… de hambre de mí, hembra.
Que sepa gritarle a la luna como loba
que de mi cosecha haga siembra.
Además de mujer, la quiero
como animal de deseo.
Como amante, amor, amada,
sea de mi noche de luna, velada.
Que sepa rugir conmigo en cada ola
de vida-mar, furiosa, en celo
lama en mí de mí, ella sola
haga calor de cada cubo de hielo.
Mi puta en mi cama, mi señora en mi calle
la que me repite que mejor me calle
cuando acaricia la ovulación
de ese mes que toca ser de su sexo, devoción.
Caería rendido a su mies
mientras hago de ella mi adicción
vertería el líquido de mí de ella, sabido
luego, con vino, bebido
apodera mi vicio, acción
besaría luego sus pies.
Yo, como hombre a mi hembra
daría bendición a cada uno de sus poros
haría de su sexo un altar sin decoro
para mi Ella, mi todo, mi mujererhembra.
Mi mujer no estaría atada a la cordura convencional
ni tendría nariz normal, sí particular
sabría ser tierna y dura cuando es adicional
en ese momento ser un ser articular.
Te prometo con cada letra, que amaría
a esa luna llena de su boca
de mi mar a su roca
de mi sed satisfacería.
Pero hablemos de esa platónica
alma que amaría con calma
lluvia fugaz de verano, rica
ser de mi ser, de mí, alma.
Sus ciclos y constelaciones
su reinado permanente
su siempre presente mente
para ella, mis canciones.
Vibraría ante esa diosa
que me ama, me ama, ¡Me ama!
Su cuna nada insidiosa
pide, me reclama ¡Me reclama!
Mi hembramujer
mi mujerhembra
poséeme hazme ser
te ti mí, nuestras partes
nuestros cuerpos, artes…
Que ya lo pueda ver.

Un abrazo.

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