… hago la comida,
estudias ahora porque no te dejo dormir
estamos tan de bienvenida,
no me dejas partir. 
Alimento tu boca con toda la mía
aunque no hable de lo mismo
ante ti, mí onanismo
toda mi savia, sabías ,sabia. 
Sé que me esperas 
aunque te digo que no lo hagas
siendo tan tu vera
tan tú que me amagas. 
Luego estamos en el mismo espacio
tan rápidos, tan lentos, tan despacio
tan adentro, tan afuera, tan amantes,
tan cerca, tan lejos, tan distantes. 
Surgimos como endiosados 
ante nuestros flujos y ternuras
ante tus gemidos, tan amados
ante tu vientre en mí, dura. 
Sonríes cuando te me sonrío
cuando gimes como río 
“Helio, eres tan mío
de nuevo, lame, lame, con brío”.
Mi adamar, amada dama, 
consentida, convertida, consabida
conmigo, con nosotros, nuestros, vida
en nuestra piel refugiada en la cama. 

Un abrazo.

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