… Pude controlarme aquella vez
que ella me salvó con sus delicias.
Pude ser cada ser de morena tez
que sucumbió ante sus caricias.
Sin duda alguna que mi edad
tiene varias sentencias ante lo dicho
a mi presente veleidad
de mi cuna a mi nicho.
Me tengo dicho ocasionalmente
que mi refugio no eres tú, niña
desde mi razón, aliciente
que no, mi sazón, riñas.
Una vez paseé por campos ocultos
a cualquier vista de mujer y animal
ni para mi bien ni para mi mal
fueron esos tan astutos.
Caminé de manos con ella que me quiso
no sé si amó, amor, siempre quiso
hacer de mí lo que ella a sí,
fue de él a ti.
Rogué a todos los albores
al alba más bien cantada
que me hiciese los honores
de herirme en esta vida desatada.
Lloré con todos los amores
que me deshicieron a todas luces
dejaron en mi alma cruces
heridas con dolores.
Bailé a la luna como lobo
de nuevo, más que bobo
por estar así, solo
conmigo de Sol que asolo.
Sol que hay en mí, apártate
para poder tener el frío suficiente
en esta alma sola, demente
que me dice: Arrástrate.
Auyento al drama como puedo
sin poder ser más que el ruedo
que asestará con certeza
la espada de la tristeza.

Un abrazo.

Anuncios