… Señales de ruido
así, cada una al oído.
Sin más fueron puestas
desde la diestra
a la siniestra
luego, depuestas.
Parió la Almudena
la virgen santa descosida
el reino de las monedas
las voluntades torcidas.
Parió el término ínclito
luego el seudónimo vital
la consciencia universal
sin temor al delito.
Parió el reducto de sentir
la omnipresencia de parir
el término del rugido
comienzo de cada latido.
Parió un suspiro,
delito que admiro.
Reino de fantasía
luego de lo que decía.
Parió la liberación
de cada sublime adicción
términos más que finalizados
así, como seres alados.
Parió celosas paridas
partes partidas
tensas, lucidas
raudas, temidas.
Parió la belleza
de repente
se abrió mi mente
condujo la sutileza.
Parió, así de claro
cómo en cada oscuro,
cayó cada muro
así lo declaro.

Un abrazo.

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