… estos tiempos díscolos
donde los gobernados somos súbditos
de la potencia – que no poder –
de aquellos que quieren ser.
Lo rubricado con alto interés
abyectos de clase política
sin la más mínima esencia púdica
se ven siervos de la Res.
Pero nada más lejos de la realidad
la potencia tiene la incontrolabilidad
que ha sido deslegitimada
de García Trevijano, su dignidad.
Tu libertad no termina
cuando empieza la mía
si no eres libre ánima
yo no soy libre y sí plastilina.
Argumentos desde La Clase
hay muchos, devotos, de los votos
refrendan una oligarquía de base
y con la crisis, sacos rotos.
Se dicen salvadores de patrias
de naciones antecesoras
pero los parias
están aquí, están ahora.
Reclamando el momento digno
una señal, un signo
de cambiar todo, en esta hora.
Atisbamos un nuevo horizonte
en el que decidimos quiénes
son los que ahora (Personas de bienes)
calculan sus, mís, buenos montes.
Y hablarás de mi locura
en este escrito particular
pero te digo, no hay partícula
que no corresponda a cada aura.
Lo que queremos es fácil
maleable, dúctil
libertad, libertad, libertad
ante todo, sobre todo ¡Lealtad!
Desde este instante a lo vivo
de vida, cualquier motivo.
Deseamos y somos legión
poder elegir – no sólo votar –
a la orden del ¡Ar!
Hacer entre todos, patria, gobierno, nación.
Propongo la activa abstención
a todas las urnas
a cualquier ocasión
de ratificar una partitocrática votación.
Propongo trascender, romper el vaso
zen medio lleno o medio vacío
al inútil maniqueísmo raso
que nos mete en todo lío.
Crisis, no, estafa
así a las claras como agua en garrafa.
Pero sigues votando a quienes te perjudican
sin que nada de lo que sea lo que te adjudica.
Sin más, no me “Tiro el rollo, tía, tío”
para esto, otras cosas
te regalo lo que sé, mis rosas
también de lo que te dije, mi hastío.

Un abrazo.

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