Vivía sobre una inmensa tortuga marrón
a la que a veces se escondía
en su caparazón
para hacerse ver que huía.
Vivía sobre una tortuga inmensa
a la que no le faltaban patas
para vivir lenta e ingrata
a la huida tensa.
Tortuga rápida marrón
ibas para mí en prisa
hasta saltarme la risa
cuando me diste carbón.
Mi tortuga no sacó cabeza
del caparazón de razón
ni supo ver belleza
en este locuaz y cuerdo corazón.
Esta casi patas cuatro
fueron de fui retrato.
La vil sutil servil
literatura viril.
En red versada
para paradójicas nueces
fueron panes y treces
veces que fui camada.
Para espejos con complejos
siendo más que reflejos
de la imagen tergiversada
del uno del más menos atada.
Luego escruto años de luto
en no saberme amado de amada
a más da al dar la rama
de mi raíz a mi perdiz
nunca siendo perdida desliz
nunca supe ser más escruto.
Disfruto pues de mi veleidad
al candor de las circunstancias
de esas alegadas fragancias
fueron de irse al fueron deidad.
No acabo ni finiquito
mi ser más que menos infinito
a la nocturna que tuve, nube
que más que bajar, sube.
Supe sin saber, sorber
tu nexo ileso, preso, convexo
probado en mi saber
la luz de tu noche, sexo.
Sexo besado
sexo amado
sexo follado
sexo tornado.
En mi haz de faz
a la brava capaz
concurriendo el pretendo
siéndonos un siempre siendo. 

Un abrazo. 

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