… nueva que se sabía bien.
Succionado y emancipado
en toda mi virilidad
ya iba siendo hora, a mi edad
de saberme acostado, a su lado.
Descomponerme en cada átomo
de su concupiscencia
ser de su boca, la ciencia
que se toma lo que se me tomó.
Me regala palabras en cada acto
que hace se me ponga
de aquella forma y manera, de facto
lo que ella de mí, disponga.
Pasan horas, pierdo cada razón
cada sentido
cada palabra por latido
de ella, cada amor, a la sazón.
La miro así, sin palabras
no me resiste la pupila,
normal, ya sabes, mis ojos de abracadabras
que se introducen en ti, cuando te vigilan.
A veces entra de pleno
la sumisión a sus ojos
(Ahora la veo de lleno)
esta noche habrá de sus antojos.
Me tumbo boca arriba
dejo que su universo me llene
no veo más que su sexo, barriga
Dios me libre, Dios me lleve…
Hice la cena, estofado de pollo con almendras
pasas y ver duras
las veces que sean, hay noche, locuras
la noche viene ahora, no me amedrenta.
Tras la ventana surge ella, allá, tan natural
desde el patio, la ventana de la cocina
viene de vez en cuando, me anima
pone, me pone, de sus labios, mi sal.
Eso sí, antes, desde la terraza
miraremos el trozo de cielo
que le corresponde, estrellas, traza
en mi cuerpo sus besos, whisky con hielo.
Sabia ella que sabe de mi sabia
como ella sabía
desde siempre saber, reina de mi dicotomía
la haré mía, mía, mía, mía.
Nadie es de nadie, lo sé
ahora bien y siempre bien y ahora
mientras dure lo que dure cada hora
neguemos cualquier cuestión de fe.
¿Cuántas veces estuve negándome?
¿Cuántas veces estuve desamándome?
¿Cuántas veces me retiré por inoportuno?
¿Cuántas veces me hice no ser yo, mi uno?
Muchas, sí, así ha sido,
pero sin querer ella me traslada
a un sitio diferente a su vahído
me mata cuando me es regalada.
Sabia, como mujer
sabia como hembra
sabe de mí, saber
sabe de mí, de mi siembra…

Un abrazo.

Anuncios