Roguemos al Dios Amón.
Amón, amén, dará
esa cuestión de ser, será
siendo Ra, admonición.
Licuemos la fe limpia
como quien se reduce
de veces, siete, impía
en la hoguera, consume.
Amemos siempre el ahora
como cunas y muertes

adoremos, al que adora
el sentir, saberse ser suerte.
Ante el púlpito fugaz
está el bienhechor con su faz
descarada, abyecta
siempre su muerte selecta.
En el campo crecen ruinas
naturales y especiales
espaciales cimas
encima de aquellas, adorables.
Los abuelos lo dijeron:
No disparen sin balas
sin música, sin son
sabios ellos, pudieron.
Léxicos absurdos como negación
términos difusos como legión
tácitos discursos como leyes
ínclitos trozos de reyes.
Abraza a La Tierra
como trozos de sierra
caída y consumida
así, rito de tierra.
Voy a lo natural indistinto
a la naturaleza
que sé, así, reza
destapado el instinto.
Me sonrío sonriente
sin que me ampare
cualquier riente
de mí que seprae.

Un abrazo lícito.

Roguemos al Dios Amón.
Amón, amén, dará
esa cuestión de ser, será
siendo Ra, admonición.
Licuemos la fe limpia
como quien se reduce
de veces, siete, impía
en la hoguera, consume.
Amemos siempre el ahora
como cunas y muertes

adoremos, al que adora
el sentir, saberse ser suerte.
Ante el púlpito fugaz
está el bienhechor con su faz
descarada, abecta
siempre su muerte selecta.
En el campo crecen ruinas
naturales y especiales
espaciales cimas
encima de aquellas, adorables.
Los abuelos lo dijeron
no disparen sin balas
sin música, sin son
sabios ellos, pudieron.
Léxicos absurdos como negación
términos difusos como legión
tácitos discursos como leyes
ínclitos trozos de reyes.
Abraza a La Tierra
como trozos de sierra
caída y consumida
así, frito de tierra.
Voy a lo natural indistinto
a la naturaleza
que se, así, reza
destapado el instinto.
Me sonrío sonriente
sin que me ampare
cualquier riente
de mí que seprae.

Un abrazo lícito.

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