Tengo un buen amigo
que otrora, de mí, buen abrigo.
Al que veo de Platón
que Aristóteles y pilón.
Tengo un buen amigo 
al que quiero y adoro
que anda en estado de amor
y en la distancia del sabor.
Me llama y me dice “Heliodoro
ahora quiero ser tú, conmigo.
Tengo un amigo 
que con casi cuarenta
se ha dado cuenta
de ser bueno, muy bueno, consigo.
Le empuja una ilusión hermosa,
unas fotos y buenas intenciones,
unas preciosas pasiones
que ojalá se hagan de hecho, cosa.
Le empuja y sonríe cuando me habla
el sentido sinsentido 
tan feliz divertido
esa fuerza que ella le entabla.
Ese amigo mío que de repente madura
dándose cuenta de la realidad más dura
que tiene derecho al ajeno pecho
y a compartir de amor, un lecho.
A él estas palabras que digo
de ánimos cientos de miles
que no se le cierre el postigo,
que deja entrar a la esperanza
y sea su amable balanza.
Muchos ánimos y mayor suerte
que sea ese nexo 
tan bueno y fuerte
que te procurará su, tu sexo.
Muchos ánimos y disfruta
de este momento, de momento, sin ruta
pero con un camino por seguir
y seguro, muy seguro, conseguir.

Un abrazo.

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