… Desde el letargo eterno
al que a veces aspiro
desde que pocas veces suspiro
hasta el sutil infierno.
Paso desde el resentimiento de sentir
a la defenestración de mí mismo
sin paz, sin más, sin hedonismo
sin que la vida tenga más que vivir.
Entiendo ahora que todo está cuesta arriba
que tengo un gen anormal
algo que no está bien, que está mal
no sé cómo salir de la deriva.
Me cuesta, incluso, el respiro
la respiración, la pasión de mis bronquios
hablar en este soliloquio
exteriorizar lo que deliro.
Apenas me quedan herramientas
ni sonrisa ni optimismo
ni decir haz lo que sientas
ni mi emocional autismo.
Recurro al poemenos
al escrito que me consuela
que me desciela
acabar con todo si hay paz, por lo menos…
No sé qué hay más allá
de la existencia que veo
de los libros que leo
si Dios, Buda, Alá.
No tengo la suerte
ni el sortilegio
ni la vida, la muerte
que haga de mí el privilegio.
No tengo ya ni tan siquiera
una vida vivida, como la de cualquiera.
Veo a tantas personas felices
andando con sus directrices.
Veo a tantas personas amables
amándose, considerándose
siendo responsables
correspondidas en amor , dándose.
Veo a tanta gente que sonríe
que van acompañadas
me veo en comparación,
me veo sin ocasión
de amar lo amado, amada
sólo me queda lo que me expíe.
Tengo ganas de huir, de escapar
de que me apodere la rabia que siempre evito.
Tengo ganas de mi pasado, presente, borrar
construir otro sitio hacer otros ritos.
De desaparecer y que me consuma
el fuego que prometo
a prometeo, dejar mis retos
olvidar el mar, la tierra, la luna.
Gastarme por siempre
ser pasto de orillas, abono fértil
para lo que sirva mi cuerpo febril
ser de otra vida, simiente.
No veo esperanza ni ilusión
ni veo alguna conclusión
a este poemenos
a este sentir desde siempre ameno.
No veo sentido ni sentir
ni latir ni latido
ni lo aceptado, ni lo prohibido
ni ese vivir por vivir.
No veo ilusiones
ni razones
ni discernimiento
ni verdades, no miento.
Nada que me ate
que me deje aquí
que pare mi dislate
que me haga feliz.
Salvo el amor por mis hermanas, por mi hermano
será que por ellos mantengo
la vida, me entretengo
hasta el fin de lo profano.
Ya no soy tan fuerte
ni tan consistente
ya no soy ese ente
que admira la buena suerte.
Ya no tengo arraigo
tan sólo caigo, solo
me inmolo
hoy, igual mañana también, caigo.

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