Posteado por: heliodoro | enero 19, 2012

En la oficina… (I)

Desde hacía tiempo que andaba buscando trabajo, lo llamaron para una entrevista. Ya iba siendo hora… Un hijo, una mujer que ya no está. Justo a la mitad de Tomás Morales, una oficina que buscaban a un técnico administrativo, alguien con experiencia en diferentes programas informáticos.
Ya pasó el tiempo de las marchas, las mujeres y las relaciones esporádicas.
- Es aquí.
Entró en la oficina, una fila enorme de personas para hacer la entrevista, casi todo, mujeres.
Se sentó con tranquilidad y se puso a jugar con su Ipod a un juego de explotar burbujas.
Se aburrió así que empezó a mirar a su competencia, un entretenimiento gratis, adivinar cómo son los demás.
Una chica asustadiza, la llamaron, recatada en el vestir, cabizbaja, peinada muy convencional.
“No la elegiran”
Salió llorando al rato.
“Lo sabía, debe ser dura la entrevista”
Salieron unas cuantas chicas más, dos chicos.
Mi hora.
Me tenía preparada todas las respuestas desde hacía unos días que le dieron la entrevista.
Se preparó frente al espejo mientras el niño estaba en la escuela.
Los retratos de su madre aún estaban por el salón.
“Quizás ya va siendo hora de quitarlos”.
Practicaba frente al espejo. Se decía que es un puesto importante y el sueldo no está nada mal, después de tres meses de prueba me quedaría fijo.
Pronto era su hora.
Dos más.
Lo llamaron.
Entró, tres personas, dos hombres y una mujer, le dijeron que venía la otra compañera ahora.
Llegó.
Se miraron.
Se refugió en sus pensamientos… “Es ella, no, no, es ella”
Ella lo miró asombrada.
Habían pasado tantos años, ella lo miraba.
Más canas, los mismos ojos, la misma forma de sonreír.
No supo qué hacer, ella decidiría sobre su trabajo.
Él no supo qué hacer, ella decidiría sobre su trabajo.

Fin de la primera parte.

Posteado por: heliodoro | enero 11, 2012

Luz…

… Caminaba por la calle
el discernimiento y la inacción
de la mano, amándose.
Luego llegó el corazón
hizo un talle
rozándose.

Fue particular como partícula
como parte normal
natural.

Luego trascendió la conexión
ineludible
plausible
la pasión.

Dijo Jesús
que nos amásemos

Y luego el ruido
llegó a las consciencias
bien amadas.

Despoeticemos
el recurso
del ser.

Hagamos caso omiso
al péndulo
y a la mística irracional.

Tertuliemos la coyuntura
desnaturalizada
de la economía
desrealizada.

Apártate
sé aparte
de la parte
sin arte.

Descubrí el concepto displicente
de no ser yo
ni yo mismo
ni mi mismo ente.

Al cabo,
de las horas
rumiamos.
Rubrico.

(A pesar de no ser
el indefectible
verano
me despliego)

Ah, si tú no sientes
lo que yo siento
con la música
te jodes, hostias.

Mustia, mustia, MUSTIA
loquilla
quilla
angustia.

Separación
táctil
dúctil
superación.

Conseguir un amor
como ella…
Sí, yo quiero ser astronauta
perverso
mi verso adverso.

El léxico traiciona
¿Bailas?
¿Yo o en general?

Trasmuta la esencia
el placer de María
la interrogación perenne.

Luego alega el porvenir
luchando con el presente
luego de ir.

Rumio y termino
la capacidad de lo indómito
la genialidad de lo pragmático.

Particuralizo los átomos
a lo mejor no somos
lo que de ser deberíamos.

Me hago una pregunta
si las estrellas están muertas
cuando llega su luz
después de miles de año
¿Cuánto tarda mi mirada
en llegar a la estrella?

Un abrazo.

Posteado por: heliodoro | enero 4, 2012

El recuerdo… (II)

A mi abuela Inés, que me enseñó tanto.

… –  Que hago desnudo… Yo quería salir a la calle.
(Dónde está mi casa)
(Porqué bajo estas escaleras)
(Dónde está papá y mamá)
- ¡Papá! ¿Dónde vas?
- A casa.
- Estás en casa.
- ¿Cómo voy a estar en casa?
Me acuesto.
Me despierto.
Entra el sol por la ventana, escucho a los pájaros.
Tengo ganas de llorar, no sé porqué.
- Hola amor, es hora del desayuno.
La miro, sé quién es, pero no lo tengo claro, sin embargo, mi pecho late cuando la veo rápido.
- Hola.
- Venga, come.
Me mira con pena, ¿Qué le pasa?
- ¿Qué te pasa?
- Nada… ¿Te gusta?
- Claro que sí, pero… ¿Porqué estás así?
- Por nada… Sólo que estoy cansada…
- ¿Fuiste a trabajar?
- Sí…
Duermo.
Me despierto.
Es de noche, no puedo hablar sólo pudo dar palmadas.
Palmadas.
Palmadas.
Palmadas.
Lloro.
Palmadas.
Palmadas.
Nadie viene.
Palmadas.
- ¿Qué tienes Papá, qué pasa?
- Quiero ir a casa.
- Estás en casa… Ay Dios… Duerme.
Duermo, me levanto.
Voy al baño, me visto.
Ay, los pantalones, primero una pierna, luego, otra, ya me lo decía papá.
- ¿Qué día es hoy?
Me peino, me afeito, me corté.
Salgo de casa, la puerta cerrada.
- ¿Quién cerró la puerta? ¿Dónde están mis llaves?
Quiero salir esta noche, ya es tarde.
Me acuesto.
Abro los ojos.
- Papá, ¿Cómo estás?
- Bien… ¿Quién eres?
Ella llora.
Me acuesto.
Me despierto.
- Hola amor, el desayuno.
- ¿Quién eres?
Me acuesto.
Me levanto.
No conozco a nadie, hay enfermeras.
Me colocan hacia un lado, un paño frío lo tengo en mi culo.
Doy un golpe al aire, hacia la enfermera.
Aplaudo.
Aplaudo.
Aplaudo.
Me levanto.
Mi hija.
- Hola papá.
- Hola, ¿Dónde estoy?
- En el hospital.
- ¿Porqué?
- No puedo más (Creo que es mi mujer)
- Necesitas mejores cuidados.
Me acuesto.
Me despierto.
Alguien me limpia el culo.
Mamá me limpiaba el culo.
No recuerdo nada, todo es más oscuro.
- ¡Papá, hola!
No respondo.
- Papá.
- Hola amor.
- Es hora de tu paseo.
Mis brazos, no se mueven, estoy en una silla.
- Mira papá, qué día más lindo hace.
La miro.
- Sí, el día…
- ¡Papá! Gritaba.
Caigo al suelo.
Despierto.
Todo es oscuro, hay mucha gente a mi alrededor, lloro.
Aplaudo.
Lloro.
Aplaudo.
Lloro.
Me siento s0ooooooooooooooooolo.
Aplaudo.
Aplaudo.
Abro los ojos.
- Amor.
- Papá.
Abro los ojos.
Oscuro.
Aplaudo.
Todo es gris.
Tengo hambre, un líquido feo por mi garganta.
- Su padre está bien. Escucho.
Todo oscuro.
Noto un beso en mis mejillas.
- Papá, siempre te amaremos.
- Papá.
No escucho nada.
Un túnel.
Una luz.
Amor.
Papá, mamá.
- Ven.
Papá.
Amor.
Ya no aplaudo.
Amor.
- Ven.
Veo llantos mi hija, mi mujer.
Me abrazan, lloran.
- Ven, ya es hora. La voz de la luz.
Lloran.
La luz.
La luz.
La luz.
La luz.

Un abrazo.

 

Posteado por: heliodoro | enero 3, 2012

Poemenos…

… Desde el letargo eterno
al que a veces aspiro
desde que pocas veces suspiro
hasta el sutil infierno.
Paso desde el resentimiento de sentir
a la defenestración de mí mismo
sin paz, sin más, sin hedonismo
sin que la vida tenga más que vivir.
Entiendo ahora que todo está cuesta arriba
que tengo un gen anormal
algo que no está bien, que está mal
no sé cómo salir de la deriva.
Me cuesta, incluso, el respiro
la respiración, la pasión de mis bronquios
hablar en este soliloquio
exteriorizar lo que deliro.
Apenas me quedan herramientas
ni sonrisa ni optimismo
ni decir haz lo que sientas
ni mi emocional autismo.
Recurro al poemenos
al escrito que me consuela
que me desciela
acabar con todo si hay paz, por lo menos…
No sé qué hay más allá
de la existencia que veo
de los libros que leo
si Dios, Buda, Alá.
No tengo la suerte
ni el sortilegio
ni la vida, la muerte
que haga de mí el privilegio.
No tengo ya ni tan siquiera
una vida vivida, como la de cualquiera.
Veo a tantas personas felices
andando con sus directrices.
Veo a tantas personas amables
amándose, considerándose
siendo responsables
correspondidas en amor , dándose.
Veo a tanta gente que sonríe
que van acompañadas
me veo en comparación,
me veo sin ocasión
de amar lo amado, amada
sólo me queda lo que me expíe.
Tengo ganas de huir, de escapar
de que me apodere la rabia que siempre evito.
Tengo ganas de mi pasado, presente, borrar
construir otro sitio hacer otros ritos.
De desaparecer y que me consuma
el fuego que prometo
a prometeo, dejar mis retos
olvidar el mar, la tierra, la luna.
Gastarme por siempre
ser pasto de orillas, abono fértil
para lo que sirva mi cuerpo febril
ser de otra vida, simiente.
No veo esperanza ni ilusión
ni veo alguna conclusión
a este poemenos
a este sentir desde siempre ameno.
No veo sentido ni sentir
ni latir ni latido
ni lo aceptado, ni lo prohibido
ni ese vivir por vivir.
No veo ilusiones
ni razones
ni discernimiento
ni verdades, no miento.
Nada que me ate
que me deje aquí
que pare mi dislate
que me haga feliz.
Salvo el amor por mis hermanas, por mi hermano
será que por ellos mantengo
la vida, me entretengo
hasta el fin de lo profano.
Ya no soy tan fuerte
ni tan consistente
ya no soy ese ente
que admira la buena suerte.
Ya no tengo arraigo
tan sólo caigo, solo
me inmolo
hoy, igual mañana también, caigo.

Posteado por: heliodoro | diciembre 30, 2011

Deuteronomio…

… convergieron los reyes.
Desde Saudí a La Meca
rubrico las constelaciones
distraigo lo que obcecas.
Partidadario del deseo
la serpiente, morfeo
displicente, ecuánime
exonero tus anímeme.
Me lavo los dientes
ruge a la selva dolientes
el precuros del ser
del tener.
Desdeña todo aquello
que no está en tu curvatura
espiritual, mental, sensual
todo lo que no sea bello.
Abraza lo abrazable
desde Orión hasta Kepler
hasta el sin fin, deleznable
lo que te obliguen a leer.
Disiente de los disidentes del sentir
hasta el punto de Krishnamurty
o Zaratustra
(Hesse, literatura)
busquemos… Sí.
“Hay cosas que te ayudan a vivir…
como lo que des- fumas
- las falsas runas -
lo que es (o no) de sentir.
Me vuelvo eufórico
cuando el término concreto
es más abstracto, épico
me valgo para mis no sonetos.
No, no me mal entiendas
no escribo
describo
no tengo las riendas.

Un abrazo.

Posteado por: heliodoro | diciembre 27, 2011

El recuerdo…. (I)

- Papá… ¿Qué haces?
- ¿Cómo que qué hago? ¿Quién eres tú? ¿Qué haces en mi casa?
- Ay Dios, otra vez. ¡Mamá, papá está en el baño!
- ¿Pero quién eres?
- Papá, tranquilo, ven, a la cama.
Me despierto.
Sigo con internet, miro todo aunque parece que ha avanzado todo tanto durante tan poco tiempo.
Mi casa es diferente pero es mi casa, ¿Cuándo cambié los muebles de sitio?
Vaya sueños que tengo.
Mmmm… Tengo que afeitarme, voy al baño.
Qué raro, no me acuerdo de tener tantas canas.
Vaya, estoy afeitado. Mejor sigo con el ordenador.
Tengo sueño.
Me acuesto.
Voy al baño.
Tengo hambre.
Entra la niña de nuevo.
- ¡Hola papá! ¿Cómo estás hoy?
Mejor le sigo la corriente.
- Bien… Pero no sé quién eres ni qué haces aquí.
- ¿No me recuerdas?
- ¿Porqué estás en mi casa?
- Anda, come, tienes las lentejas que tanto te gustan luego, tus pastillitas.
- ¿Mis pastillas?
- Sí, anda, toma.
Duermo.
Suena el despertador, me levanto, no hay nadie en casa. Todo está en su sitio, es todo un tanto diferente, en fin, he tenido mucho trabajo.
Voy al ropero… Tengo que ir a trabajar es tarde. Primero miro la prensa por internet.
Me visto, me peino… ¡Vaya canas, muchas!
Se abre la puerta de abajo. ¿Quién será?
- Amor, ¿Dónde vas?
- ¡A trabajar! No sé quién eres.
Vio la tristeza en los ojos de esa mujer.
- Ven ¿Quieres dar un paseo antes de trabajar?
- Sí, no sé quién eres pero me vendrá bien.
Despierto.
No sé bien dónde estoy, estoy en casa, pero todo es diferente.
Fui a dar un paseo con esa mujer y luego no recuerdo más.
Tengo ganas de salir, de divertirme.
Me miro los brazos, están más flacos, mis manos más arrugadas.
Tengo ganas de llorar ¿Qué me pasa?
Voy a salir, voy con mis amigos.
Me visto, me miro en el espejo.
Bien, pelo engominado, como siempre, solo en casa.
Voy a abrir la puerta, cerrada con llave.
- ¿Y mis llaves?
Las busco debajo de la mesa, en mi cama.
No están, no puedo salir.
Lloro.
Me despierto.
- Pero papá, ¿Qué haces así vestido? ¿Y tu pijama?
- Hola Laura.
La chica lloró.
- ¿Dónde está tu madre?
- ¡Mamá, sube!
- Amor, ¿Me reconoces?
- Claro… Eres mi mujer.
Las dos lloraban.
- ¿Qué les pasa?
Cierro los ojos.
Me despierto.
- Tengo que ir a trabajar, las nueve, llego tarde.
Me levanto, me peino.
Voy a la puerta.
Vaya, estoy en calzoncillos, voy a ponerme un pantalón.
Puerta cerrada con llave.
Doy fuerte a la puerta.
- ¡Quiero salir! ¡Quiero salir!
Un vecino se acerca…
- ¡Avise a la policía, estoy encerrado!
El vecino llama por teléfono.
Una niña y una mujer abren la puerta.
- ¡Papá, por favor!
- Amor, ven, vamos a ver la televisión, está ese programa…
La mujer le dijo a la niña…
- No puedo más, Laura, no puedo más, tu padre…
- Mamá, ya lo sé… Pero nos ha tocado.
Duermo.
Me despierto.
Tento que ir a trabajar.
Me visto.
Veo la prensa por internet.
- Hola Laura, voy a trabajar, buenos días.
- ¡Papá!
- Dime amor.
- Ya no vas a trabajar…
- ¿Cómo que no?
- Ven siéntate conmigo.
- ¿Y tu madre?
- Salió a comprar. ¿Cómo estás?
- Cómo voy a estar? Bien.
Duermo.
Me despierto.
Qué bien me siento, qué bonito día hace. Un buen día de sol.
Voy al baño, me visto. Esta noche salgo, voy de marcha un rato.
Voy a ver con quién quedo.
Enciendo el ordenador. ¿Quién estará por ahí?
Bueno, esta noche un par de porritos y dos o tres cervezas. A ver si me echo novia.
Tengo que aprovechar mi juventud, sólo se vive una vez.
Todo está limpio, seguro que ayer limpié para si viene alguna mujer.
Qué bien me encuentro, voy al espejo.
- Vaya canas tengo, ayer no tenía tantas.
Mis brazos, están flácidos.
Da igual, esta noche salgo, voy a ver si hay alguna cervecita en la nevera.
Ninguna, vaya, voy a comprar algo para esta noche.
Fue a abrir la puerta, cerrada con llave, no podía salir.
- ¿Pero qué pasa, porqué estoy encerrado en casa?
- ¿Y mis llaves?
Se abrió la puerta de una habitación.
- Papá, es temprano.

Fin de la primera parte.

Un abrazo.

Posteado por: heliodoro | diciembre 20, 2011

Sí, dime.

El tiempo por hacer
es el tiempo por estar y crecer.
Tengo los dientes fríos
después de con más o menos brío
tomase la decisión de que el tiempo
es una palabra tan llena
que se vacía con el adviento
en estas fechas ceranas, plenas.
Rubrico este panegírico
(A pesar de que no estoy por lo lírico)
con la firma personal
de los dedos,
los credos
la música atonal.
Te voy a confesar algo
así, entre nosotros,
tu y yo, sin los otros
como cuando entro y salgo.
Me confieso desregulado
(Mi amada Karina sabe saberme bien)
me confieso de ti, destetado
pero no eres tú, es, eres, muchos estados.
El recuerdo recurrente
de tantos, tantos femeninos entes
lubricados por mis caricias
lamidos por mis de lenguas, delicias.
Por supuesto
añadimos recursos
discursos,
más o menos puestos.
Destetemos, hombres honestos,
la impúdica voluntad despolitizada
de creer la verdad más dada,
vayan los mentirosos a los restos.
Los que mienten desde el poder
los que mienten (Y las) que quieren ser
partícipes de un sistema
que no ama, es su anatema.
Es todo una gran mentira
sí, dime, lo que quieras
pero ante mis palabras que deliras
no quedan más que tus delirios, deliras.
(Demos lirios, de lirios)
Reconfórtate con el recurso
de seguir el curso
admisible del sentir
inaplacable de todo sentir.

Confío en los acasos.

 

 

 

En los desnudos ocasos.

Sí, dime.

Sí, dime.

Displicente teoría.
Ahora, de mi autoría
mis espacios.
Despacio.
Acaso, adivinados.

 

¿Te particularizas?
- Si no te ruborizas -.

 

 

 

Un abrazo.

Posteado por: heliodoro | diciembre 19, 2011

Omnívoro…

persona que arraigo.
Desde allí ¿Lo ves?
Es lo que traigo
aunque sea del revés.
Parto desde el punto de vista
de la quimera,
la primera
lista.
Que me quiera poseer
regurgitar
beber
admirar.
Todo duelo tiene su fase
su anclaje
reciclaje
con clase.
Vaya terminologías
vaya ideologías
vaya recurrencias
vaya sin parecer, ciencias.
Vaya latrocinios
vaya estropicios
vaya desperdicios
vaya designios.
Mi corazón late aprisa
fa estómago concurre
sol soy ocurriendo, ocurre
la letra que falta, recurre.
Si amo y desamo
Dolido y desdolido
repito, me derramo
mi amor, siempre, amo.
Ahora bien, no se me quita
esa cosa de mi esencia
mi recurrente licencia
qué jamás me delimita.
Menos en el chess
voy sabiendo a medida
que no es no
nunca yes.
Observo las distancias transversales
lo sé, un carajo,
da igual, al pimiento, ajo
a a la comida sales.
(Para no estar de prepotente
ausente, displicente
torcido, tórrido
si sabes, lo sabes, es conocido)
- Y no trato de ser petulante
no me sale, después
recurro, antes
sí, ya ves -.
Es decir, que lo que “vocabulizo”
conjuntas letras vocabularias
- me encantan las morenas y las arias -
de lo que digo, ¡Léeme, búscame! vocabulizo.
Sé que es difícil seguirme
porque ni recto ni torcido
ando al amparo, al abrigo
de las palabras, amiga, amigo.
Pero me sé fácil
dúctil, maleable
legible, siempre, wikipedia, rescatable
lumpen, imitable.
(¡Ah! visible, tratable
a veces incontestable
legítimo, ilícito, cumplido
arraigable vahído)
Estructuras armadas
desdeñable, intrínseco
no mojado, seco
destruibles viradas.
Al peso de las circunstancias
las ansias
viarias, amadas, diarias
al paso, viarias.

Un abrazo.

Posteado por: heliodoro | diciembre 18, 2011

La conformación…

… de la sustancia.
El reducto inútil del “Hasta nunca”
Un día en la vida
una huída desesperada
un perfil de árbol, tu llorosa mirada
las que siempre cierran, las heridas,
las cosas que siempre se truncan.
Ley que siempre se cumple:
todo pasa, esto también pasará
esa es La Ley, la que siempre andará.
Sólo el amor consigue lo que se incumple.
Lo adyacente a un perfil
la sombra, el caballo te lo comí
con el alfil
eso, sí, de ti a mí.
Casi nada te dije al final
eso sí, me sobraron lágrimas
que mostrarte, que no viste,
sin menos, sin más.
Cuando saliste por la puerta, sin rima
así lo quisimos, así lo quisiste.
Hace tiempo que no (te) escribo tanto
es lo que tiene dolerse
sentirse parte del fuerte quebranto
que supone, otra vez, aunque levantarse, caerse.
Hay abrazos por dar
que no darlos, da
la sensación de no ver dónde
irán todos esos, dónde se esconden.
Asumo mis causas y consecuencias
de vivir, la ciencia.
La conformación del des-amor
respirarte, aún, sin temor, sin rencor.
Responder a cada una de mis emociones
tal y como llegan, mis acciones
pensar en tu nariz,
saberte de mí, un desliz.
Recoger cada uno de los trazos
que dibujó tu silueta en mi cama
saberme que no serán tus brazos
- Aunque me niegue a aceptarlo -
los que me digan “Ama, ama, ama”
así que me conformo al no obtenerlo
ni darlo
ni saberlo.
Desarticulo toda mi sabiduría
acerca de lo poco que sé
ya que esta vez
ni yo sé qué diría
en el caso improbable
que tus labios amables
quieran quererme…
No, creo, no me iría
de ser tu ser, serme.
Mi amor es infinito
la alegría que me da bien saberte
sin más conformación
del rito
inedulidible de la inacción.
Cuando te fuiste también me morí
vi buitres volando en mi alma
al no tener el temple ni la calma
de cerrar lo que no abrí.
Abro los brazos a Orión
de nuevo, como un llorón
aplacando las estrellas,
las fortalezas, las quimeras
mi corazón, latiente
eterno, caliente.
Ya lo sabes,
todo esto que te (me) escribo
siempre tuviste las llaves
así, sin menos, vivo.

Un abrazo.

Posteado por: heliodoro | diciembre 18, 2011

El evangelio…

… Los santos diferentes.
Pensarte, saberte ausente.
Recurro al concilio de saberme
que igual estoy en tu mente,
me quiero de quererme.
Son palabras sencillas
fina, como la mejor arcilla
me desluzco, linda
tus pechos pienso,
de la tarta, tú, la guinda
huelo de tu perfume, el incienso.
Raudo transcurro y recurro
entre palabras amables
nada que vea de ti contestable
ese es mi pecado, incurro.
Voy y busco
el fondo del suelo
lo profundo del cielo
te tengo tan presente, deduzco.
Tengo aquí unas bufandas
una manta, una camisa
tu frente, arrugada, lisa
querías regalarme
lo que me abriga, anda….
sin tú saberlo, sin dudarme.
Me gustaría hacer un pacto
con el destino
a ver si atino
que sea de facto.
Un pacto que camine
entre los entretengos
lo que sí, lo que no tengo
si no, que un rayo me fulmine.
Tus caricias, de delicias
tu indignación por mi lar
no saberme en ningún lugar
lo que de mí nunca codicias.
Me gustaría el amor, te, me digo
que me acepte con mis debilidades
que sepa de mí, lo que consigo
ame de mí, mis habilidades.
Transijo, no rectifico
no califico
tal y como eres (fuiste) te supe
me sabías y te deleité
me ocupé con lo que de ti, ocupe
te siento dentro aún,
con la fuerza del según
lo que vaya siendo
a pesar de que sé, lo siento,
que mala cosa, agua y aceite.

Un abrazo.

Posteado por: heliodoro | diciembre 13, 2011

De echarte de menos…

… A echarnos de más.
De centro a centro
dijo mi amada Tay.
Es lo que le dije, hay
de ti a mi adentro.
Sé que ahora me lees
con tus enormes ojos azules
ojos, que no quieres que adule
a pesar de mirar lo que me ves.
He de confesarte:
Aún te quiero
pero dejar es un arte
y no requerirte requiero.
No soy tan salvaje
ni tan austero
ni tengo ángel
ni tengo sombrero.
Echo de menos tus nalgas
de ti, mujer mar, tus algas.
Echo de menos tus caricias
tus besos,de ti, mujer, tus delicias.
Echo de menos tu segundo apellido
ese por el cual todo lo ves lindo.
No estoy por mi amor, dolido
sólo que nuestro parecer rescindo.
Pero créeme, Ley
nunca te dejaré de pensar
aunque ame otras camas, otro lar
I did it my way.
No sabes lo importante
que has sido para mí
lo que a través de tus, mis ojos, vi.
Pena que fue después, no antes.
Recurro a mi infinito
a ese campo que nunca viste
ese que no quisiste
ese que siempre delimito.
El campo donde me refugio
y me asalta la inteligencia
único valor de mi subterfugio
única ciencia de mi consciencia.
Me complace, te confieso
que me leas, ahora
pero te sonrío, créeme, a esta hora
estoy recto, entero, ileso.
He soltado, soltaré, alguna lágrima
algún labio desbebido
algún reglón que no rima
algún dolor bien dolido.
A pesar de todo,
recuerdo cada una de tus risas
tus ninguna, ninguna, prisas
tus formas, tus modos.
Tu piel en mi cama
tus pelos en mi almohada
(¿Lleva h intercalada?)
mi piel que te reclama.
Asumo mi responsabilidad,
no me aresto
tengo suficientes arrestos.
para no perder mi habilidad
de ser en cada resto
una mayor amada, posibilidad.
Cielo, no soy de hielo
ni de tierra, ni de hiel
ni de mar, ni de miel
sólo tengo anhelos.
A pesar de poner tierra de por medio
no lo veas como tedio
sino como tiempo para un día
sabernos bien, con alegría.
A no ser y ahí está mi extrañeza
que coincidamos en esas veredas
de verdades, sinceras
como aquel que sin querer, reza.
Si no, todo, sé, para bien
como de uno hay cien
como que eres maravillosa
un ser humano enorme, una diosa.
De echarte de menos
lo que fue de nos
tengo de ti, cada párpado
cada ser tuyo, alado.
Cada concupiscencia
cada virtud, cada esencia
tu bondad reiterada
aunque ahora, sólo de momento
sólo ahora, como lo siento
esté en retirada.

Un abrazo.

Posteado por: heliodoro | diciembre 4, 2011

El vuelo…

… En pos de decisiones
pienso y siento
las acciones y reacciones
el sentimiento.
Para que dos aves
tengan un mismo camino
deben tener, ¿Sabes?
El mismo destino.
Es bueno volar
ala misma altura
subir o bajar
pero ir sin premura.
Sin miedo a perder
con el valor de ganar
para querer querer
siempre de amor, amar.
Hay que saber dejar atrás
con la valentía de la vida
con idas y venidas
saber sotar amarras.
Casi lo tengo decidido
de nuevo, me lo ha dicho Cupido:
Esto también pasará
lo que ha de ser, será.
Así que el silencio de la obra
ante unos ojos enormes
azules, de todo este último mes
se devuelve a la vida lo que recobra.
Estoy a mi manera
cada año, cada era
sin miedo al compromiso
ni a caer al puro piso.
No aguanto la ajena veleidad
cuando hay cierta edad
que se supone de sabiduría
cada noche que pasa, cada día.
Me merezco como dice mi canción
“Amor por compartir”
no estar en el  qué sí o no decir
de esta inacción.
Nos merecemos el brillo
de cada estrella o el reflejo
de la luna, de sus años añejos
de sol de color amarillo.
Confieso al público presente
que a veces me prefiero ausente
al dislate emocional
repongo mi racional.
Mi parte sentimental
compensada sin duda
que se aluda
el sentir virginal, vestal.
Sin complejos, hacia adelante
que el amor es un milagro de mil años
o de unos apaños
que disfrutas después o antes.
Desde aquí, ahora
me despego
porque son horas
de dar lo que delego.
Es mejor dejar
la incertidumbre de lo bueno
para poder aspirar
al amor de ser, estar, mirar, aceptar
quiero estar sereno.
Ahora tendré un acto de valor
en unos días
para dejar lo que me lía
y tenerme el candor.
Ex profeso te confieso
lo que me adhiero
preso confeso
lo que te requiero.
Es mejor dejar
de lado las incertidumbres
buscar lo que da lumbre
lamer lo que se ha de dar.
Dejo tus ojos a la postre
(La ley se circunvala)
dejemos para otras, otros, los postres
lo que ya no nos avala.
Circuncidemos nuestras voluntades
el rigor de nuestras edades
robemos al compromiso
no lo torneado, lo liso.
Posterguemos nuestras almas
al mejor postor
al recto rotor
que traduce nuestras calmas.
Al final se traduce
todo este escrito
que no hay vuelo que se reluce
ya que no tenemos el reducto que reduce
mi ya profundo ahíto.
Así que mejor
lo mejor
ni yo ni tu
ni nosotros
ni nuestra virtud.

Un abrazo.

 

Posteado por: heliodoro | diciembre 2, 2011

La certeza de lo incierto…


Recurren y se apacientan las horas
así como estamos aquí
como todo se demora
de lo que de sí, de mí.
Cuando uno espera una noticia
de lo inesperado
está en el estado
sutil de querer delicias.
Claro, son las expectativas
las diatribas
las recurrencias
las ciencias.
Las imposibilidades del absurdo
- del diestro y del zurdo -
del magisterio
del ministerio.
Estoy ahíto de escribir
juramentos inadmisibles
descontentos posibles
y no vivir.
Sólo te digo algo
ni entro ni salgo
lo que quieras
lo que adquieras.
Respóndeme a una pregunta
a la junta
del periscopio
que todo de ver, hace acopio.
Hace tiempo
de escorpión
una luna en astro lunar
sin pensar.
No miento
en la acción.
Desrimarme, desrímame.
Ruge el neón…
(Me encanta esa frase)
Recupero el infinito
hacia lo que delimito
es lo que uno hace.
Shalom.
No hay que perder el cabezón…
Descuida lo que no cuidas.
Lo que cuidas, cuídalo, con cuidado…
Una sorpresa
(Una monja presa)
(Perdóneseme)
A mí, de serme.
Aterriza un helicóptero
de mi juventud.
En la virtud
de ser ahora, Eros..
Aquellos que decía “Porreros”.
Eran the hero
del porqué de los prejuicios
de mi familia, sus líos…
Aunque me pretendan
vayan por las sendas
del dar
yo no de adoptar.
Vi el cuadro de El Bosco
con los humanos
riéndose a lo tosco
de creerse hermanos.
Será ¿Natas?
ya tú me entiendes
si eres del reves
sueltas, no atas.

Un abrazo.

 

Posteado por: heliodoro | diciembre 1, 2011

El destierro…

… De los nómadas.

El principio de certidumbre de los borregos.
La indescriptible característica del materialismo griego.
Los cantautores músicos y los músicos cantautores.
La falta de riego de las plantas aromáticas.
La tendencia unipersonal del semen.
Giran los planetas en órbitas centrípetas.
Kepler demostró los dos focos.
Mis dos ojos son los dos focos de Ofiuco.
Construyamos un molino de viento
donde Sancho Panza nunca chocó
El Quijote se hartó.
- Vaya que si se hartó -
(Seamos Quijotes, Quijotezcos)
Sólo aspiro a la magnificencia, a la excelencia.
Al recurso endogámico del ser siendo.
Perpendicularicémonos.
Seamos horizontabilísimos.
Transgredamos el factor suerte por la metabólica concepción
confesión, corrección, constituida constitución del Ser.
Desmetabolízame
¿Para qué?, Me dices abrumada, de broma.
Pues para qué va a ser,
para que se te ponga tiesa y me la metas
me cojas las tetas
te chupe la polla.
¡Pedazo de imbécil!
(Confieso que esto difiere silencio)
Sabes lo que tarda un planeta en darse…
Tanto como en enredarse.
La falsedad de la realidad
como realidad duradera
como complicidad
de las estaciones perecederas.
Ari Jiménez canta “Rescátame”
y me siento aludido
- y dolido -
por su canción de ser “Ámame”.
Y es que en el fondo,
en la característica de ruptura.
La constante falocracia
esconde la virtud femenina
la mala idiosincracia
del falo que se sublima.
- Falo, fala portugués.
Pues fale, pues fale, conlegintan… (Nótese la ene)
Regurgitemos lo eterno en pos
de lo universal.
Vomita lo centrípeto
La descargada voluntad
del llenarse
para su vacía fragilidad.
¡Ah, baby!
Atente a lo atendido
atiende lo que se pretende.
Juas.
Seamos radicalizadísimos
Amo a mis amigas.
Soy el bastardo consecuente
de mi madre, demente
de mi padre, de mente
y mi nacimiento, displicente.
- Orugas -
Mariposas.
Cosas.
Indecorosas.
Raudo y veloz
recurro a la solemne
estructura ¡Veloz!
¡Partícula particular
átomo inconciso
prolijo,
hijo…
.
Despunto
al punto
de apuntarme
al mundo.
Compárteme
me daría el placer
de hallarme
ante el saber.
Que de mí se dijo
de nunca, fue, lo que exijo
retener el tener del ser.
(Recordé a Lemes)
La ciudad desprende las alas
negras, avariciosas
vetas blancas
purísimas
Una señora, hace años
mientras mi ex-padre me llevaba de manos
la vimos que cargaba con bolsas de la compra
tan señora ella, la seguía su sombra
su chulería y contoneo
se cae, de bruces, al piso, y mi pitorreo
que mi padre recriminó
(Puede ser tu madre, me dictó)
Y me reí, menos, de acuerdo
pero llevo en el recuerdo
una pequeña porción que
gracias a  mi padre
grave,
supe de empatía.
Recordemos (Volvamos a grabar)
(Volvamos a pensar)
Demos…
Lo que demos
seamos rústicos
supremos
místicos.
(Paranopia
cornucopia
copia de las copias
(Pero no sabes qué de mí
copias.
(¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Paranopia!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!)
Venite ad me et ego dabo vobis omnia bona.
- Risa burlona -.
Así como
Ja ja j aja ja ja jaj jja jajjja jjajjaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
Regúlateme.

(Besos y abrazos)
(Hoy sí, porqué no)

Un abrazo.

Posteado por: heliodoro | noviembre 29, 2011

No sé a dónde ir…

… Antuanette llevó el bolso, sus cositas íntimas
quería ir con él, Sebastián, alto, bello, alemán.
Tenía entrevista de trabajo,
cuando se despertaba, se pasaba la lengua por los labios
recordando la noche
no paró de correrse
no paró de fumar marihuana
de sentir todos los orgasmos.
Cuando se fue a trabajar
le dijo “Cuando te vayas, desayuna,
apaga todo y no nos hemos visto”.
Antuanette  se dijo “Total, para un polvo”.
Un chocolate con churros ahora, que hace frío
por la calle Murga, creo, hay una cafetería.
Le suena el teléfono, su hermana menor
le cuenta de penas de hombres.
(En fin, se piensa, es lo que toca….)
Anoche fue todo tan maravilloso
se decía para sí, ella.
Me dio la impresión de que me amaba.
Bah, el lunes es mi cumpleaños.
Sonrió, pese a todo a Antuanette
se sentía bien.
La “María” le hacía efecto, los colores eran más
intensos.
Incluso las hojas de los árboles de la calle
las veía más brillantes, sueltas,
atrapadas
renacidas
vividas, vívidas.
Las veía más intensas.
(Otra vez el puto teléfono)
- Su gato maullaba de hambre -
Puso música.
Abrió la comida para gatos.
- Vaya pinta.
El gato se relamía y maullaba.
Se lo puso en su plato.
El gato comía feliz.
Se dijo:
¿Otro porrito, morena?
Luego una pajita.
Sí, se habló en voz alta.
Se fumó lo último,
se masturbó.
A las 8 de la mañana
la llamaron,
una oferta de trabajo.
Se vistió rápida.
- Hoy haré otro día.

Un abrazo.

 

 

Posteado por: heliodoro | noviembre 23, 2011

La veo venir…

… Como amante sempiterna
concupiscente, liviana
abierta de piernas
villana.
La veo venir, así, suavemente
como parásito
sin tránsito
a la mente.
La veo venir, recurre a lo mismo
al mismo instinto
siempre igual, siempre distinto
a mí, a mi propio istmo.
La veo venir a tejer su tela
de araña
extraña
a quemar sus velas.
La veo venir, se acerca
no caeré a sus despojos
diente por diente, por ojo
terca, terca, terca.
La veo venir a aprisionarme
no le permito demasiado
ya son años, estoy hastiado
te permito abandonarme.
La veo venir, casi ni la reconocía
al cabo del tiempo, de las sincronías
me quiere apoderar
me quiere medrar.
La veo venir,
la dejo, poco a poco, ir.
Ya son años, apaños.
Engaños.
La veo venir y la acepto
pero sin identificarme
me parece lo correcto
mejor, siempre, amarme.
La veo venir, a sentarse
en el pecho, en la mente
justo detrás de la frente
a soltarse.
Pero estoy decidido
no quiero tenerte en mí
no me doy por perdido
no te quiero, no te quiero, neurosis.

 

Un abrazo.

Posteado por: heliodoro | noviembre 21, 2011

El recurso de lo indómito.

De lo  no palpable,
de lo que no se escruta
sin excusas.
Nada es infinito, ni tan siquiera
finito.
Pero permanece
la voluntad de permanencia.
¡Ah vaya!
Pues sí, siendo consciente
de lo limitado de todo
me permito la voluntad de mantenerme.
Aquí, allí
en cualquier lugar.
Y todo por
cuestión de piel.
De amor
ausencia de hiel.
¿Será que se me dan
mal las cosas de querer
quererte, quererme
y desquerer?
Hablo al vacío de los bits
que un día irán, indefectibles
al universo, todo.
A todo lo universal.
A lo central.
Ah, pero tengo una amante fiel
nunca me engaña
- aunque se aleja, sí -
Una amante que me ama con profusión.
Que me canta y encanta.
No sé tengo que asentarme
recular ante los hechos
querer consolarme
ser un helecho.
A veces me transijo
me digo si sí o si no
- mi insoportable levedad -.
Eso sí
oye
a pesar de todo
cuando
comparto
mi cuerpo
con el tuyo.
Todo es más liviano.

Un abrazo.

 

Posteado por: heliodoro | noviembre 14, 2011

Cuando Antuanette…

… Fue a hacer la compra de la semana.
Compró pepinos, pimientos, cebolla y ajo.
Deseaba cobrar para hacer la compra.
- Son buenas las verduras frescas, se dijo -
No he dicho que Antuanette es alta, morena, de ojos verdes.
Pechos pronunciados y vientre plano.
Culo respingón.
Pero no le gusta que la traten por su físico.
- Aunque sabe sacar partido para con sus presas -
Hizo la compra, con algún caprichito, incluso.
Antuanette pensaba que estaría bien
que algún hombre la acompañase a la compra y pagar todo a medias.
(Pero claro, siempre quieren pagarlo todo)
Cargaba con el carrito de la compra, de esos fashion que dicen “compro y soy moderna”.
Pedían a la entrada del súper y ella, como es así de buena dio un euro.
Iba con su Ipod cargada de música, tocaba Elis Regina.
Empezaban a caer chispas, un perro ladró.
- Ay, necesito un curro cuanto antes -.
Tenía el pelo largo, negro.
Ella, como sabía mucho de hombres, tenía claro cuántos galanes las querían ayudar.
Antuanette no es tonta.
Desde que tiene pronta edad ha sido protegida por su hermano mayor.
Eso la ha hecho crecer con una seguridad en sí misma que no se suele tener.
Vive en un piso compartido con dos amigas maravillosas.
- A veces no llega a fin de mes -
Antuanette se mira en el espejo.
Se ve guapa.
Mamá y papá son como son, mis hermanos me aman.
Pero decidió irse pronto del lar.
(Para crecer es necesario irse de lo protegido)
Cuando se desvirgó fue maravilloso.
Era alto, pelo moreno, sonrisa simpática, francés,
se iba en breve.
Antuanette llegó a casa, colocó todo,
dejó las tabletas de chocolate para sus amigas compañeras de piso
se dedicó un porro de marihuana.
(Siempre hay un euro para según qué caprichos)
Así pasaba la tarde-noche.
Añoraba un hombre con el que pasar la noche.
Suena el teléfono.
- Te echo de menos.
Antuanette sonríe, se acaba de excitar, se nota húmeda.
- Yo también.
Un abrazo.

Posteado por: heliodoro | noviembre 12, 2011

La transmutación de la esencia…

Sutil, compleja y completa.
El retorno gráfico de cada escrito.
La solemnidad del Sol.
De Helios.
El orgullo de sentir, sentirse y disentirse.
La física cuántica.

Los “Cuánto podemos”.
Una mujer pasó ante mis ojos.
Una mujer posó sus ojos en los míos.

Y se atragantó por la profunidad de mis colores del iris.
De mi iridiscencia.
El recurso de lo indómito.
La salvaje propuesta de mi carácter.
La nocturnidad de cada estrella.
(Mis viajes)
Se transmutan en una caricia.
En una veleidad de la piel acariciada.
Acaso de mí, acaso de lo de ti.
Todos son posibles acasos,
ocasos.
Cada ocaso conlleva un término.
Cada caso de vida tiene una
transmutación de la esencia.
A veces lo esencial
- no es invisible a los ojos -.
Lo porvenir,
el futurible comienzo.
La alegría innata
los latidos acelerados de mi pecho
la costumbre del no aguante.
El alejamiento absoluto del drama
- Mi Mr Smith -.
- Mi Neo -.
Nada es para forzar

A lo que te resistes, persiste.
Que fluya todo.
La vida, el amor
el sexo, el sexo, el sexo.
El deseo, la pasión
Mis deseadas y apasionadas.
La sensibilidad de lo sensible.
(La transmutación de la esencia)
La esencia transmutada, transmutable.
Cuánto amo, pero cuánto.
Es inalcanzable, a pesar de todo, lo que amo.

Y con todo,
mi lobo feroz
busca a la loba
que sepa aullar
a la Luna… Luna…. Luna…

 

Un abrazo.

 

Posteado por: heliodoro | noviembre 6, 2011

El extraño mundo…

… Piroclástico de Antuanette…
Luego de que caminase por la calle
así, embebida de sus cosas
y un par de cervezas
se descubrió a sí misma en medio de un espejo.
La realidad no es una, es múltiple.
La tierra tiembla.
Sí, se pensaba, el temblor de la tierra
no tiene en absoluto que ver
con la intensidad de mi corazón.
(Así Antuanette divagaba)
Eventualmente, cuando el magma
estaba a punto de salir
redescubrió un pésimo prosaico.
Hay un terremoto
es mi corazón.
- Qué vestido más lindo -
Entró en la tienda
se probó el traje
lo compró.
Antuanette tenía un traje nuevo.
Caminaba allí cerca de Tomás Morales.
De repente, con ínfulas
dijo “Pero si yo me merezco”.
(Podría decirse que
en esto del discurso del ser
beberse es mejor
que no)
Y en eso coincido con ella, fíjate.
Así que yo, en pleno
desdén desde mí
Me digo.
Oye, ¡Siempre hacia adelante!
Antuanette me escuchó
miró hacia el cielo de mi frente
y se dijo:
¡Siempre hacia adelante!

Un abrazo.

Posteado por: heliodoro | noviembre 5, 2011

Incluso…

… A la deriva.
Así, allí,
donde estoy
rápido, voy
así.
Ah, vale
así como
sale
el color romo.
Seguro
voy
tranquilo, muro
estoy.
No canto
ni espanto
ni tanto
ni llanto.
¡Ah, con calma
alma
clama
ama!
Recurso
fútil
discurso
útil.
Palabra lumpen
ni ricos
ni micos
no rompen.
Desperdigada
la cuestión
añado la sensación
de madrugada.
¡Ah! Bella…
bella
bella
bella.
Ella…
Mi autodidactismo
mi ser yo mismo
mi lirismo
mi autismo.
Ay, Cronopios
famas
surreales míos
clamas.
Across the universe
ese verso que decrece
que verse lo que verse
a mí, lo que se reverse.
La ley
la loa
stey
point of view, boa.
Blowin in the wind
a day in the life
sin fin
stay alive.
Tácitos nocturnos
por turnos
diurnos
taciturnos.
Allí está
el beso
deseoso de ser capturado
amado
confeso
atrapado
allí, astral.
Displicente
amante de mente
reciente
tontamente (Como todas las mentes, que me mentes)
Regúlate
“I dont no why you say good bye i said hello
oh no…
bello
crono….”
Hello good bye
sí es
ves
sé.
Particurlarizándome
indiscriminándome
ándome
amándome (te).
Te
te
te
te.
Re.
Mi.
Sol.
Mí sol.
(Ah yo, sol)
Hiperparticularizadísimo.
- Partículas universalizadas -
- Radicalizadas -
.
Punto.
Junto.
Basta ser
para no ser
luego, al tener
ser ser ser ser ser ser ser ser ser ser.
¿Dije ser?
- Creo que no – .
¡Ah, para qué!
Descontextualizadísimo.
Hiperbolizado.
- Metafórico -
Estoico.
Estoy.
¿Cómo?
Borré mi última frase
por mi desfase
natural
normal.
Termino
al término
de volver
a lo íntimo.

Un abrazo.

 

Posteado por: heliodoro | noviembre 3, 2011

Los pabellones A y B… (VI)

Zoarcast tenía hambre, dio el primer grito. Su madre lo amamantó.

Tenían planteado los políticos del municipio, debido a la escasez de medios, cerrar la Cárcel de menores “Puntallana”. Además, se sentían sobrepasados por la cantidad de suicidios que se produjeron en los últimos años, demasiados.
La asociación que contrataba a los trabajadores  ya no recibía las subvenciones debidas por parte del Estado, la crisis hacía mella, incluso, a este sector.
“Puntallana” tenía dos pabellones, A y B. A los familiares se les hacía un minucioso chequeo, claro, que no sabían los ardides para esconder todo al llevárselo a sus hijos.
Hachís, cds, medicinas.
Había una división de celdas en cada pabellón, un patio central fuertemente vigilado por guardias de seguridad y cámaras.
Salían los menores a jugar al baloncesto mientras los educadores y la seguridad se relacionaban con ellos o vigilaban desde el “Centro de mando”.
Luis Alberto siempre estaba quieto en su esquina.
- ¡Es mi esquina! Decía mientras daba un puñetazo a quien quiso sentarse ahí.
Después de que se enterase Beatriz Corredera de lo sucedido en el instituto casi se sintió morir, el incendio de la noche pasada, ver a su hijo desnudo dando gritos , como poseído, entre las llamas, quemando el jardín gritando: “¡Silencio, silencio, sobran palabras, sobran palabras! Arrrrrrrrrrgh…”
La policía fue a buscarlo y le dijeron todo, se sintió morir, ver que a su amado hijo le ponían las esposas sin resistirse, en su estado de “nube” que era como definía una de sus ausencias.
El juez no lo dudó, fue un juicio rápido, después de ver a la madre de su compañero de instituto destrozada porque su hijo jamás volvería a caminar, las pruebas, el fiscal que atacaba con dureza, el abogado de oficio que no podía hacer más…
Inevitablemente, fue a la cárcel de menores “Puntallana”.
Allí pasaban los días apacibles, debido a su estatura y peso nadie se metía con él “El loco de la cabeza rara y la cara rajada”.  Nadie le decía nada…
Luis miraba sin mirar todo el patio hasta que de repente, algo le llamó poderosamente la atención, un pequeño pájaro se posó delante de él, picoteó algo en el suelo y lo miró.
Se fijo en él.
Sus ojos se encontraron, la pequeña criatura y sus enormes ojos oscuros.
El pájaro piaba fuerte.
Luis extendió la mano y el pequeño pajarito se puso en ella.
El pabellón A tenía más internos que nunca.
Luis dio un golpe en la tierra con su mano izquierda, escarbó, sacó una pequeña lombriz y se la dio al pajarito.
Al día siguiente fueron dos pájaros.
Volaban donde él, lo miraban y les daba lombrices o semillas, lo que él supiese que había en su esquina.
Cuando al tercer día hubo pájaros y mariposas a su alrededor, todos los del pabellón A le miraban inquietos, esperaban la hora de “los animales”.
Luis Alberto Romano Corredera tenía sensaciones que no podía definir, se parecen a aquellas a cuando su padre le dijo “Pero qué guapo eres, hijo mío”.
Siguiente día, todos los presos del pabellón A se sentaban a su alrededor.
Todos los días, 16:00 horas.
El séptimo día del séptimo mes de su ingreso.
A la hora de los animales se acercó un pájaro diferente, se puso muy cerca.
“Es distinto, pensó”.
Se miraron, como siempre, como el resto de los animales.
Cayó hacia atrás…
Vio a una criatura horrible que lo miraba muy de lejos.
El pueblo eterno, bañado por el mar que corrompía.
El abuelo muerto.
Su enemigo.
La guerra.
Habló con todos los que estaban a su alrededor, espantó a ese pájaro extraño mientras los demás estaban quietos él gritaba:
- ¡Sooooooooooooooooobrrrrraaaaaaaaaaaaaaaaan paaaaaaaaaaaaalaaaaaaaaaaaabraaaaaaaaaaaaaas!
Zoarcast dio un grito de pavor.

Año 1910.
El nacimiento.

Un abrazo.

Posteado por: heliodoro | octubre 31, 2011

El pensamiento de Zadirn… (V)

Teodoro y Juan nacieron el día del eclipse lunar, cuando la tierra tembló, y sus destinos estaban fijados por el mismo signo, contagiados por La Criatura el año 1910, uno, en El Valle, otro, en Las Nieves, uno a las 12 de la noche, otro, a las doce del medio día…
No era corpóreo, se dirigía a cada tiempo y espacio desde cada estrella y planeta, a veces, se antojaba de sitios donde alimentarse y crecer durante miles de años.
Estaba preñada, tenía que parir cuanto antes, ocurriese lo que ocurriese.
Va a nacer, lo veo, inmediato, 2000 años preñada, se va a cumplir.
Zadirn fue la amante de Soahn, bello, alto, imperfecto, se dejó cautivar por la negrura de su corazón y lo azul de sus ojos, sabía que Soahn estaba en la edad de la procreación antes de morir, destino de los machos que vivían siempre menos que las hembras y luego, devoradas por ellas, tenían un poco de sí en sus criaturas.
Ese encuentro, primero y último fue la que le dejó la marca, la potencia de la vida de su vientre.
Aún no sabía dónde expulsar a su criatura, tenía dolores.
En todo el universo que su raza conocía sabía que cada parto era la provocación del desastre de cada momento de vida y evolución.
Era imposible que naciese en el vacío, se condenaría a una muerte prematura.
Zadirn habló con su abuela, Paxis.
Ella le sugirió un sitio en evolución, un lugar candente ahí su hijo nacería.
Pero ten cuidado, tu simiente no es buena. Su padre fue el bastardo de un bastardo, destruirá poco a poco lo que encuentre a su paso, desde que nazca, morirá todo aunque todo vuelva a renacer.
Zadirn, que no conoció a su madre, vivió con su abuela desde que fue engendrada. Su padre, naturalmente, había muerto.
Viajaba como espíritu desencarnado por todo lo que sus mil ojos conocían, la parte del reverso del universo que podía llegar a comprender.
Cierto, había un lugar.
Las montañas se conjuraban con el mar y sabía de sus futuros posibles, de sus próximas vidas.
Una explosión fue devastadora.
Parió entre inmensos dolores, cada grito fue la destrucción de una parte de lo hecho.
Cuando nació la criatura desnombrada en frente a este trozo de tierra, debido a su grito, se desprendió una gran roca.
Zadirn lo vio venir, por esto, por el golpe, le quedaba poco tiempo de vida.
Zoarcast nació.
Tuvo que ponerle un nombre para que viviese, la madre acogió a su hijo.
La isla de enfrente se desprendió cuando Zoarcast dio su primer grito de hambre.
La ola recorrió un tiempo y un espacio finitos hasta que llegó a lo que sería luego, “El pueblo eterno” Donde estarían Teodoro y Juan albergando generaciones futuras.
Cuando llegó a la isla habitada por los espíritus indecibles, aplastó todo, mató todo, destruyó todo.
Más tarde descubrirían Zadirn y Zoatcast que la ola era su abuelo.
Zadirn era la bestia bella.
Su padre, su hijo eran herencias.
Ella no, tuvo una buena abuela, una buena madre.
Todo quedó destruido por el grito de su hijo.
La ola llegó lejos, se retiró y comenzó la vida.
Durante años, lo amamantó.
La naturaleza no mira dioses, ni arcanos, ni humanos menores, sabe que un hijo ha de ser amado por su madre.
Zadirn no se sabía tan segura de lo que las leyes decían.
Su hijo era un Destructor.
Años después Luis Alberto Romano Corredera ingresaría en el pabellón A de la cárcel de menores.
Un abrazo.

Posteado por: heliodoro | octubre 28, 2011

Bebo desangre de mis venas
apenas al no ver
que querer
no es sino una despena.
Bebo continuos acasos
acaso de no sonreír lo mismo
por lo mismo de no sonreír
por lo mismo.
Bebo reductos de vida
de vida dúctil, manejada
reciclada, estéril, ida.
Bebo amores que doy
cuando no los tengo, voy
a donde me llames
a mi llama, a mí, soy.
Bebo mis heliodoradas
mis virginales vestales
mis ausencias prolongadas
mi alergia de lo normal.
Bebo remanentes
presentes
potentes
resilentes.
Bebo una cerveza
así estoy en “Strawberry fields forever”
y en “Lucy’s in the sky with diamonds”
Don’t let me down.
Bebo y me embebo
embebo palabras
palabros
cuadrados, redondos.
Bebo desbebidas
a la altura de lo circunstancial.
Bébeme con tus pechos
que me mandaste.
Desbébeme
embébeme
rebébeme.
¿Me ves?

Un abrazo.

Posteado por: heliodoro | octubre 25, 2011

Los grillos… (IV)

… no paraban de sonar.
No podía dormir.
Tenía una marca en el ojo izquierdo que le daba una apariencia de ser malvado y cruel.
Quería quemar el jardín, más “Cri, cri, cri” ¡No!
Quemar el jardín.
Es una idea que le pasaba por la cabeza.
Desde muy niño se dio cuenta de que no era igual que el resto de los demás, detrás, por encima de la nuca era diferente, tenía una deformación, sólo recordaba varias operaciones.
Mamá siempre me decía que fuese bueno, que no le pegase al resto de los niños.
Que entendiese.
Cri… Cri… Cri…
Grillos, grillos… No puedo dormir, Dios, haz que se callen.
Volaba su mente.
Hoy, en el instituto un niño le dijo “Hijo de puta”.
No pudo parar, reconoció el ruido.
Los grillos.
Mamá.
- ¿Qué dijiste?
- Eres un hijo de puta.
Se quedó en silencio, no sintió nada de lo que haría posteriormente, sin temblar nada.
Mamá siempre ha sido buena conmigo, mamá es mi amiga, mamá siempre me ha querido, me ha protegido.
- ¿No respondes, hijo de puta?
Estaba en silencio, apenas le latía lento el corazón.
Mamá trabaja, llega tarde.
Mamá lucha por hablar con papá.
Cri… Cri… Cri…
Había grillos en ese momento, sonaban.
Era de día, pero sonaban.
- ¡Es un hijo de puta cobarde!
Cri… Cri… Cri…
Silencio en su mente.
No sintió el más mínimo arrepentimiento por la noche.
El instituto tenía una tarde gris, casi oscura, a veces los días se ponían así.
Cri… Cri… Cri…
-  ¡Ja ja ja! Miren al hijo de puta en silencio, miren al ojo de raja.
No lo pensó dos veces.
Luis Alberto, con un silencio y velocidad impropias de su edad cogió una silla, la alzó.
Parece que escuchaba a mamar decir: ¡No!
A papá decir ¡No!
Al abuelo ¡Sobran palabras!
Cri… Cri… Cri…
La noche, la duda de qué diría mamá cuando se enterase.
Rompió la silla sobre la cabeza del que le insultaba, cayó al suelo, fulminado.
Nunca volvió a caminar.
Luis Alberto supo qué era estar encerrado.
La cárcel tenía dos pabellones…

Un abrazo.

Posteado por: heliodoro | octubre 23, 2011

Quiero aclararte algo. (A Adrián Rodríguez)

Que no te he dicho,
quiero decirlo ahora
desde lo privado de la aurora
a lo íntimo del nicho.
Quiero aclararte algo
que no sé si te he dado
desde la ufanía de mi estado
hasta el valor de lo que te me valgo.
Quiero comunicarte, Adrián Rodríguez
el amor infinito que siento por ti
lo diré siempre, cada vez
que este amor me satisface, a mí.
Sonrío en cada una de estas letras
amantes, cada pulsación del teclado
entretejo cada hebra
para comunicarte este amor amado.
Tengo la inmensa fortuna
que ser tu hermano, tu amigo
de estar siempre a tu abrigo
que me tengas siempre, todas las veces, una.
Amado mío
me siento tan orgulloso de ti
pero tanto, sonrío
que peco de egoísmo de sentir.
Todas las lágrimas
no han sido de más
sino de menos,
tu belleza, de helenos.
Sonrío feliz sin ausencias
de esquinas de calles
de lidias
de talles.
Tu alma, tan grande y hermosa
al tocarla
tan bella, tan sutil, tan preciosa
me hace a cada momento, amarla.

Un abrazo.

Posteado por: heliodoro | octubre 22, 2011

Luis Alberto Romano Corredera… (III)

… nació a las 12:21 el 12 de diciembre en un eclipse de sol.
Sus padre, orgulloso del nacimiento, lloró. Beatriz le  daba el pecho y se dijo que jamás había visto algo tan hermoso, fue ahí cuando algo dentro de él se despertó, lo relacionó con lo que le habían dicho que es amor. Veía cómo Luis Alberto succionaba el pecho de su madre, ese pequeño cuerpo era lo único que realmente era su creación y su parte.
Beatriz tenía una mirada diferente, nunca la había visto antes.
Sería por la influencia de la cantidad de vinos que había tomado y el amor que el vino despierta que todo le resultaba bonito, su hijo ¡Su hijo! Estaba ahí.
Beatriz lo miró con una sonrisa de amor absoluto.
- Es tu hijo.
Luis, al ponerlo su madre en la cuna, lloró. Beatriz lo volvió a arropar entre sus brazos algo hinchados de la retención de líquidos.
- Es mi hijo…
No recuerdo que papá me dijese nada amoroso en toda mi vida, ni tan siquiera cuando cumplí diez años, ni un regalo, ni una caricia, nada.
- Ya estás empezando a ser un hombre, ¡Espabila, la vida es una mierda, es muy dura, aprende a buscarte la vida!
Recibió la primera caricia de su padre, un puñetazo en el ojo.
No era dolor físico, no, era no saber el porqué le dolía tanto.
Luis estaba ahí, olía bien.
- ¡Mamá, mira lo que me hizo papá!
Mamá, callaba.
Lloraba amargamente.
- Papá, ¿Porqué me pegas?
- Ahora eres un hombre ¡Sobran palabras!
Luis empezaba a quedarse dormido…
El último vino hacía un efecto sobre su equilibrio.
En su mente y en su corazón.
- Es nuestro hijo, cógelo.
- No, no…
Beatriz y su inocencia.
- Sí, tómalo, es tu hijo.
Beatriz nunca había amado tanto nada como los ojos de su hijo y la sonrisa de su amor que la miraba de esa forma.
- Es un milagro, Juan, es algo nuestro, por fin…
Juan José Romano se dijo que jamás volvería a beber alcohol después de que cuando Beatriz Corredera la mirase con un dolor indescriptible al darle a Luis Alberto se le escurriese entre las manos para caer al suelo.
Se acordó de su padre, el primer golpe, mamá en silencio. “Sobran palabras, Juan, sobran palabras”
Luis Alberto recibió por primera vez el duro golpe de la realidad.

Un abrazo.

Posteado por: heliodoro | octubre 18, 2011

Beatriz Corredera… (II)

… Lo tuvo claro, desde muy joven quiso ser madre.
Pensaba mientras, sin remedio, remendaba los pantalones de Luis Alberto.
- La cosa no está para ropa nueva.
Luis Alberto Romano Corredera andaba con la Play Station, de esos pocos regalos que su padre le había hecho, el niño lo miró con esa felicidad que tienen los niños ante las nuevas tecnologías.
Poco a poco seguía remendando ese pantalón, uno de los otros que le quedaban.
Se lamentaba de la vida que había llevado, sacaba buenas notas en la escuela, era de las más prometedoras en el dibujo y matemáticas. Siempre tuvo la inteligencia a su servicio.
El café ya humeaba.
Heredó de su madre la tensión baja y la mala hostia de su padre.
Esa manía de su padre de no ser serio en nada, dejar que todo pasase sin pena ni gloria, cuando había trabajo, vale, cuando no, vale también. “Dios da, Dios quita, en medio, yo”.
Así pasaban de un estado de abundancia en la nevera a no tener ni qué comer.
No era mal padre salvo cuando empezó con el vino diario.
Ahí salió otro hombre.
Empezaron los maltratos y las ganas de huir.
A por el segundo pantalón, Luis Alberto está tranquilo.
Soy joven y hermosa, pensaba, pero se echan atrás cuando saben que tengo un hijo y un ex marido que está como está….
Mira que enamorarme de un pendenciero enamorado de otra hasta las trancas. Todo por una noche de soledad y de huir de casa.
Decidió que el siguiente pantalón debería estar cosido con un trozo de tela, en la parte de adentro, es demasiado grande el agujero.
Cuando se miraba en el espejo del pequeño cuarto de madre soltera, de mujer soltera, de mujer independiente y veía su vientre nada pronunciado y los pechos aún mantenidos en su sitio, se decía que tenía que recuperar el tiempo perdido.
Le asaltaba la preocupación, la medicación de Luis Alberto,  a veces se quedaba mirando para el vacío y decía cosas que no conseguía entender.
“Sobran palabras” era la frase que más repetía. Se le erizó la nuca cuando una voz que no le pertenecía lo repetía: “Sobran palabras”. Sólo lo hizo dos veces en sus ataques.
Tercer pantalón. Se van a quedar como nuevos.
Su madre siempre estaba en silencio ante los abusos de su padre. Una vez leyó que la unión de padres e hijos es una casualidad biológica, no siempre sale bien.
Lo adoraba de pequeña, tan grande y fuerte, con ese pelo negro que nunca se quedó canoso.
Pero aprendió los golpes y los insultos.
La primera vez que escuchó la palabra “Puta” sin saber qué era, sabía que era feo, algo raro, algo relacionado con los pelitos que le salían abajo.
Terminó con todos los pantalones, Luis Alberto la miró.
- “Sobran palabras”.
Un abrazo.

Posteado por: heliodoro | octubre 18, 2011

¿Me regalas…

… una tarde?
Así, como la que no quiere la cosa
cuando el sol esté que arde
cada uno de tus gestos, hermosa.
¿Me regalas unos momentos
de esos, de los que tú sabes
llenos de buenos sentimientos
de tus pies, a tus plantas, tus naves.
Me das un rato en Las Canteras
o ese otro lugar que prefieras
que unas horas sean eras
o unos minutos, otras aceras.
Me invitas a dejarme invitarte
a ser entero o parte
de tus ojos,
de tus  labios.
¿Confiarías en que un tipo como yo
rescate de ti algunas sonrisas?
¿Aceptarías que una mujer como tu,
- de mil caricias -
dejase que simplemente te bailase alrededor?
Finalmente,
si te apetece
estamos, si me mereces,
frente a frente.

Un abrazo.

Posteado por: heliodoro | octubre 17, 2011

Juan José Romano… (I)

Juan José Romano le sacaba punta a su lápiz para practicar de nuevo la escritura. Se recordaba en tiempos de agilidad con los dedos navegando por la web y escribiendo previo pago a chicas para que le mostrasen las tetas por web cam. Su mente era un cúmulo de recuerdos de la infancia, odiaba su apellido.
- “Romano”, recordaba, ¿Trajiste las tareas de casa? No soportaba a Doña Ana, la maestra del colegio que siempre gritaba y cuando por su natural acercamiento a los planetas extraños desde el pupitre de clase era detectada por la maestra, ella, con sadismo, lo regresaba a la tierra con un “¡Romano, ponte a estudiar, mira que te doy un bofetón que te tiro lo que te cuelga”.
Ya se empieza a asomar la mina del lápiz.
Juan José Romano se maldijo a sí mismo cuando su ex mujer, Beatriz Corredera, le dijo lo de la paga para el niño, seguro que se dejó preñar para conquistarme, maldita noche de mierda y maldito alcohol.
- La paga apenas me llega para pasarte la manutención de Luis Alberto.

- Lo sé, pero tenemos que comer, es tu hijo, ni siquieras quieres que te vea.
- No en este estado.
La mina del lápiz sigue apareciendo, todo un éxito, poco a poco.
Juan José Romano se recordaba erguido, conquistador, con sonrisa pícara, conseguía a todas las mujeres menos a una, la eterna, Ella, con su sonrisa inconfundible y la hermosura en cada pliegue de su rostro.
Seguro que todo hubiese sido diferente si su valentía no se acobardase ante sus labios para decir cuánto la amaba.
Seguro, sí, seguro que todo hubiese sido diferente.
Ahora ella sigue con sus locuras y con el corazón repuesto después de que se lo mordiese.
Hace años, antes de que todo diese un vuelco, Juan José Romano, trabajador, algo embustero y pícaro, sacaba el dinero siempre de donde fuese, vendía una montaña a quien fuese con tal de sobrevivir. Tenía ese “Déjame entrar” que encantaba a las serpientes y toda clase de fauna.
El lápiz está casi afilado.
- Lo que yo era y lo que ahora soy, maldita sea mi estampa.
Vivía en una casa modesta heredada de sus padres y con el acuerdo de sus hermanos de que se la quedase, no pagaba alquiler, claro, vivía con algunos ahorros y la ayuda estatal. Así iba tirando.
- ¿Cómo coño quiere que me ocupe del dinero de mi hijo si apenas puedo pagar a la asistenta para que me limpie el culo?

Continuará si se me apetece.

Un abrazo.

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