… En pos de decisiones
pienso y siento
las acciones y reacciones
el sentimiento.
Para que dos aves
tengan un mismo camino
deben tener, ¿Sabes?
El mismo destino.
Es bueno volar
ala misma altura
subir o bajar
pero ir sin premura.
Sin miedo a perder
con el valor de ganar
para querer querer
siempre de amor, amar.
Hay que saber dejar atrás
con la valentía de la vida
con idas y venidas
saber sotar amarras.
Casi lo tengo decidido
de nuevo, me lo ha dicho Cupido:
Esto también pasará
lo que ha de ser, será.
Así que el silencio de la obra
ante unos ojos enormes
azules, de todo este último mes
se devuelve a la vida lo que recobra.
Estoy a mi manera
cada año, cada era
sin miedo al compromiso
ni a caer al puro piso.
No aguanto la ajena veleidad
cuando hay cierta edad
que se supone de sabiduría
cada noche que pasa, cada día.
Me merezco como dice mi canción
“Amor por compartir”
no estar en el  qué sí o no decir
de esta inacción.
Nos merecemos el brillo
de cada estrella o el reflejo
de la luna, de sus años añejos
de sol de color amarillo.
Confieso al público presente
que a veces me prefiero ausente
al dislate emocional
repongo mi racional.
Mi parte sentimental
compensada sin duda
que se aluda
el sentir virginal, vestal.
Sin complejos, hacia adelante
que el amor es un milagro de mil años
o de unos apaños
que disfrutas después o antes.
Desde aquí, ahora
me despego
porque son horas
de dar lo que delego.
Es mejor dejar
la incertidumbre de lo bueno
para poder aspirar
al amor de ser, estar, mirar, aceptar
quiero estar sereno.
Ahora tendré un acto de valor
en unos días
para dejar lo que me lía
y tenerme el candor.
Ex profeso te confieso
lo que me adhiero
preso confeso
lo que te requiero.
Es mejor dejar
de lado las incertidumbres
buscar lo que da lumbre
lamer lo que se ha de dar.
Dejo tus ojos a la postre
(La ley se circunvala)
dejemos para otras, otros, los postres
lo que ya no nos avala.
Circuncidemos nuestras voluntades
el rigor de nuestras edades
robemos al compromiso
no lo torneado, lo liso.
Posterguemos nuestras almas
al mejor postor
al recto rotor
que traduce nuestras calmas.
Al final se traduce
todo este escrito
que no hay vuelo que se reluce
ya que no tenemos el reducto que reduce
mi ya profundo ahíto.
Así que mejor
lo mejor
ni yo ni tu
ni nosotros
ni nuestra virtud.

Un abrazo.

 

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