… Caminaba por la calle
el discernimiento y la inacción
de la mano, amándose.
Luego llegó el corazón
hizo un talle
rozándose.

Fue particular como partícula
como parte normal
natural.

Luego trascendió la conexión
ineludible
plausible
la pasión.

Dijo Jesús
que nos amásemos

Y luego el ruido
llegó a las consciencias
bien amadas.

Despoeticemos
el recurso
del ser.

Hagamos caso omiso
al péndulo
y a la mística irracional.

Tertuliemos la coyuntura
desnaturalizada
de la economía
desrealizada.

Apártate
sé aparte
de la parte
sin arte.

Descubrí el concepto displicente
de no ser yo
ni yo mismo
ni mi mismo ente.

Al cabo,
de las horas
rumiamos.
Rubrico.

(A pesar de no ser
el indefectible
verano
me despliego)

Ah, si tú no sientes
lo que yo siento
con la música
te jodes, hostias.

Mustia, mustia, MUSTIA
loquilla
quilla
angustia.

Separación
táctil
dúctil
superación.

Conseguir un amor
como ella…
Sí, yo quiero ser astronauta
perverso
mi verso adverso.

El léxico traiciona
¿Bailas?
¿Yo o en general?

Trasmuta la esencia
el placer de María
la interrogación perenne.

Luego alega el porvenir
luchando con el presente
luego de ir.

Rumio y termino
la capacidad de lo indómito
la genialidad de lo pragmático.

Particuralizo los átomos
a lo mejor no somos
lo que de ser deberíamos.

Me hago una pregunta
si las estrellas están muertas
cuando llega su luz
después de miles de año
¿Cuánto tarda mi mirada
en llegar a la estrella?

Un abrazo.

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