Hay miles de años dentro de una habitación
entre ellos y ellas hay una relación
de hábitat decesos y superávit
y de memoria un continuo leitmotiv.
Luego hay decenas de individualidades
cada una corresponde a sus edades.
Miles de neuronas interconectadas
sinapsis bien aliadas y programadas
a las que es deber educar y sopesar
pese a la dificultad que tiene cada ser y estar.
Pérdidas de sonidos y vista
vacíos de luz u oscuros
a las que hay que pasar revista
siendo este un trabajo duro.
Sobre todo porque ya lo pasé
sé que es estar por ahí
y claro, inevitablemente pensé
si uno puede llegar a estar así.
Será la suerte, la fortuna o el infortunio
de nacer, vivir, ser elixir en junio
y luego rememorar hasta siempre
volviendo inevitable a septiembre.
No sé, se me ocurre de repente
que cada cual, con su mente
es proclive a residir en su memoria
cada proceso irreductible de su historia.
Sin embargo se trata de humana calidad
de tener la suficiente cualidad
de anteponer el otro por uno
como La Tierra a Neptuno.
De la autonomía a la heteronomía
hago de los míos, mías
dando mi profesionalidad
a cada una de su realidad.
Luego está la risa, terapia bendita
cuando las ves de mi mano agarraditas
confiando en este peludo entregado
entregando a cada cual mi estado.
Llega la vejez y la arruga
como antes la mariposa a la oruga
inevitable, indefectible,
pero no olvidemos que nada es horrible.
Simplemente es el proceso natural
la casual y pura dualidad
de ser lo que fuimos y somos, divinidad,
el proceso que toca, ser ahora, ser astral.
Sé de la muerte en cada momento
del parpadeo propio y ajeno.
Cada suspiro, cada movimiento
querer no echar a nadie de menos.
¿Por qué? Me preguntarías
por pura razón de autonomía
de que hay vida en próximos ingresos
de los cuales, sin ser libre, tampoco, preso.
Ya lo recordé de mi amada abuela Inés
cómo a cada momento y cada día
ponía sobre la mesa una melodía
y hacerla sentir como era y ahora como es.
Será cuestión de saber que su lugar
puede ser el mío en otro momento
que su casa, su mar, su hogar
será presa de otro diferente aliento.
Todos tendremos decesos
cerebrales de poco a poco
nadie estará ni está cuerdo o loco
por vivir ese maligno proceso.
Sé que mi intento es desacelerar
la velocidad inevitable de la sinapsis
para que quiera o no, sí
destructiva que no se puede alterar.
Trato de dar calidad de vida
en esa parte mental de huída
para que por lo menos sea en retardo
dando este cariño que por dentro, ardo.
Es inevitable proceder cada día
con aquellos que nos acontecieron
para ser los que ahora parecen y padecieron
el recurso del ahora, aquí, ahora, alegría.
En cada surco de cada arruga
hay una sabiduría infinita
de años que fueron y son como alitas
cuyas mentes, lentas, tortugas.
En todos no hay ahora, siempre antes
pero fíjate, procuro que sean gigantes.
Me siento satisfecho cuando llego
todo yo, todo lleno de ego
y saludo cada mañana
como si fuera diferente y extraña.
Saludo a cada uno y una por su nombre
las toco para que sepan que las siento
muchas están entre el asombro aunque asombre
para que la oscura sombra no sea aliento.
Hay risas y pocas lágrimas cuando estoy
porque les doy, simplemente, lo que soy.
En todos los usuarios intento
darles lo que tengo, lo que siento.
No queda más que a cada momento
darles esa porción de sentimiento
dándoles la luz que ahora dilucido
para que nadie caiga en su olvido.
Para eso trabajo mucho, muchísimo
dando a cada cual lo que le toca
de forma individual sin que sean roca
rozando la verdad y lo infinitésimo.
Recordemos siempre que nuestros mayores
fueron los que nos educaron
los que nos dieron estatus y amaron
los que nos aliviaron siempre, nuestros dolores.
No es el viejo el que es descartable,
es el que siempre más sabe
por pura y locuaz experiencia
madre, toda ella, de la ciencia.
Mi confesión aquí les dejo
como todos un día, me haré viejo
y quiero que alguien aprendido
sea conmigo, alma, corazón sentido
esté cerca, aquí, ahora o lejos.

Un abrazo.

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