… Besé tus labios con emoción 
sin contención alguna a tu placer.
Me rendí a la bendita bendición
hasta verte vez tras vez
perecer. 
Besé tus labios con aliento
mientras suspirabas contenta,
de tu boca hice mi alimento,
de mi lengua fuiste regenta. 
Besé tus labios a ritmo inconstante,
ahora sí, ahora no, después, antes
de que tus uñas en mi espalda sangraste…
Gemías un “Sigue… Así…” Sin desgaste.
Besé tus labios, tu nexo convexo,
tus futuros hijos, sexo.
Abierta como manzana mordida
sin parar caíste rendida.
Besé tus labios, me llené de sabores
tras ese último grito de tu propio amor.
Generaste en mi lengua dulzor
de humana, animal en albores.
Besé tus labios luego, los de tu boca
para mezclar nuestras salivas…
Bajaste así, luego, a mi siempre viva
polla que comiste, loca. 

Un abrazo.

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