En mi jardín de mis delicias
princesas procrastinadas 
selectivas celestes terminadas
serpientes que vicias.
Viperinas tan elocuentes
bestias barbudas comparecientes 
derretidas como claves y fijas
de su sexo tan demente
pulcras, fulgidas fulgentes
te guste o te aflijas.
Buscas de tu alma paces
de púlpitos pulpos
octágonos octavos
en pies que traces.
Reza lo que sepas, 
adereza con tu mejor aliño
rogando el mejor cariño
allá tú y dónde quepas.
Onomatopeya de tu olor
casi tú y casi Ella, sopor
en mi vista y nariz
en mi asomado cariz.
Cruces que se asoman de madrugada
a las estrellas y al Cometa
promedio que prometa
cáliz de sangre turbia tonada.
Vampira de tus causas
consecuencias de tus normas
como mala balada.
de pie a tus hormas.
Bébete mi líquido
así, así, rápido
me complaces de rodillas
a este nivel que estilas.
Universo febril y despojado
de cualquier causa ajado
despiadado en negros agujeros
pero aquí está por sí mi pero.

Un abrazo.

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