… Murieron las mariposas
los claveles se secaron
salieron las cosas
que nunca despertaron. 
Las ranas no cantaban
los ríos, secos.
Las prisas no llegaban
los astros no fluían
secos las miriadas que estaban
todo lo vivo, huía.
Partió la erosión
en varias partes
la canción
los artes.
Antes o después
tuvo que suceder
partirnos los pies
y siempre ceder.
Huyó el hurón
ante el conejo.
Todo de carbón
lo perplejo.
Murieron los ruiseñores
los reyes, los amores.
Las sincronías
los días.
Murieron las noches
nacieron reproches
saltaron los imberbes
a contarnos las liendres.
El final llegó al principio
cuando desde el sitio
fueron muertos los adelaños
de siempre, por los años. 

Un abrazo.

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