A mi abuela Inés, que me enseñó tanto.

… –  Que hago desnudo… Yo quería salir a la calle.
(Dónde está mi casa)
(Porqué bajo estas escaleras)
(Dónde está papá y mamá)
– ¡Papá! ¿Dónde vas?
– A casa.
– Estás en casa.
– ¿Cómo voy a estar en casa?
Me acuesto.
Me despierto.
Entra el sol por la ventana, escucho a los pájaros.
Tengo ganas de llorar, no sé porqué.
– Hola amor, es hora del desayuno.
La miro, sé quién es, pero no lo tengo claro, sin embargo, mi pecho late cuando la veo rápido.
– Hola.
– Venga, come.
Me mira con pena, ¿Qué le pasa?
– ¿Qué te pasa?
– Nada… ¿Te gusta?
– Claro que sí, pero… ¿Porqué estás así?
– Por nada… Sólo que estoy cansada…
– ¿Fuiste a trabajar?
– Sí…
Duermo.
Me despierto.
Es de noche, no puedo hablar sólo pudo dar palmadas.
Palmadas.
Palmadas.
Palmadas.
Lloro.
Palmadas.
Palmadas.
Nadie viene.
Palmadas.
– ¿Qué tienes Papá, qué pasa?
– Quiero ir a casa.
– Estás en casa… Ay Dios… Duerme.
Duermo, me levanto.
Voy al baño, me visto.
Ay, los pantalones, primero una pierna, luego, otra, ya me lo decía papá.
– ¿Qué día es hoy?
Me peino, me afeito, me corté.
Salgo de casa, la puerta cerrada.
– ¿Quién cerró la puerta? ¿Dónde están mis llaves?
Quiero salir esta noche, ya es tarde.
Me acuesto.
Abro los ojos.
– Papá, ¿Cómo estás?
– Bien… ¿Quién eres?
Ella llora.
Me acuesto.
Me despierto.
– Hola amor, el desayuno.
– ¿Quién eres?
Me acuesto.
Me levanto.
No conozco a nadie, hay enfermeras.
Me colocan hacia un lado, un paño frío lo tengo en mi culo.
Doy un golpe al aire, hacia la enfermera.
Aplaudo.
Aplaudo.
Aplaudo.
Me levanto.
Mi hija.
– Hola papá.
– Hola, ¿Dónde estoy?
– En el hospital.
– ¿Porqué?
– No puedo más (Creo que es mi mujer)
– Necesitas mejores cuidados.
Me acuesto.
Me despierto.
Alguien me limpia el culo.
Mamá me limpiaba el culo.
No recuerdo nada, todo es más oscuro.
– ¡Papá, hola!
No respondo.
– Papá.
– Hola amor.
– Es hora de tu paseo.
Mis brazos, no se mueven, estoy en una silla.
– Mira papá, qué día más lindo hace.
La miro.
– Sí, el día…
– ¡Papá! Gritaba.
Caigo al suelo.
Despierto.
Todo es oscuro, hay mucha gente a mi alrededor, lloro.
Aplaudo.
Lloro.
Aplaudo.
Lloro.
Me siento s0ooooooooooooooooolo.
Aplaudo.
Aplaudo.
Abro los ojos.
– Amor.
– Papá.
Abro los ojos.
Oscuro.
Aplaudo.
Todo es gris.
Tengo hambre, un líquido feo por mi garganta.
– Su padre está bien. Escucho.
Todo oscuro.
Noto un beso en mis mejillas.
– Papá, siempre te amaremos.
– Papá.
No escucho nada.
Un túnel.
Una luz.
Amor.
Papá, mamá.
– Ven.
Papá.
Amor.
Ya no aplaudo.
Amor.
– Ven.
Veo llantos mi hija, mi mujer.
Me abrazan, lloran.
– Ven, ya es hora. La voz de la luz.
Lloran.
La luz.
La luz.
La luz.
La luz.

Un abrazo.

 

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