… El viento se llevó todas mis esperanzas
las dejé que se fueran, que volasen solas
dejé que fuesen libres de decidir por ellas
dejé que tuviesen otro corazón donde pastar.
Cada ola de Las Canteras difuminó toda mi espera
toda candidez y toda materia,
toda amplitud del futuro.
El viento dejó volar con buenas alas
la futil efecto-causa como objeto expectante.
El viento dejó pasar cada proceso independiente
incierto apesadumbrado de sí.
Así me recuperé,
así me vine
así me fui.
Así empecé y empiezo
a ser causa de mis consecuencias
y consecuencia de mis causas.
Así me advine con buen vino
como me vengo y me vine.
Así fueron mis piernas las que hicieron camino
y no camino el que hizo mi andar.
Así decidí sobre mis pasos
como ser entero o laxo
siempre dependiendo de mí.
De repente sucedió la magia;
vi las palmeras como enteros,
vi las personas como enteros,
vi el amor como entero,
vi el proceso como medio.
Vi volar todas mis esperanzas
como danza de mi cuerpo,
como alabanza de mi mente,
como recurso de mi curso.
Fue una sorpresa, 
comprendí la alegría de vivir,
la estereotonía de mi alma
como calma del ahora.
Así comprendí a Tolle, 
a Jodorowsky, Krishnamurty y Bruce Lee 
en cada proceso de brazos
y en cada abrazo en sí.
Así comprendí el sonido y la música
como ente biológico y creación,
la dependencia al humano
desde el humano y para el humano.
Así mi genuflexión solo
sólo en este estado.
Así supe, de repente
que de mi mente
depende
el cierto conocimiento
de serme en fundamento
lo formal y la voluntad
de Ayn Rand,
Antonio García-Trevijano Forte
Pedro M. González 
para decirme a mí mismo
que es aquí y ahora
donde estoy.

Un abrazo.

Anuncios