Estado de expectativas. 


Cuando votas lo haces teniendo expectativas, de haber Democracia en España votaríamos teniendo objetivos. 
Las expectativas nos hacen vivir en círculos, los objetivos, ir hacia adelante. 
Un voto debe ir hacia adelante con Mandato Imperativo Revocable así, si no cumplen los objetivos, se depone al elegido. 
En España, al no elegir por haber sistema de listas, esperas que un partido como Podemos cumpla, pero como ellos mismos dicen en su programa, lo harían sin Mandato Imperativo que hoy la falsa Constitución lo rige en el Art. 67.2, con lo cual, el gobernante al actuar <<en consciencia>> no está sujeto al objetivo del que vota, así que el estado expectante y la consiguiente frustración impera entre el votante desencantado con su partido o con el contrario. 
Las mal llamadas <<Elecciones Europeas>> que en realidad y con rigor son <<votaciones>> o más bien <<ratificaciones>> postergan, de nuevo, la espera del <<qué será>> o del <<Ojalá sea>>. 
Las expectativas en el día a día, no sólo en el ámbito social sino en el político, sume a la sociedad en un estado de permanente fe e ilusión sin que nada se modifique y la corrupción pueda campar a sus anchas. 
La frustración del expectante inculcado en una simple masa sin poder aunque con potencia a través de la propaganda del consenso, es aprovechada por partidos para hacer valer sus propuestas aún siendo más o menos justas socialmente. 
La inseparibilidad de los Poderes del Estado desde el Origen, provoca que el Presidente del Gobierno tenga en sí mismo al Ejecutivo, al Legislativo y al Judicial haciendo leyes a golpe de parches para problemas que van surgiendo sin que la Nación, en justa Representatividad, no tenga la más mínima Representación y su capacidad de legislar las leyes que esta necesita. 
Las leyes que se hacen desde el Ejecutivo son para una probable justicia del <<pienso por los demás>> y el que vota dice <<Sí, bwana o no, bwana>> ya que no tiene capacidad de que la Clase Política medie ante el Estado. 
Votar en España significa un acto de fe, depositar una confianza irracional para que se vuelva racional en función de unas necesidades determinadas. 
Sucede igual en la devoción religiosa, pero esta vez, votando sin la más mínima muestra de que el voto, en España, sea igual a elección siendo lo mismo que el caso de eterna esperanza al que están sumidos los españoles que votan estando abocados a la eterna servidumbre del esclavo el cual, sin darse cuenta, prefiere a aquellos que les peguen menos con tal de tener un poco más de Libertades sacrificando La Libertad Política, en función al otorgamiento de bienaventuranzas. 
Los nuevos poseedores de soflamas, los nuevos gurús del Pensamiento Único del <<vótame>> empiezan a ver peligrar sus prebendas por la abstención, por la no participación en el Régimen Partidocrático que se alimenta del voto que votas.
Ahora impera el chantaje para un mejor reparto de votos, ahora aparecen los nuevos valedores de <<las justicias>> imponiendo la idea de que ellos darán más pan y menos circo sin darse cuenta que ellos son los que un día los leones comerán.
Nos queda el objetivo nada expectante de que tras la abstención mayoritaria, tras dejar las urnas vacías, consigamos un Periodo de Libertad Constituyente que como padre y madre nos daremos como hijos la oportunidad de decidir el sistema de Libertad que nos merecemos, la República Constitucional. 

Soy Heliodoro Rodríguez Medina miembro activo del MCRC.

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