… vez cuando fuiste
sujeta a mí a mi fuste
gemías maldiciendo la Virgen
siendo presa de tu gen. 
Gesticulabas al aire palideciendo
y yo siendo dentro de ti, siendo
cientos de veces en líquido
tú siendo en mí, vívido. 
Acariciabas las nubes tan cerca
que lloraba ante tu pensamiento
tú tan bella, tan terca
tan amor, tan aliento.
Te sonreía en medio del universo
cuando cantabas con tres acordes
“Eye in the sky” en cada esquina y borde
hasta dejarme en mi piel, terso.
Recuerdo que en tu casa, la guitarra
la tuya, estaba desafinada
con tu poco tocar pero impregnada
de tu ser, de tu garra.
Así compuse algunas canciones
así pude con mis emociones
y así ahora recuerdo cómo tu amor
era tan de tu ardor. 
Vaya vigilia vigilada
vaya amada hada
vaya estrella circunferencia
vaya la tuya, paciencia. 
Vaya cuánto me soportaste
en sopores y sudores
en embiste y traste 
en dedos, olores.
Vaya cuánto me diste
y te di y viste
no te vistas sé dista
de distancia sin pista. 
Vaya, cuánto me supiste
cuántas tus mis piernas abriste
presas de mi presa de amorosa
virtud de tu libre prosa. 
Aún estoy en este ahora
tan bello que sé atesora
la mente y tu garganta
esa que mi líquido atraganta. 
No pudimos ser pero ahora somos
este que está que tus asomos
abren la ventana de la gasolinera que canta
Las Palmas y La Casa encanta. 
Aquella juventud que siempre te supo
como el ruido y lo que cupo.
Amada mía, ahora te la comparto
como te compartí, no parto. 
Así en este bésame, bésame
te ruego, hazme, hazme,
lame, lame, lame
mío tuyo, abrázame.

Un abrazo.

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