… Recién llegó usted de la nada
más impoluta y necesaria
se dijo que de acuerdo,
ni un recuerdo.
Para no volver a cometer andanada
de vivir sin vida temeraria.
Señor o señora Smith, desconéctese
de mi apurada realidad
séame de utilidad
por lo menos de mí, retrátese.
Sírvase usted mismo de esta alma
que apenas se consuela ni se calma.
Introdúzcase en su particularidad
servil duda y racionalidad.
Huya de mi nacionalidad
de mi misma mismidad.
Mr Smith, bien está
lo que bien termina.
Bien será
lo que bien culmina.
De momento, sólo de momento
gana la batalla
pero oiga, desde mi nacimiento
tengo todo el día, no tiro la toalla.
Mr Smith, usted lo tiene claro
y si no, me da igual
yo de mi vida no paro
así que o azúcar o sal.
Mr Smith,
un cordial saludo.

Un abrazo.

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