… lo profundo
la sinestesia de mi alma
la sobrevolada que ensalma 
este ahora, mi mundo. 
Aspiro cada olor natural
de este amor que siento
por ti, amada dama, mi sal
mi azúcar, mi aliento. 
Aún tengo en cada poro
un susurro que atesoro,
una sustancia tan etérea
tan frágil y sutil, tan aérea.
Ahora me siento y respiro
aún mi labio en el tuyo
como me sé fluyo
con tu sangre en mí, miro.
Sé que puedo partir 
hacia tus constelaciones
universos de emociones
que siempre quiero vivir. 
Sé que ahora, en cada instante
somos siempre, como antes
fuimos amante
de un recurso, tanto, tan brillante. 

Un abrazo.

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