… algunas bajas lluvias
y pormenores por venir
adivino que amar es ir
desde el infierno a tus caricias. 
Adivino, justo así, tus cartas
aunque ocultes tu envés
de amarme tan tímida, ves
cómo me encantas. 
Ahora hay un radiante sol
en mí mayor sostenido
me vuelvo algo cohibido
tú encima, tu rol.
Tras un pequeño paréntesis
me permito de nuevo sentirte
redimirme, redimirte
siempre no, nos, siempre mis. 
Desde esta casa que te aguarda
para que te mojes en mi humedad
te meto mano, bajas la guardia
acaricias mi dura terquedad. 
Justo encima de mí estabas
ayer entre ayeres 
entre nuestros quereres 
me dabas lo que te dabas.
Tus piernas delgadas
tus pechos pequeños
cabalgas mi ser risueño
mi espada atrapada. 
Me das lo que te procuras
(Tal es esta lluvia nuestra)
nos damos amor que cura
a tu diestra y mi siniestra. 

Un abrazo.

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