Hay mujeres Nepenthes
olores que se saben olidas
de sexos, diosas, dolidas
que de todo de ella, depende.
Hay mujeres Nepenthes
irascibles sin mácula y sin rúcula
como hambres de ensaladas
sin tener en cuenta las máculas
y sus nada sonrisas destacas.
Hay mujeres Nepenthes
antropófagas de altos egos
que no aman sin despego
a su falta fatal de lo que es.
Mujeres de Falsas Caricias
que si bien no se acarician
sonríen ante lo indescriptible
ante la no importancia de lo irascible
dan algo de sus delicias
y uno las deja de querer,
así, sin uno querer
se deslíe la rabia.
Cuídemonos de las sin ego
a las que todo les da igual
en esa consciencia, que no delego
les importa lo mismo, azúcar o sal.
Cuídemonos de Nepenthes
(De uno siempre depende)
no caer en la neurosis
de lo que no es no y sí es sí.
Finalmente, proclamo y predigo
huyamos siempre de forma constante
de lo que es un falso testigo
falsas caricias a cada instante.

Un abrazo, Nepenthes.

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