… susurras al oído
el tamaño de mi nariz
que quieres ser perdiz
de perdida en mi libido. 
Me acarician turgentes
tus pechos lamidos
en tus gemidos
de gritos prudentes.
Me acarician tus pelos
en mi espalda 
puesta tu falda
alimento tus anhelos. 
Tus dedos con los míos
abrazados mano a mano
nos hacemos único lío 
encima de mí, arcano. 
Tu boca en mi boca
tus labios sin lengua
no sacian ni mengua
cómo en mí, loca. 
Estás encima de mí, blanda
como mi amor que dura
tan rígida y pura
tan mi adentro que me agranda. 
Las venas me explotan
de tanta de tu sangre
tu saliva me brota
de ti, mi hambre. 
Ahora tu otra boca
besa la mía que lamía
ya dejaste de ser roca
ya te vacié vacía.
Estás debajo
suena mi badajo 
en tus paredes de campana
me pides, peana.
Acostada, en la mañana
me reclamas de nuevo
y acudo, extrañas
mi blanco nevar 
te he de dar
como me das, tus entrañas.

Un abrazo.

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