… Siempre llega una calma diferente
tras un atardecer y amanecer triste.
Siempre, este ahora como nunca
revivir se me resiste.
Siempre o casi, se me trunca
tenerme de repente.
Desde hace más o menos
unos seis meses
no siento estas veces
que creí de mí, ajeno.
Ajeno a esta extraña tristeza
que de vez en cuando me inunda.
Ajeno a esta pobre pereza
de cambiar y que no me hunda.
Es simplemente aceptarlo
estar triste no es estar mal
simplemente me tocó esta de cal
cuando no de arena y taparlo.
Disfruto de esta no alegría
que me da cada resistencia
cada voluntad y persistencia,
cada incapacidad de resiliencia. 
Pero es sólo hoy 
tal vez, mañana también.
No queda otra, ahora bien
así es ahora como estoy.

Un abrazo.

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