… todo este tiempo
tratando de dinamitar el momento
de la falta de exhalación y amor
con conocimiento, con causa, sin dolor.
Qué ciego estuve dinamitándome
cada vez que pretendía ser amado, 
aún ella amándome.
Por miedo, perdí ser enamorado.
Por miedo rugí huyendo
como tigre enfadado
aún temiendo
la huída, mi estado.
Por miedo lloré mil veces
de tener los brazos que quería
y cuando, sí, los tenía
otras tantas hice desmerecerme.
Pero se acabó, repito, ni una vez más
podrá la sombra conmigo,
ni mis ancestros, ni mis adentros enemigos
harán de mí, presa triste, por miedo, jamás.

Anuncios