Recurren y se apacientan las horas
así como estamos aquí
como todo se demora
de lo que de sí, de mí.
Cuando uno espera una noticia
de lo inesperado
está en el estado
sutil de querer delicias.
Claro, son las expectativas
las diatribas
las recurrencias
las ciencias.
Las imposibilidades del absurdo
– del diestro y del zurdo –
del magisterio
del ministerio.
Estoy ahíto de escribir
juramentos inadmisibles
descontentos posibles
y no vivir.
Sólo te digo algo
ni entro ni salgo
lo que quieras
lo que adquieras.
Respóndeme a una pregunta
a la junta
del periscopio
que todo de ver, hace acopio.
Hace tiempo
de escorpión
una luna en astro lunar
sin pensar.
No miento
en la acción.
Desrimarme, desrímame.
Ruge el neón…
(Me encanta esa frase)
Recupero el infinito
hacia lo que delimito
es lo que uno hace.
Shalom.
No hay que perder el cabezón…
Descuida lo que no cuidas.
Lo que cuidas, cuídalo, con cuidado…
Una sorpresa
(Una monja presa)
(Perdóneseme)
A mí, de serme.
Aterriza un helicóptero
de mi juventud.
En la virtud
de ser ahora, Eros..
Aquellos que decía “Porreros”.
Eran the hero
del porqué de los prejuicios
de mi familia, sus líos…
Aunque me pretendan
vayan por las sendas
del dar
yo no de adoptar.
Vi el cuadro de El Bosco
con los humanos
riéndose a lo tosco
de creerse hermanos.
Será ¿Natas?
ya tú me entiendes
si eres del reves
sueltas, no atas.

Un abrazo.

 

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