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Tú…

… recogiste a lo largo de estos cientos de años la esperanza de ser conmigo. Desde el epicentro de tu vientre, hasta la melodía de cada día, cada palabra en cada escrito, estaban llenas de lo que tú eras.
Tú estuviste llena de transiciones inevitables, de constelaciones estrelladas, de mundos habitados. En medio de todo, en medio de esa alma, en medio de tus pechos se recostó lo que tú veías.
Tus ojos invitaron un acercamiento fugaz y recogieron lo absoluto del sol de mi nombre.
Así empezó todo.
Tú, que me diste lo que sabías, lo que podías, lo que habías aprendido, la prudencia del abrigo en invierno, de la brisa en verano, te invité a transgredir, a sumergirte conmigo en muchos momentos, luego, a calentarte en mis brazos, bajo mi recreo.
Tú, llena de risas de mis labios de claves de sol, claves de mí, sabías entender que la experiencia te podía mantener viva aunque siempre te invité a vivirla de nuevo.
Tú recorriste las líneas de mi mano con tus dedos adivinando un futuro incierto pero no supiste descifrar que mi corazón latía con cada uno de tus parpadeos.
Tú, lo que tú eres, siempre lo amaré, aunque tú seas presa de otros brazos, aunque yo ame como nunca amé y mejor de lo que te amé, siempre te seguiré amando, por lo que tú has sido de mí.
Manejabas el barro y le dabas vida y forma a la tierra que te daba de comer y precisamente, fui modelado a tu gusto hasta que aprendí a ser yo de lo que tú eras.
Cierto es que tú, a tu modo, a tu forma, fuiste sabia, eterna, en lo que de entre mis ojos cabía ver, como un árbol frondoso que da sombra.
Tú, dueña de estas letras que ahora pienso y estoy pariendo, pretendo que tú te seas y que ahora yo me sea más.
Ahora, cuando en esta noche llena de mar y de luces en las olas, camino, sé que tú en estos días te has acercado a tu pasado con lo que yo de tú era, me has pensado y con el recuerdo de mis canciones has sucumbido a mis labios invisibles.
Ahora, cuando te veo acostada en la cama, desnuda, con el rostro cubierto de luz naranja, me centro en las lágrimas que licuan mis ojos y torno a, una vez más, hacerte el amor mientras te digo que te amo.
Ahora que tú eres el vacío de estos instantes me rindo ante el encanto de morir mientras lamo tu cuello y sonríes.
Tú supiste seducir los minutos que pasaron para que tejieran las horas vivas de tu respiración, tú soñaste que íbamos desnudos por tu pueblo de luz pasada, tú caminaste entre los barrancos de mi pueblo interno.
Ahora tú duermes y mi calor se esfuma de tu sueño, pero despertarás con el sonido de mi risa.
Y dirás: “Tú…”
Es lo que tiene no aceptar la muerte.

Un abrazo.

Nosotros…

… entre la física y la química de la noche, del día, pasaron horas, semanas, constelaciones murieron y nacieron y todo resultó ser del color del sol.
Nosotros parimos risas y llantos, estuvimos tejiendo las redes de lo que éramos, y seremos. Desaparecieron las causas de la ciudad en calma, las flores nunca se marchitaron y el mar se quedó impregnado de nuestras risas.
Sé que entre mi ciudad y tu campo, miles recorrieron amores y dolores, sé que todo se volvió inesperadamente descolorido cuando la realidad se miró en el espejo y no se gustó.
Nosotros íbamos a ciegas en el mundo de los abrazos sin pensar que amar es una causa más del centro del universo pero había lunas descentradas en las caricias.
Nosotros seguimos transitando durante años la carretera del ahora sin un destino claro a dónde llegar y claro, sólo importaba que íbamos de manos y nos reíamos de la gente en la calle.
Nosotros, aún recuerdo, teníamos ya casi los mismos gestos, paríamos desde tu vientre y mi vientre, palabras y parábolas, interpretaciones de lo que era y lo que no.
Nosotros, tú y yo, levantamos la alfombra de las calles y escondimos la basura debajo. Después de varias veces la basura salió de las cloacas pero seguimos de manos riéndonos.
En medio de la reconquista que nos supuso seguir siéndonos nosotros, nosotros, luego fuimos lo que fuimos.
Nosotros, tú y yo, levantamos el vuelo y unas veces yo estaba en el cielo y tú en la tierra.
Nosotros, tú y yo, por mi parte, casi siempre eras más tú.
Nosotros, tú y yo, al final sólo fue lo que fue. Tú y también yo.
Nosotros, tú y yo, al final, quedamos en tú, en yo.
Es lo que tiene no aceptar la muerte.

Un abrazo.

Él…

… siempre fue él, siempre estuvo presente en tu vida.
Cuando veías a otro por la calle, era él. Una constante, un leit motiv, un recurso obligado, una experiencia marcada, una seducción constante.
Todas las narices eran de él, todos los besos y los labios de sábados a oscuras.
Él era la música que sonaba, la escala menor melódica.
Pero brotar en nuevos aires es difícil. No sabes bien si estás triste porque el cielo está nublado, no sabes si el cielo está nublado porque él no está.
Conducir en el coche sin su mano sobre tus muslos, pasear por las oscuras calles de los pinares y escuchar las risas de los pájaros suenan como ecos lejanos ya que no son acompañadas de su risa.
A veces no hay más remedio que claudicar, rendirse ante la vida, ante los sentimientos encontrados, ante el vacío del alma perenne, ante la idea de que sus ojos no volverán a decírtelo más.
Aún guardas sus fotografías acompañando tus momentos turbios de deseos de ternura de voces lejanas de una contínua lucha en tu alma entre lo que quieres y lo que es, lo que crees que llegará a ser.
Él siempre fue una constante en tu vida, los mismos gestos, los mismos rasgos, la misma forma de observar la realidad desde el punto de vista más allá de lo obvio.
Piensas bien que no sabes si volverás otra vez a él, si la imagen eterna de lo que él ha sido, es, será, volverá a sacudir tu cama, a enterrarte entre las sábanas y los arpegios del horizonte al amanecer.
Ahora ves las lascivas miradas, los piropos maltrechos, ninguno están a su altura.
Él es una quiebra en tu porqué.
Él es lo más cerca de tu alma.
Él es la belleza de la oscuridad, de la luz.
Es lo que tiene no curar ni cerrar las heridas.
Es lo que tiene ser el pasado eterno en un ahora cruento.
De repente, caminando por la calle, en un despiste, en un mirar sin querer hacia un lado, viste sus ojos, su pelo, su mirada perdida.
No puede ser él.
Pero fue una ruptura en el espacio tiempo, creíste ver algo, pero, realmente, quisiste verlo a él.
Notaste cómo tu corazón se aceleraba y te miraste en el espejo del coche, seguías siendo tú, pero su mirada estaba clavada en tu estómago.
El corazón palidece y es traicionero cuando los olores nos recuerdan el pasado, las voces eternas que asustan a la madrugada, el fluir constante de la sangre en la vida.
Te dices que la vida sigue, a pesar de él, aunque él esté aún en todas las cosas que ves, piensas y observas.
Aunque él esté en cada libro, en cada rincón, en cada sonido.
Es lo que tiene no aceptar la muerte.

Un abrazo.

Ella…

… siempre fue ella, siempre estuvo presente en tu vida.
Cuando veías a otra por la calle, era ella. Una constante, un leit motiv, un recurso obligado, una experiencia marcada, una seducción constante.
Haciendo memoria, desde aquella vez, ella era el presente.
En esos otros labios, en esos otros momentos, otras camas, buscaba algo de ella.
Su olor, su sabor, su eternidad.
Una cama y unas sabanas y siempre la buscaste.
En las canciones que escuchabas, en la vida que veías, en el mar.
Y siempre fue injusto para ellas.
Ellas en ti veían a uno entero, a uno original y sincero que tendía sus brazos y sus abrazos y se derramaban como ojas en flor tras el rocío.
Pero ellas no eran ella.
Siempre supiste que ellas entregaban sus más preciados paisajes y sus ternuras infinitas, sus lágrimas y descontentos, felicidades y tristezas.
Pero ellas no eran ella.
Buscabas el amor en cada una de sus pieles, en sus pechos, en sus labios llenos de besos.
Pero ellas no eran ella.
En la dedicación constante de lo que su búsqueda era, dejabas atrás flores marchitas, llantos y recuerdos.
Algo de tu pasado no conseguía hacer pasar la vida y buscar la nueva sustancia que conforma el viento.
Porque en el viento no estaba ella.
Es lo que tiene no curar ni cerrar las heridas.
Es lo que tiene ser el pasado eterno en un ahora cruento.
En tus noches de soledad gritabas su nombre, olías sus camisas, revivías sus momentos y sus palabras llenas de amor.
En las veces en las que te compartías buscando esos retazos de amor tan necesarios para no caer en la desesperanza de la soledad, dabas pleno consentimiento a tus caricias imaginar que eran su cuerpo.
Pero no eran el de ella.
Siempre fueron ella y nunca lo fueron.
Si bien es cierto que es el tiempo el que cura las heridas eso significaba quedarte sin ella.
Ya que tus heridas eran lo único que te quedaban de ella, lo que te hacían seguir vivo y sintiéndola.
Tus cicatrices son su único recuerdo, ese vínculo extraño y místico que haces que creas que ella aún te pertenece, es tu dolor y tu refugio.
No sabes dónde está ella pero tu dolor, el suyo, es tuyo.
Ser feliz es no estar con ella y amar a otra sería ya no tener tu condena de desamor.
Es lo que tiene no aceptar la muerte.

Un abrazo.

El chiki-chiki…

… basura.

Ya una vez visto la gala de Eurovisión, de comparar calidades, de escuchar por lo general buena música, me indigné cuando volví a ver la basura, el patetismo, el vergonzoso espectáculo que supuso el chiki-chiki.
Seamos sinceros, la calidad musical en la mayoría de los casos fue altísima, las canciones (Mención a Portugal con una canción grandiosa), muy bonitas.
¿Y saben qué vi cuando vi a “Chikilicuatre”? Algo patético, el actor, David Fernández estaba nervioso, no sonreía, estaba más pendiente de todos los pasos del “baile” que de interpretar la canción.
Quedó todo como falso, aún con menos gracia, horrible.
Después de finalizado el concurso, Juan Adriansens cuando la Carrá le preguntó su opinión sobre la canción, no se ruborizó al decir “Un horror”. Nadie, ni tan siquiera Boris dijo algo con esa contundencia (Y a mí Boris me encanta)
Uribarri, estuvo genial durante toda la presentación del festival, acertó en prácticamente todo lo que dijo, “Al menos hemos tenido votos”… Genial.
Curiosamente España quiso mandar algo transgresor, pero frente a un festival lleno de buen gusto, buena organización, buenas canciones, quedó España como algo patético, ridículo, de mal gusto, en suma, feo.
El chiki-chiki, compuesto por mi amado Pedro Guerra, quedó como algo extinto, en blanco y negro, que tendrá de vida algo más del verano… y luego ya está.
Sí, sí, ya, ganará dinero el David Fernández, Buenafuente, y toda la tropa, y muchos pagarán para que otros ganen, pero… que muchos voten y lo apoyasen no significa que esa cosa deje de ser una basura, mierda y bazofia.
Como dicen todos, vale, ha sido democrático y la democracia es lo que tiene… ahora bien, como dice mi amigo Juanjo ¿Calidad frente a cantidad? No sé hasta qué punto tiene de democrático que se promocione una canción con una campaña de márketing brutal, frente a otras canciones mejores que no tienen los mismos recursos.
Creo que la democracia por ahí, falla.
El puesto en el que quedó fue mayor que los últimos años ¿Y? Quizás hubiese sido igual de haber mandado una de esas macetas que dando palmas se mueve hacia los lados. ¿Saben la que les digo? Esa que les dices “lorailorai” y das unas palmadas y se mueve.
Pues sí, quizás hubiese llegado al mismo puesto.
El año que viene, por votación popular que se presente a un ser humano pintado de blanco y negro con un sombrero de esos que tienen incrustado un pene y que cante: “Me pica el culo, me pica el culo, y ahora, me pica la cabeza” luego con un coro de bailarinas que estén cagando y otras que estén disfrazadas de moscas.
No sé, se me ocurre que como caiga en gracia, eso llegará a Eurovisión, total, bien promocionado, puede llegar a lo más grande.
Como dije anteriormente, no soy patriotero y no me incluyo en el “nos” de esos que hablan de “nos” porque “nos mandamos” o “nos reimos” de Eurovisión. Yo, por libre, por libre.
Como siente precedente la mierda de este año, el que viene toda europa estará mandando basuras varias por las viarias vias de la comunicación televisiva.
Sólo espero que quiten la publicidad del mierda de chiki-chiki de todos lados… a ver hasta cuándo lo tendremos que sufrir.
Al margen de que todos los países voten a los mismos, al margen de que como dicen, Eurovisión sea un festival ya con los votos a los mismos y no medie más que eso, por lo menos, mandar algo que sea de buen gusto, que luego a esa persona desde la participación española, si no gana, con una bonita canción, se la mime y cuide, se la agasaje para que continúe con la carrera musical por estas fronteras.
En fin, queda dicho esto del mierda del chiki-chiki del chikilicuatre y toda la basura engendrada.

Un abrazo.

Mujeres…

… siempre presente en mi vida.
Después de la ruptura con la mujer a la que más he amado, he estado reflexionando acerca de la mujer en mi vida, desde mi infancia hasta ahora.
Estoy desentrenado en esto de escribir, me acompaño de Amy Winehouse para intentar sacar lo que lleva rumiando desde hace unos días.
Cuatro primeras mujeres me acompañaron en mi infancia, mi bisabuela Paca, mi madre, mi abuela materna y mi abuela paterna, sentía con ellas tranquilidad, paz, con Paca me sentaba en su habitación y me hablaba desus años tiernos, de sus hijos y me preguntaba por mis padres, su habitación estaba llena de santos, sus hijos trabajaban en el Bar Medina y se llenaba la estancia de olores de mujer en la comida.
Mi abuela paterna, siempre estuvo pendiente de mí, recuerdo su mirada dura y sensible, sus piropos a mis ojos, su última mirada en la clínica antes de morir que aún llevo aquí…
Mi abuela en Agaete, fue aún más determinante, una mujer dura, trabajadora, implacable con sus devenires, implacable en la educación de sus hijas.
Me llenó de amor, comprensión y dedicación. Me recogió en los momentos duros y me dio un sitio donde vivir. Murió en mis brazos.
Mi madre, siempre estuve con ella en la cocina, tendiendo, donde fuese, allá donde caminase en la casa yo estaba detrás.
Mi hermana siempre está ahí, si la llamo, me atiende, si voy a la casa, me acoge, si me hace falta algo, me lo da, si necesito hablar, ahí sigue.
Mi otra hermanita, tiene 16 años, es la locura de mi corazón, mi completa adoración.
La mujer ha estado presente a lo largo de mi vida, en el instituto, en los trabajos y con todas he sentido alma, aire, fuego, mar…
Y es ahora cuando identifico todo lo que me rodea con La Mujer.
Después de amar como he amado, sentir como he sentido, lo veo todo más claro.
La mujer está en todo, en el mar, en el aire, en cada cosa que veo y respiro, en las amistades más o menos entregadas, en mis felicidades y sufrimientos, en las lágrimas que he derramado, en las risas que he compartido.
Imagínate un mar en calma, un mar turbulento…
La mujer es como el mar, es agua de vida, es lluvia que suscita lo verde…
El mar es interno, como la mujer, lleno de emociones, de profundidades de olas, que avanzan hasta el mundo entero lamiendo orillas, bordeando rocas, amando lo duro, rodeándolo.
Aquella mujer que trabajó duro para dar de comer a muchos hijos, aquella otra que consiguió todo lo que quiso.
Todas son el mar, entero, íntegro, en constante lucha, en constante alimento.
El mar está lleno de interioridades, de profundidades ignotas, por descubrir, de superficies brillantes, como tu piel, mujer.
Cuando una mujer no está en calma y sabe de su fuerza, de su poder, se forma un tsunami vital, una energía desbordante que arrasa todo a su paso y nosotros, sólo podemos llegar a las montañas más altas o dejarnos ahogar por sus inevitables brazos.
Una vez amé a una mujer como un mar entero, pero ¿Puedo abarcar el mar con mis brazos? No, sólo dejarme hundir, sólo puedo amar lo grande que ha sido ella y resignarme a ser un trozo de su inevitable paso.
Cuando una mujer está en calma el mundo se vuelve tranquilo y sosegado, no hay que temer nada porque la mujer está tranquila, porque el mar acoge la tranquilidad de la sabiduría, de la fuerza.
La mujer da vida, la mujer continúa con todo, vibra con el sentido de la tierra, de la madre poderosa, de los pies descalzos, de la música infinita, del universo…
La mujer es universo, pero también es narrativa.
La mujer transforma todo a su paso. Una mujer embarazada es una de las imágenes más hermosas de la naturaleza, una mujer dando el pecho, amamantando.
Una mujer amando, derramándose, es la imagen viva de la belleza, de la fuerza del cosmos.
Cuando una mujer es mar, cuando llega al placer desde su adentro, cuando grita para liberar su placer intenso, se hace mar, pleno, entero, y nosotros sólo somos quien propiciamos su venida.
Cuando una mujer ama se entrega plenamente, cuando tiene la suerte de saber amar, de saber entregarse, de ser una con sus sentimientos su pareja puede sentirse plenamente afortunado.
Si tu mujer te ama, créeme, tienes una luz en los ojos imborrable.
Si tú la amas, el brillo es más grande que la bomba de Hiroshima.
La mujer es alimento, luz y vida, música y creación, intuición, premonición.
La mujer a la que amé con todas mis fuerzas me enseñó la madurez, la vida y la naturaleza, sentir el cuerpo plenamente, ser práctico, mirar la vida con mayor valentía y tener mayor poder en la economía.
La mujer a la que amé con todas mis fuerzas me enseñó a pagar mis deudas, cerrar mis ciclos y ser más optimista, a ver la medicina natural como un recurso saludable.
La mujer a la que amé con todas mis fuerzas me enseñó el silencio del campo, dejar las drogas, rendirme ante mí mismo, a no juzgar, a encontrarme mejor, a ser independiente.
La mujer a la que amé con todas mis fuerzas, me enseñó a ser un hombre con todas mis fuerzas.
La mujer se limpia, la mujer es luna, es un ciclo vital, natural, entero, armonioso. Cuando se limpia, cuando no quiere engendrar, se torna dolorosa pero viva.
Cuando una mujer es fértil se alinean las constelaciones, las estrellas brillan fuertes, los dibujos del universo conspiran para volver a erigirse en vida.
Después de todo, después de amar, de desamar, de que me quisieron mucho, de que me alimentaron, que me hicieron sufrir, que me hicieron reír… Sólo puedo sentirme agradecido.

Gracias a la mujer, yo soy más hombre.

Gracias a todas, gracias a ti y lo sabes.

… algo nace… (Y todo sigue)

Hace años, en mi cumpleaños cuando cumplía 28 o 29, no recuerdo, la vi.
Le dije con gestos que se acercase, ella me dijo que no, que me acercase yo, sin mediar palabra la besé. Ahí comenzó todo.
Mi nombre, en griego clásico es “Regalo del sol”.
Ella buscaba a un hombre que no tuviese un nombre común, que tocase la guitarra, y que aceptase que tuviese hijos.
En medio de aquellos besos le dije todo aquello que ella buscaba, mi nombre, mi música, mis intenciones.
Luego seguimos viviendo y en entre Agaete y Santa Lucía transcurrió una historia de amor maravillosa.
La amé como jamás amé antes, la amé con todas mis fuerzas, con mi vida entera, con mi corazón entero, con mi alma entera, con mi total entrega. Es así como se debe amar.
Es así como amé.
Un día su casa explotó, las lluvias y las cloacas inundaron su cocina, un día ella quiso cambiar todo y quiso expulsar todo.
Ese día hubo un eclipse de sol.
La luna me tapó, tapó mi nombre, ella me dejó.
Estuve un mes llorando, doliéndome la vida, el cuerpo, el pecho. Noté que mi corazón se rompía, que el dolor hacía presa cada uno de mis pálpitos.
Vivir se tornó más difícil, más duro, más cruento.
Tardé tiempo en que el dolor mitigase.
El día de reyes, el día de los regalos, ella me pidió volver.
Otra fecha crucial.
Los regalos.
Mi nombre empezaba a latir de nuevo, sería un nuevo regalo.
Fui más suspicaz, me costó entregarme, me costó latir de nuevo, pero lo hice.
Volví a amar, volví a entregarme. Volví a derramar mi cuerpo entero sobre sus brazos.
En primavera al cabo de algún año, ella no pudo más.
Decidió dejarme.
Esta vez la vida me dolió menos. Pero me dolió y canté “El amor no es suficiente”.
Esta vez le pedí volver.
No recuerdo que hubiese fechas señaladas, no recuerdo que las sincronías fuesen importantes esa vez.
Pero fui más prudente, más tranquilo.
Tuve claro que tenía que construirme mi castillo y ser fuerte en él.
Mi castillo interno, donde habita mi corazón, mi mente, mi alma, mi espíritu. Lo dejé fuerte.
Mi castillo externo, donde habita mi cama, mi hogar, mi cuerpo.
Lo tenía claro, cuando hubiese otro tsunami, otro temporal sabía dónde refugiarme.
Uno tiene que tener claro que ante la muerte de la relación, de una amistad, de un familiar sólo nos quedan pocas decisiones y no por ello menos importantes: aceptación y actitud.
Aceptar las cosas nos pone en el presente, tener una actitud positiva nos ayuda a vivir mejor.
¿Duele menos?
Quizás no.
Pero el dolor quizás, acaba antes.
Esa fue una gran lección.
Dejé las píldoras que corroían mi alma, mi mente, mi físico.
Y decidí entregarme de nuevo a ella.
Le dije: “¿Volvemos? Aún te amo”.
Ella me dijo que sí, pero poco a poco, con prudencia.
Todo se arregló.
Hubo más crisis. Todas a superar.
¿El amor lo puede todo? ¿Amor vinci omia?
De repente, sin saberlo, lo supe.
Tenía que prepararme para el siguiente golpe, mi intuición me decía: “Prepárate, pasará de nuevo, te va a dejar de nuevo”
Créeme, no era que yo tuviese eso siempre presente, no, yo vivía en función a mi amor, otra vez me entregué, la amé, le di todo pero esta vez más prudentemente.
Supe que me dejaría.
Esta vez me preparé.
Me pidió tiempo de nuevo, quería pensar.
De acuerdo, sin remedio.
Esta vez, durante todo este tiempo estuve bien, tranquilo, relajado, sin ansiedad, con tranquilidad.
Y tomé mi decisión.
Le dije:
No quiero dramas, que todo se haga con paz, con tranquilidad, con cariño.
Quiero paz en mi vida, sobreviviré.
Cuando lo decidas, vienes a mi casa, hablamos, y nos damos un beso y un abrazo.
Medité, aprendí durante esa semana, el dolor nos hace fuertes.
Mi conclusión la supe.
Supe qué quería.
Me llamó para decirme que el martes ella vendría a hablar.
Le dije que de acuerdo, que hablaríamos.
Me dijo que era mejor no continuar, estuve de acuerdo.
Le dije que no me diese explicaciones, no me interesaban. Son de ella y para ella.
Me sentía bien.
Algo se estaba resolviendo.
Nos dimos muchos besos y abrazos, almorzó.
Seguimos hablando.
Me dijo que qué había yo sacado en conclusión.
“Te lo digo porque me preguntas”
Le respondí algo así:
“No busco en una mujer que sea alta o baja,
guapa o fea
lista o tonta
que tenga más o menos experiencia
que sea más o menos joven.
Busco una mujer que me ame y se me entregue”
Ella se quedó en silencio y ese silencio fue muy claro. Lo entendí todo.
Soy responsable, cuando uno acepta lo que le dan no puede quejarse luego.
Si yo acepto el amor que me dan y me conformo, he decidido.
Ella me quiso mucho, muchísimo, yo la amé mucho, muchísimo.
Aprendí que amar es ser y ser es amar.
Yo amé, y acepté lo que me dio.
No me juzgo ni me reprocho.
“No te puedo reprochar que hagas lo mejor para tu vida” Fue una de las cosas que le comenté.
Nos dimos otro beso y otro abrazo.
Y ya yo sabía después de que ella me dijese de quedar ese martes que sí era un día señalado.
Todo gira en nuestro nombre, en nuestra alma.
La luz se hace paso cuando uno está centrado.
El golpe fue menos duro porque tuve el colchón preparado.
El castillo fuerte.
Porque estaba seguro de qué quería.
Y además, ese día era importantísimo para mi cosmos.
Para mi nombre.
Para lo que yo era.
Ella me conoció cuando fue mi cumpleaños, cuando fui “Regalo del sol”.
Me dejó cuando hubo un eclipse de sol.
Me pidió volver el día de Reyes, de los regalos.
Y me dejó ese martes.
Las sincronías lo quisieron así, ella no lo sabía.
Me dejó el día de San Heliodoro.

Un abrazo.

Roto eop sam…

En medio del olvido, hay una supuesta canción latente
blues, jazz, Ellis Regina.
Cada nota de aire que inunda el hogar
llena la estancia de silencios musicales.
Queen, Jobim, Ella Fitzgerald.
Luego retomo la guitarra y el dolor me avisa
ojo, que tocar no es fácil sin dedos.
Y siguen, siguen, siguen flotando los coros
la vida entera inunda la ventana
se cuela entre las motas de polvo.
Joao Bosco, lenine, Simon and Garfunkel,
y sin querer, maravilla de las maravillas
ilusión, vida, alegría, felicidad
vuelvo a conectar con mi alma
y conectar con mi alma a veces no es fácil, te lo aseguro.
Pedro Guerra, Andrés Molina, Rogelio Botanz,
llenan de acordes las nubes.
Hay que acostumbrarse al dolor,
el dolor es parte de todo
pero no te confundas, como la felicidad, también.
Ángel Ravelo, Jorge Santana, Anje Sánchez,
Dani Cano, Vidina Melini, Diego Ojeda…
También son parte del universo lleno de espirales musicales.
Recurrentes son las notas en un pentagrama sin parar
y recurrente es el dolor físico.
Caetano Veloso, Gilberto Gil, Fermín Romero.
Víctor Lemes, Arístides Moreno, Ari Jiménez, Luis Quintana.
Marisa Monte, Sabina, Serrat, Aute, Silvio Rodríguez,
Pablo Milanés, Sixto Armas, …
Todos vuelan por aquí.

Un abrazo.

… y lo digo a las claras.

No suelo hablar en este blog de estas cosas, pero estoy indignado, indignadísimo, como músico, como cantautor, como aquel que busca el buen gusto en la música.
El “Chiki-chiki” es una mierda como la copa de un pino, una basura, una aberración, una porquería, una guarrada.
Me la trae floja que todo el mundo la votase por mensaje a móviles, por llamadas o por emails, lo que está claro es que es una mierda.
No me valen los argumentos de “Es un mal festival”, “Hay que reírse”, “Los demás mandan mierdas”, porque lo importante es lo que España manda (Y no soy patriotero, cojones).
Eurovisión es un festival que si bien se pudo haber desvirtuado algo, la idea original me parece preciosa, que cada país mande una canción para ser valorada por los demás y que gane la melodía, la letra, más hermosa, eso llama a la unión.
Joder, escuchen esta canción: http://www.youtube.com/watch?v=TsOMsmFmioc&feature=related
es que es una canción maravillosa, donde el acorde suspendido le da fuerza, intensidad. Massiel está soberbia, maravillosa, interpreta y canta como una diosa.
Pero esto: http://www.youtube.com/watch?v=d2sun973nfY, eso es la mayor mierda que ha mandado un festival y me da vergüenza, me da igual que remotísimamente pueda llegar a ganar.
“Rodolfo chikilicuatre” puaj, aj, mierda, asco, menudo personaje.
Si bien es cierto que la canción me hizo gracia al principio como parodia al “Regguetón” y nada más, ahora me parece completamente repugnante.
David Fernández, dentro de unos años te recordarán por hacer el payaso y el gilipollas, me alegra tu faceta de actor ¿Aspirarás a algo más? Te deseo lo mejor, ahora bien, me das pena.
Estoy indignado, que se vaya a cagar el “chiki-chiki”, las dos bailarinas y el tio que la “Canta”, que luego tiren de la cadena y se ahoguen entre sus mierdas.

Cojones.

Un año…

… lleva este blog activo.
Y creo que dos o tres en otros desde “blosit” y “bitacoras”.
Antes que nada, les pido disculpas, no he podido rescatar los recuerdos para con la historia: “Cuando me la llevé a la cama”.
Prometo que lo haré y les escribiré más cosas…
También me asalta una historia, una relacionada con la tierra, con los traumas, con los genes…
Pero bueno, llevo un año con esto, en fin, hora de onomásticas es.

Hoy estoy raro.

Un abrazo.

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