Mira con su enorme ojo omnisciente
a todo lo que ocurre bajo sus faldas
a veces canoso a veces calvo
sonríe ante nuestros pecados
el volcán que todo lo mira.
Luego, cuando hace mucho frío
lo miro allá arriba, grande
y pienso si no necesitará abrigo
que a veces el mundo es muy cruento
y por no contar, ni un cuento.
Me le compadezco, a veces
porque tan grande e imponente
está solo como el único en su especie
el más alto de España, dicen
pero yo añado, el más grande de entre los que nos.
Un refugio para el que sube a su falda
a ver nuevas estrellas.
Recuerdo que en sus llanos
anochecía la luna a mi izquierda
mientras a la que amaba en ese momento
me abrazaba amorosa.
En Ucanca floreció una visión hermosa de mí
como de ti y nuestro.
Lo miraba y sentía tan alto
y alta su influencia en mí.
Lo sentía así, aquí, a mi lado
parte del corazón ya picudo en mí.
Un día explotará de rabia
y que tiemblen los mortales
al revivir al Dios dormido
harto de latidos y gemidos
nos quemará con toda su sustancia.
Un Día no podrán ninguna de las constelaciones
contra su rabia procrear, crear ni morir..
Se arrodillarán presa de sus razones
y moriremos todos si la Gran Ola
no lo impide.
Mientras seguimos viviendo en estado de Gracia
que Gracias a Dios nos solventa
a todas nuestras pesadumbres y ocurrencias
malditas y lastimeras.
Mientras seguimos teniendo como escudo
al Teide.

Un abrazo.

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