…  de la mente
es tan fugaz como un parpadeo
tan rápido como un susurro
tan rápido como el libro que leo
tan efímero como el presente
tan corto como cuando me aburro.
El descanso de la mente 
es tan obtuso como diagonal
como de aquí a allí tal cual
como tengo a raya el silente.
El descanso de la mente
se apoya en la almohada
cuando sin una amada
paso de paso indiferente.
El descanso de la mente
me suele venir a ratos
cuando la adrenalina mato
y cuando sé que me miente.
El descanso de la mente 
no me procura más que un instante
cuyo devenir del talante
hace de este ser un ente.
El descanso de la mente
no pasa por lo que no pasa,
es lo que pasa, cuando en casa
no tengo nada suficiente.
El descanso de la mente
me es tan fútil y rápido
que se me va como un vahído
luego, ahora, siempre, de frente.
El descanso de la mente
me causa casi cosas de acasos
en cada amanecer y ocaso
que me dice: “Siente, siente, siente”.

Un abrazo.

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