… Los santos diferentes.
Pensarte, saberte ausente.
Recurro al concilio de saberme
que igual estoy en tu mente,
me quiero de quererme.
Son palabras sencillas
fina, como la mejor arcilla
me desluzco, linda
tus pechos pienso,
de la tarta, tú, la guinda
huelo de tu perfume, el incienso.
Raudo transcurro y recurro
entre palabras amables
nada que vea de ti contestable
ese es mi pecado, incurro.
Voy y busco
el fondo del suelo
lo profundo del cielo
te tengo tan presente, deduzco.
Tengo aquí unas bufandas
una manta, una camisa
tu frente, arrugada, lisa
querías regalarme
lo que me abriga, anda….
sin tú saberlo, sin dudarme.
Me gustaría hacer un pacto
con el destino
a ver si atino
que sea de facto.
Un pacto que camine
entre los entretengos
lo que sí, lo que no tengo
si no, que un rayo me fulmine.
Tus caricias, de delicias
tu indignación por mi lar
no saberme en ningún lugar
lo que de mí nunca codicias.
Me gustaría el amor, te, me digo
que me acepte con mis debilidades
que sepa de mí, lo que consigo
ame de mí, mis habilidades.
Transijo, no rectifico
no califico
tal y como eres (fuiste) te supe
me sabías y te deleité
me ocupé con lo que de ti, ocupe
te siento dentro aún,
con la fuerza del según
lo que vaya siendo
a pesar de que sé, lo siento,
que mala cosa, agua y aceite.

Un abrazo.

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