… Me subió la fiebre
a la vez que mi cuerpo se elevaba 
hacia confines sin limitar
hacia reinos estelares por descubrir. 
Me subió la temperatura
y me daba cuenta de mi Cordón de Plata 
que unía la tierra con la estrella
más universal y poderosa. 
A la vez que miraba el oscuro 
cielo y me sentía bien
veía con terror la tierra
donde mi cuerpo yacía. 
Ese es el destino 
en mi estado febril
fundirme y unirme con las estrellas
con el universo 
viviente, latente
y la sonrisa 
de todas aquellas
sonrisas
que me precedieron.

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