… La guitarra en la cabeza.
Quedó hecha añicos
sólo le quedó rezar lo que reza
ni un sólo acorde quedó rico.
Le devolví nota a nota
de la guitarra rota que
guardó las esperanzas
pero nada, no le quedó ni una ansia.
Le di tal golpe en la sien
que ni uno ni cien
pudieron salvarla
ni amarla.
Estropeé su candidez
su ombligo feo
su hez
su castigo, sin sol, veo.
Amamanté su cordura
su ambigua locura
su vehemencia
su mala ciencia.
Le di un golpe de fa en clave
pasó de ser my slave
de mis palabras
loca de cabra.
Terminé con un mí mayor
para su menor sí
su poliédrico resquemor
su falta de amor
es lo que te vi.
Rompí mi guitarra en mil trozos
al saberme destetado
de sus tetas, sus gozos
desamor, desamor, desamado.
Canto al quebranto omnipotente
cada escrito, cada ente
cada ser, serme, pertenecerme
vomité el recurso de tenerme.
En esta ecuación tú faltas
te amo tanto
que salto en llanto
cuando no estás.

Un abrazo.

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