebra en tu porqué.
Él es lo más cerca de tu alma.
Él es la belleza de la oscuridad, de la luz.
Es lo que tiene no curar ni cerrar las heridas.
Es lo que tiene ser el pasado eterno en un ahora cruento.
De repente, caminando por la calle, en un despiste, en un mirar sin querer hacia un lado, viste sus ojos, su pelo, su mirada perdida.
No puede ser él.
Pero fue una ruptura en el espacio tiempo, creíste ver algo, pero, realmente, quisiste verlo a él.
Notaste cómo tu corazón se aceleraba y te miraste en el espejo del coche, seguías siendo tú, pero su mirada estaba clavada en tu estómago.
El corazón palidece y es traicionero cuando los olores nos recuerdan el pasado, las voces eternas que asustan a la madrugada, el fluir constante de la sangre en la vida.
Te dices que la vida sigue, a pesar de él, aunque él esté aún en todas las cosas que ves, piensas y observas.
Aunque él esté en cada libro, en cada rincón, en cada sonido.
Es lo que tiene no aceptar la muerte.

Un abrazo.

Ella…

… siempre fue ella, siempre estuvo presente en tu vida.
Cuando veías a otra por la calle, era ella. Una constante, un leit motiv, un recurso obligado, una experiencia marcada, una seducción constante.
Haciendo memoria, desde aquella vez, ella era el presente.
En esos otros labios, en esos otros momentos, otras camas, buscaba algo de ella.
Su olor, su sabor, su eternidad.
Una cama y unas sabanas y siempre la buscaste.
En las canciones que escuchabas, en la vida que veías, en el mar.
Y siempre fue injusto para ellas.
Ellas en ti veían a uno entero, a uno original y sincero que tendía sus brazos y sus abrazos y se derramaban como ojas en flor tras el rocío.
Pero ellas no eran ella.
Siempre supiste que ellas entregaban sus más preciados paisajes y sus ternuras infinitas, sus lágrimas y descontentos, felicidades y tristezas.
Pero ellas no eran ella.
Buscabas el amor en cada una de sus pieles, en sus pechos, en sus labios llenos de besos.
Pero ellas no eran ella.
En la dedicación constante de lo que su búsqueda era, dejabas atrás flores marchitas, llantos y recuerdos.
Algo de tu pasado no conseguía hacer pasar la vida y buscar la nueva sustancia que conforma el viento.
Porque en el viento no estaba ella.
Es lo que tiene no curar ni cerrar las heridas.
Es lo que tiene ser el pasado eterno en un ahora cruento.
En tus noches de soledad gritabas su nombre, olías sus camisas, revivías sus momentos y sus palabras llenas de amor.
En las veces en las que te compartías buscando esos retazos de amor tan necesarios para no caer en la desesperanza de la soledad, dabas pleno consentimiento a tus caricias imaginar que eran su cuerpo.
Pero no eran el de ella.
Siempre fueron ella y nunca lo fueron.
Si bien es cierto que es el tiempo el que cura las heridas eso significaba quedarte sin ella.
Ya que tus heridas eran lo único que te quedaban de ella, lo que te hacían seguir vivo y sintiéndola.
Tus cicatrices son su único recuerdo, ese vínculo extraño y místico que haces que creas que ella aún te pertenece, es tu dolor y tu refugio.
No sabes dónde está ella pero tu dolor, el suyo, es tuyo.
Ser feliz es no estar con ella y amar a otra sería ya no tener tu condena de desamor.
Es lo que tiene no aceptar la muerte.

Un abrazo.

El chiki-chiki…

… basura.

Ya una vez visto la gala de Eurovisión, de comparar calidades, de escuchar por lo general buena música, me indigné cuando volví a ver la basura, el patetismo, el vergonzoso espectáculo que supuso el chiki-chiki.
Seamos sinceros, la calidad musical en la mayoría de los casos fue altísima, las canciones (Mención a Portugal con una canción grandiosa), muy bonitas.
¿Y saben qué vi cuando vi a “Chikilicuatre”? Algo patético, el actor, David Fernández estaba nervioso, no sonreía, estaba más pendiente de todos los pasos del “baile” que de interpretar la canción.
Quedó todo como falso, aún con menos gracia, horrible.
Después de finalizado el concurso, Juan Adriansens cuando la Carrá le preguntó su opinión sobre la canción, no se ruborizó al decir “Un horror”. Nadie, ni tan siquiera Boris dijo algo con esa contundencia (Y a mí Boris me encanta)
Uribarri, estuvo genial durante toda la presentación del festival, acertó en prácticamente todo lo que dijo, “Al menos hemos tenido votos”… Genial.
Curiosamente España quiso mandar algo transgresor, pero frente a un festival lleno de buen gusto, buena organización, buenas canciones, quedó España como algo patético, ridículo, de mal gusto, en suma, feo.
El chiki-chiki, compuesto por mi amado Pedro Guerra, quedó como algo extinto, en blanco y negro, que tendrá de vida algo más del verano… y luego ya está.
Sí, sí, ya, ganará dinero el David Fernández, Buenafuente, y toda la tropa, y muchos pagarán para que otros ganen, pero… que muchos voten y lo apoyasen no significa que esa cosa deje de ser una basura, mierda y bazofia.
Como dicen todos, vale, ha sido democrático y la democracia es lo que tiene… ahora bien, como dice mi amigo Juanjo ¿Calidad frente a cantidad? No sé hasta qué punto tiene de democrático que se promocione una canción con una campaña de márketing brutal, frente a otras canciones mejores que no tienen los mismos recursos.
Creo que la democracia por ahí, falla.
El puesto en el que quedó fue mayor que los últimos años ¿Y? Quizás hubiese sido igual de haber mandado una de esas macetas que dando palmas se mueve hacia los lados. ¿Saben la que les digo? Esa que les dices “lorailorai” y das unas palmadas y se mueve.
Pues sí, quizás hubiese llegado al mismo puesto.
El año que viene, por votación popular que se presente a un ser humano pintado de blanco y negro con un sombrero de esos que tienen incrustado un pene y que cante: “Me pica el culo, me pica el culo, y ahora, me pica la cabeza” luego con un coro de bailarinas que estén cagando y otras que estén disfrazadas de moscas.
No sé, se me ocurre que como caiga en gracia, eso llegará a Eurovisión, total, bien promocionado, puede llegar a lo más grande.
Como dije anteriormente, no soy patriotero y no me incluyo en el “nos” de esos que hablan de “nos” porque “nos mandamos” o “nos reimos” de Eurovisión. Yo, por libre, por libre.
Como siente precedente la mierda de este año, el que viene toda europa estará mandando basuras varias por las viarias vias de la comunicación televisiva.
Sólo espero que quiten la publicidad del mierda de chiki-chiki de todos lados… a ver hasta cuándo lo tendremos que sufrir.
Al margen de que todos los países voten a los mismos, al margen de que como dicen, Eurovisión sea un festival ya con los votos a los mismos y no medie más que eso, por lo menos, mandar algo que sea de buen gusto, que luego a esa persona desde la participación española, si no gana, con una bonita canción, se la mime y cuide, se la agasaje para que continúe con la carrera musical por estas fronteras.
En fin, queda dicho esto del mierda del chiki-chiki del chikilicuatre y toda la basura engendrada.

Un abrazo.

Mujeres…

… siempre presente en mi vida.
Después de la ruptura con la mujer a la que más he amado, he estado reflexionando acerca de la mujer en mi vida, desde mi infancia hasta ahora.
Estoy desentrenado en esto de escribir, me acompaño de Amy Winehouse para intentar sacar lo que lleva rumiando desde hace unos días.
Cuatro primeras mujeres me acompañaron en mi infancia, mi bisabuela Paca, mi madre, mi abuela materna y mi abuela paterna, sentía con ellas tranquilidad, paz, con Paca me sentaba en su habitación y me hablaba desus años tiernos, de sus hijos y me preguntaba por mis padres, su habitación estaba llena de santos, sus hijos trabajaban en el Bar Medina y se llenaba la estancia de olores de mujer en la comida.
Mi abuela paterna, siempre estuvo pendiente de mí, recuerdo su mirada dura y sensible, sus piropos a mis ojos, su última mirada en la clínica antes de morir que aún llevo aquí…
Mi abuela en Agaete, fue aún más determinante, una mujer dura, trabajadora, implacable con sus devenires, implacable en la educación de sus hijas.
Me llenó de amor, comprensión y dedicación. Me recogió en los momentos duros y me dio un sitio donde vivir. Murió en mis brazos.
Mi madre, siempre estuve con ella en la cocina, tendiendo, donde fuese, allá donde caminase en la casa yo estaba detrás.
Mi hermana siempre está ahí, si la llamo, me atiende, si voy a la casa, me acoge, si me hace falta algo, me lo da, si necesito hablar, ahí sigue.
Mi otra hermanita, tiene 16 años, es la locura de mi corazón, mi completa adoración.
La mujer ha estado presente a lo largo de mi vida, en el instituto, en los trabajos y con todas he sentido alma, aire, fuego, mar…
Y es ahora cuando identifico todo lo que me rodea con La Mujer.
Después de amar como he amado, sentir como he sentido, lo veo todo más claro.
La mujer está en todo, en el mar, en el aire, en cada cosa que veo y respiro, en las amistades más o menos entregadas, en mis felicidades y sufrimientos, en las lágrimas que he derramado, en las risas que he compartido.
Imagínate un mar en calma, un mar turbulento…
La mujer es como el mar, es agua de vida, es lluvia que suscita lo verde…
El mar es interno, como la mujer, lleno de emociones, de profundidades de olas, que avanzan hasta el mundo entero lamiendo orillas, bordeando rocas, amando lo duro, rodeándolo.
Aquella mujer que trabajó duro para dar de comer a muchos hijos, aquella otra que consiguió todo lo que quiso.
Todas son el mar, entero, íntegro, en constante lucha, en constante alimento.
El mar está lleno de interioridades, de profundidades ignotas, por descubrir, de superficies brillantes, como tu piel, mujer.
Cuando una mujer no está en calma y sabe de su fuerza, de su poder, se forma un tsunami vital, una energía desbordante que arrasa todo a su paso y nosotros, sólo podemos llegar a las montañas más altas o dejarnos ahogar por sus inevitables brazos.
Una vez amé a una mujer como un mar entero, pero ¿Puedo abarcar el mar con mis brazos? No, sólo dejarme hundir, sólo puedo amar lo grande que ha sido ella y resignarme a ser un trozo de su inevitable paso.
Cuando una mujer está en calma el mundo se vuelve tranquilo y sosegado, no hay que temer nada porque la mujer está tranquila, porque el mar acoge la tranquilidad de la sabiduría, de la fuerza.
La mujer da vida, la mujer continúa con todo, vibra con el sentido de la tierra, de la madre poderosa, de los pies descalzos, de la música infinita, del universo…
La mujer es universo, pero también es narrativa.
La mujer transforma todo a su paso. Una mujer embarazada es una de las imágenes más hermosas de la naturaleza, una mujer dando el pecho, amamantando.
Una mujer amando, derramándose, es la imagen viva de la belleza, de la fuerza del cosmos.
Cuando una mujer es mar, cuando llega al placer desde su adentro, cuando grita para liberar su placer intenso, se hace mar, pleno, entero, y nosotros sólo somos quien propiciamos su venida.
Cuando una mujer ama se entrega plenamente, cuando tiene la suerte de saber amar, de saber entregarse, de ser una con sus sentimientos su pareja puede sentirse plenamente afortunado.
Si tu mujer te ama, créeme, tienes una luz en los ojos imborrable.
Si tú la amas, el brillo es más grande que la bomba de Hiroshima.
La mujer es alimento, luz y vida, música y creación, intuición, premonición.
La mujer a la que amé con todas mis fuerzas me enseñó la madurez, la vida y la naturaleza, sentir el cuerpo plenamente, ser práctico, mirar la vida con mayor valentía y tener mayor poder en la economía.
La mujer a la que amé con todas mis fuerzas me enseñó a pagar mis deudas, cerrar mis ciclos y ser más optimista, a ver la medicina natural como un recurso saludable.
La mujer a la que amé con todas mis fuerzas me enseñó el silencio del campo, dejar las drogas, rendirme ante mí mismo, a no juzgar, a encontrarme mejor, a ser independiente.
La mujer a la que amé con todas mis fuerzas, me enseñó a ser un hombre con todas mis fuerzas.
La mujer se limpia, la mujer es luna, es un ciclo vital, natural, entero, armonioso. Cuando se limpia, cuando no quiere engendrar, se torna dolorosa pero viva.
Cuando una mujer es fértil se alinean las constelaciones, las estrellas brillan fuertes, los dibujos del universo conspiran para volver a erigirse en vida.
Después de todo, después de amar, de desamar, de que me quisieron mucho, de que me alimentaron, que me hicieron sufrir, que me hicieron reír… Sólo puedo sentirme agradecido.

Gracias a la mujer, yo soy más hombre.

Gracias a todas, gracias a ti y lo sabes.

… algo nace… (Y todo sigue)

Hace años, en mi cumpleaños cuando cumplía 28 o 29, no recuerdo, la vi.
Le dije con gestos que se acercase, ella me dijo que no, que me acercase yo, sin mediar palabra la besé. Ahí comenzó todo.
Mi nombre, en griego clásico es “Regalo del sol”.
Ella buscaba a un hombre que no tuviese un nombre común, que tocase la guitarra, y que aceptase que tuviese hijos.
En medio de aquellos besos le dije todo aquello que ella buscaba, mi nombre, mi música, mis intenciones.
Luego seguimos viviendo y en entre Agaete y Santa Lucía transcurrió una historia de amor maravillosa.
La amé como jamás amé antes, la amé con todas mis fuerzas, con mi vida entera, con mi corazón entero, con mi alma entera, con mi total entrega. Es así como se debe amar.
Es así como amé.
Un día su casa explotó, las lluvias y las cloacas inundaron su cocina, un día ella quiso cambiar todo y quiso expulsar todo.
Ese día hubo un eclipse de sol.
La luna me tapó, tapó mi nombre, ella me dejó.
Estuve un mes llorando, doliéndome la vida, el cuerpo, el pecho. Noté que mi corazón se rompía, que el dolor hacía presa cada uno de mis pálpitos.
Vivir se tornó más difícil, más duro, más cruento.
Tardé tiempo en que el dolor mitigase.
El día de reyes, el día de los regalos, ella me pidió volver.
Otra fecha crucial.
Los regalos.
Mi nombre empezaba a latir de nuevo, sería un nuevo regalo.
Fui más suspicaz, me costó entregarme, me costó latir de nuevo, pero lo hice.
Volví a amar, volví a entregarme. Volví a derramar mi cuerpo entero sobre sus brazos.
En primavera al cabo de algún año, ella no pudo más.
Decidió dejarme.
Esta vez la vida me dolió menos. Pero me dolió y canté “El amor no es suficiente”.
Esta vez le pedí volver.
No recuerdo que hubiese fechas señaladas, no recuerdo que las sincronías fuesen importantes esa vez.
Pero fui más prudente, más tranquilo.
Tuve claro que tenía que construirme mi castillo y ser fuerte en él.
Mi castillo interno, donde habita mi corazón, mi mente, mi alma, mi espíritu. Lo dejé fuerte.
Mi castillo externo, donde habita mi cama, mi hogar, mi cuerpo.
Lo tenía claro, cuando hubiese otro tsunami, otro temporal sabía dónde refugiarme.
Uno tiene que tener claro que ante la muerte de la relación, de una amistad, de un familiar sólo nos quedan pocas decisiones y no por ello menos importantes: aceptación y actitud.
Aceptar las cosas nos pone en el presente, tener una actitud positiva nos ayuda a vivir mejor.
¿Duele menos?
Quizás no.
Pero el dolor quizás, acaba antes.
Esa fue una gran lección.
Dejé las píldoras que corroían mi alma, mi mente, mi físico.
Y decidí entregarme de nuevo a ella.
Le dije: “¿Volvemos? Aún te amo”.
Ella me dijo que sí, pero poco a poco, con prudencia.
Todo se arregló.
Hubo más crisis. Todas a superar.
¿El amor lo puede todo? ¿Amor vinci omia?
De repente, sin saberlo, lo supe.
Tenía que prepararme para el siguiente golpe, mi intuición me decía: “Prepárate, pasará de nuevo, te va a dejar de nuevo”
Créeme, no era que yo tuviese eso siempre presente, no, yo vivía en función a mi amor, otra vez me entregué, la amé, le di todo pero esta vez más prudentemente.
Supe que me dejaría.
Esta vez me preparé.
Me pidió tiempo de nuevo, quería pensar.
De acuerdo, sin remedio.
Esta vez, durante todo este tiempo estuve bien, tranquilo, relajado, sin ansiedad, con tranquilidad.
Y tomé mi decisión.
Le dije:
No quiero dramas, que todo se haga con paz, con tranquilidad, con cariño.
Quiero paz en mi vida, sobreviviré.
Cuando lo decidas, vienes a mi casa, hablamos, y nos damos un beso y un abrazo.
Medité, aprendí durante esa semana, el dolor nos hace fuertes.
Mi conclusión la supe.
Supe qué quería.
Me llamó para decirme que el martes ella vendría a hablar.
Le dije que de acuerdo, que hablaríamos.
Me dijo que era mejor no continuar, estuve de acuerdo.
Le dije que no me diese explicaciones, no me interesaban. Son de ella y para ella.
Me sentía bien.
Algo se estaba resolviendo.
Nos dimos muchos besos y abrazos, almorzó.
Seguimos hablando.
Me dijo que qué había yo sacado en conclusión.
“Te lo digo porque me preguntas”
Le respondí algo así:
“No busco en una mujer que sea alta o baja,
guapa o fea
lista o tonta
que tenga más o menos experiencia
que sea más o menos joven.
Busco una mujer que me ame y se me entregue”
Ella se quedó en silencio y ese silencio fue muy claro. Lo entendí todo.
Soy responsable, cuando uno acepta lo que le dan no puede quejarse luego.
Si yo acepto el amor que me dan y me conformo, he decidido.
Ella me quiso mucho, muchísimo, yo la amé mucho, muchísimo.
Aprendí que amar es ser y ser es amar.
Yo amé, y acepté lo que me dio.
No me juzgo ni me reprocho.
“No te puedo reprochar que hagas lo mejor para tu vida” Fue una de las cosas que le comenté.
Nos dimos otro beso y otro abrazo.
Y ya yo sabía después de que ella me dijese de quedar ese martes que sí era un día señalado.
Todo gira en nuestro nombre, en nuestra alma.
La luz se hace paso cuando uno está centrado.
El golpe fue menos duro porque tuve el colchón preparado.
El castillo fuerte.
Porque estaba seguro de qué quería.
Y además, ese día era importantísimo para mi cosmos.
Para mi nombre.
Para lo que yo era.
Ella me conoció cuando fue mi cumpleaños, cuando fui “Regalo del sol”.
Me dejó cuando hubo un eclipse de sol.
Me pidió volver el día de Reyes, de los regalos.
Y me dejó ese martes.
Las sincronías lo quisieron así, ella no lo sabía.
Me dejó el día de San Heliodoro.

Un abrazo.

Roto eop sam…

En medio del olvido, hay una supuesta canción latente
blues, jazz, Ellis Regina.
Cada nota de aire que inunda el hogar
llena la estancia de silencios musicales.
Queen, Jobim, Ella Fitzgerald.
Luego retomo la guitarra y el dolor me avisa
ojo, que tocar no es fácil sin dedos.
Y siguen, siguen, siguen flotando los coros
la vida entera inunda la ventana
se cuela entre las motas de polvo.
Joao Bosco, lenine, Simon and Garfunkel,
y sin querer, maravilla de las maravillas
ilusión, vida, alegría, felicidad
vuelvo a conectar con mi alma
y conectar con mi alma a veces no es fácil, te lo aseguro.
Pedro Guerra, Andrés Molina, Rogelio Botanz,
llenan de acordes las nubes.
Hay que acostumbrarse al dolor,
el dolor es parte de todo
pero no te confundas, como la felicidad, también.
Ángel Ravelo, Jorge Santana, Anje Sánchez,
Dani Cano, Vidina Melini, Diego Ojeda…
También son parte del universo lleno de espirales musicales.
Recurrentes son las notas en un pentagrama sin parar
y recurrente es el dolor físico.
Caetano Veloso, Gilberto Gil, Fermín Romero.
Víctor Lemes, Arístides Moreno, Ari Jiménez, Luis Quintana.
Marisa Monte, Sabina, Serrat, Aute, Silvio Rodríguez,
Pablo Milanés, Sixto Armas, …
Todos vuelan por aquí.

Un abrazo.

… y lo digo a las claras.

No suelo hablar en este blog de estas cosas, pero estoy indignado, indignadísimo, como músico, como cantautor, como aquel que busca el buen gusto en la música.
El “Chiki-chiki” es una mierda como la copa de un pino, una basura, una aberración, una porquería, una guarrada.
Me la trae floja que todo el mundo la votase por mensaje a móviles, por llamadas o por emails, lo que está claro es que es una mierda.
No me valen los argumentos de “Es un mal festival”, “Hay que reírse”, “Los demás mandan mierdas”, porque lo importante es lo que España manda (Y no soy patriotero, cojones).
Eurovisión es un festival que si bien se pudo haber desvirtuado algo, la idea original me parece preciosa, que cada país mande una canción para ser valorada por los demás y que gane la melodía, la letra, más hermosa, eso llama a la unión.
Joder, escuchen esta canción: http://www.youtube.com/watch?v=TsOMsmFmioc&feature=related
es que es una canción maravillosa, donde el acorde suspendido le da fuerza, intensidad. Massiel está soberbia, maravillosa, interpreta y canta como una diosa.
Pero esto: http://www.youtube.com/watch?v=d2sun973nfY, eso es la mayor mierda que ha mandado un festival y me da vergüenza, me da igual que remotísimamente pueda llegar a ganar.
“Rodolfo chikilicuatre” puaj, aj, mierda, asco, menudo personaje.
Si bien es cierto que la canción me hizo gracia al principio como parodia al “Regguetón” y nada más, ahora me parece completamente repugnante.
David Fernández, dentro de unos años te recordarán por hacer el payaso y el gilipollas, me alegra tu faceta de actor ¿Aspirarás a algo más? Te deseo lo mejor, ahora bien, me das pena.
Estoy indignado, que se vaya a cagar el “chiki-chiki”, las dos bailarinas y el tio que la “Canta”, que luego tiren de la cadena y se ahoguen entre sus mierdas.

Cojones.

Un año…

… lleva este blog activo.
Y creo que dos o tres en otros desde “blosit” y “bitacoras”.
Antes que nada, les pido disculpas, no he podido rescatar los recuerdos para con la historia: “Cuando me la llevé a la cama”.
Prometo que lo haré y les escribiré más cosas…
También me asalta una historia, una relacionada con la tierra, con los traumas, con los genes…
Pero bueno, llevo un año con esto, en fin, hora de onomásticas es.

Hoy estoy raro.

Un abrazo.

oep…

¿Será que amarte se me da bien?
¿Será que pensarte, tenerte presente, también?
No puedo por más que refugiarme en el centro de tu universo
y que en el punto de mira del centro de tu alma,
esté mi diana esperando su ternura.
En el mismo instante, espacio, momento
en el que las ondas de mar chocan continuamente
empujadas por tus lunas
palpita mi amor por ti.
En el completo éxtasis en el que la Tierra suspira
y se aplacan las tormentas
caen, caen, caen…mis párpados.
Las ventanas se abren alegres besando el viento
iluminando cada interior
como el alma mía cuando me miras.
Cuando me dices
que das paseos por la naturaleza
y te embriagas con tus fotografías
hablándome de almendros en flor
de caminos verdes,
te digo que todo es hermoso
porque tú lo embelleces al paso.

Un abrazo.

mas poe un…

… que surge como resultado de un sueño bastante duro después de que una frase lapidase mi mente.
En unos días continúo con la historia anterior.

Heredamos silencios, heredamos ruidos
heredamos herencias, las terribles, las de inconsciencia.
Heredamos biologías y planetas ajenos,
espíritus procaces e incapaces.
Heredamos vivencias ajenas, infancias sin desear,
heredamos recuerdos que sin ser nuestros
nos son devueltos.
Heredamos silencios, heredamos ruidos,
como después de un volcán que explota
y expande el fuego en mi mente.
Heredamos amores, odios, miedos, alegrías
y al paso de los años como una segunda piel
se nos sobrepone cuarteando como agua arrugada.
Heredamos nuestros propios tesoros vivos y muertos
las pastillas de nuestros padres
el trabajo de nuestros abuelos.
Heredamos la energía vital de nuestros pies
el alma eterna y dispuesta, el infeliz después,
lo que no nos toca.
Como una malvada herencia las imágenes volvieron
crueles y mordaces a repetirme
que después de la explosión el silencio
y el ruido
son ecos heredados del tiempo.

Saludos.

… yo era un chico joven, lleno de miedos y esperanzas en lo que al sexo se refiere. No me entiendas mal, no es que yo no tuviese roces con el sexo femenino sino que ir más allá era para mí un desembarco hacia lo desconocido.
Agaete en mi juventud estaba lleno de sol y mar, mar de verano y mar de invierno, mar de esperanzas y de ganas de huir.
Era lo que tocaba, instruirme en los caminos de la vida, de la seguridad, de la cárcel de oro que entre El Risco, Las Nieves, y El Valle, me ofrecía.
Tuve una época de muchísima timidez que ahogaba entre cantos de mis propias composiciones con la guitarra.
Realmente me costaba dar el paso cuando me interesaba por una mujer, ya no tan sólo miedo al “No“, al rechazo, al ridículo, al siempre “qué dirán” de Agaete, sino al ““, a enfrentarme al cálido y amante cuerpo de una mujer que me rodearía con sus brazos y me dejaría que me introdujese entre sus piernas.
Para sosegar mis temores y las contradicciones del “Quiero y no puedo”, huía escribiendo poemas, musicándolos, leyendo, haciendo deporte… Todo me ayudaría a tener la cabeza más o menos sosegada.
Había que huir de casa ya que el infierno se estaba desatando y sufrir era un dogma de fe diario, es difícil ir hacia adelante cuando uno está navegando en aguas profundas, pantanosas, en arenas movedizas que me hundían cada vez más.
Fue mucho más tarde cuando me decidí a empezar a vivir con mayor coherencia y claridad, siempre pude refugiarme pese a las adversidades. Sobrevivir pese a todo.
Cuando me la llevé a la cama fue un acto de valor, de “Ya está bien” había que dar el primer paso.
Ella era rubia, alta, con unos ojos azules que hicieron que me perdiese en ellos, inteligente, profunda y con unas tetas apuntándome hasta quedar fascinado por su forma y volumen.
Llegó de un país nórdico arrastrada por una historia de amor que la mantenía convaleciente en la cama de los sueños incumplidos, de corazones rotos sin remedio.
Como única esperanza le quedaba seguir a su ansiado amor y recorrer miles de kilómetros hasta parar en Agaete.
Recuerdo que la primera vez que nos vimos la llama del deseo se encendió como luces en la ciudad al anochecer.
- “Belleza arábiga” me decía en un mal español.
Me asombró su atrevimiento y espontaneidad cuando unos amigos mutuos nos presentaron.
Se me puso dura como una piedra tallada cuando adelantó su cara para darme dos besos en la cara, como mandan las formas, y aún más dura cuando su beso fue directo a mis labios.
Percibía el olor de su sudor, de su cuerpo, algo había más allá del puro contacto físico.
Mi vista se centró en su collar, era bastante sencillo pero el óvalo central me tenía hipnotizado, le daba un conjunto más armónico a su esbelta figura.
Me fijé en cómo sonrió malevolamente cuando se dio cuenta de cómo me había llamado la atención su colgante. Lo tocó  instintivamente y yo creía que la polla se me salía de los pantalones haciendo un agujero.
Algo se iluminó en sus ojos, algo que no podía saber en ese momento y lo supe cuando estuvimos encerrados en la habitación que tenía hecha un desastre, sin cama, los colchones en el suelo, y ella desnuda.
“No me puedo creer que todo ese cuerpo sea para mí” Pensaba yo mientras no paraba de mirar su afeitado sexo.
Agaete llegando agosto se viste de fiestas, se cubre de colores y las calles son un bullicio interminable de personas que se encuentran, vecinos que se abrazan después de todo un año sin tocar sus pieles.
El agosto de Agaete es muy caluroso, se sabe acompañar ese mes con cervezas muy frescas del medio día.
También suelen acompañar las noches guitarras como ecos lejanos que siempre han estado ahí acompañando al visitante.
Es curioso como en aquellos tiempos de menos vejez, de más juventud, las preocupaciones dependían de mi interior, ahora, cuando recuerdo todo este episodio mis preocupaciones llegan del mundo exterior.
Realmente ella llamaba mucho la atención a todo aquel que la mirase y claro, que esa tan alta mujer con esa belleza vikinga pasease por la calle con un chico tan tímido – y loco – como yo dejaba perplejos a aquellos considerados como los “guaperas” del pueblo.
Varias veces le pregunté por el collar, se hacía la interesante o me hablaba en un inglés demasiado elevado para mis conocimientos del idioma, lo hacía con una sonrisa pícara que me excitaba muchísimo.
Pero en ese momento intuía que el collar haría que mi mundo cambiase.
Cuando me la llevé a la cama fue la noche más curiosa que recuerdo, ella estaba sólo vestida con ese collar de un color azul cielo que acariciaba y me miraba con lujuria.
Sonreía, y miraba mi polla tiesa pasándose la lengua por los labios hasta que se la metió en la boca y me la lamió mientras con sus manos me acariciaba los huevos.
Yo miraba cómo mi polla desaparecía entre sus labios creándome una sensación paradójica y de un placer enorme.
El collar brillaba.
Retiró la boca y me preguntó:
- ¿No puedes poner menos luz?
Cojones, pensé, vaya pregunta.
- Sí, claro.
Todos los días me iba a nadar en Las Nieves, sentía que era necesario el deporte en mi vida, me ayudaba a estar más relajado, tonificaba mis músculos y la cabeza, mis pensamientos se volvían más centrados y menos dispersos.
Ella, quiso ir a nadar conmigo.
Se puso el bikini, sus cerca de dos metros de altura adornados con las dos tetas más hermosamente grandes que hacía tiempo no veía en una playa capturaron todas las miradas, y tuve que meterme rápidamente en el agua, noté el cosquilleo en los huevos que daba paso a una dureza que iba a notarse a través del bañador.
El collar me volvía a hipnotizar.
Se ató el pelo rubio, largo, en una coleta hizo algunos ejercicios de precalentamiento – mientras yo ya estaba precalentado sin remedio – y me acarició el pecho.
Nadé como nunca antes lo había hecho, hasta cansarme para que me bajase la calentura.
Dios, a través de mis gafas de natación podía verla a mi lado como una sirena dueña del mar.
El collar emitía un extraño brillo en el agua, como si estuviese en su medio, como si volviese a él.
Después de hacernos unos cuantos cientos de metros nos paramos en la orilla más alejada, frente al “Muelle chico”.
Se desnudó de cintura para arriba y me decía piropos acerca de mi “Belleza morena”. Era rara la sensación que anidaba en mí, el calor entre las piernas y lo atrapado que me tenía el colgante que brillaba como un pezón más, como un tercer hermoso pecho excitante.
Cuando me la llevé a la cama mientras buscaba algo para poner menos luz, no tenía yo velas ni lámparas en ese momento, vi cómo se masturbaba mirándome.
- Espera, no sigas buscando, antes, lámeme aquí.
Señaló su sexo, estaba húmedo.
Mi lengua lamió su clítoris mientras ella gemía y tapaba mis orejas con sus muslos.
Tocaba sus pechos mientras ejecutaba la acción con mi lengua y casi sin querer puse mi mano sobre el collar.
Sentí algo muy extraño a lo largo de todo el brazo, como un calambre que me llegó hasta el hombro.
Ella dio un grito de placer que casi hizo que se despertasen mis padres.

Fin de la primera parte.

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