… Como amante sempiterna
concupiscente, liviana
abierta de piernas
villana.
La veo venir, así, suavemente
como parásito
sin tránsito
a la mente.
La veo venir, recurre a lo mismo
al mismo instinto
siempre igual, siempre distinto
a mí, a mi propio istmo.
La veo venir a tejer su tela
de araña
extraña
a quemar sus velas.
La veo venir, se acerca
no caeré a sus despojos
diente por diente, por ojo
terca, terca, terca.
La veo venir a aprisionarme
no le permito demasiado
ya son años, estoy hastiado
te permito abandonarme.
La veo venir, casi ni la reconocía
al cabo del tiempo, de las sincronías
me quiere apoderar
me quiere medrar.
La veo venir,
la dejo, poco a poco, ir.
Ya son años, apaños.
Engaños.
La veo venir y la acepto
pero sin identificarme
me parece lo correcto
mejor, siempre, amarme.
La veo venir, a sentarse
en el pecho, en la mente
justo detrás de la frente
a soltarse.
Pero estoy decidido
no quiero tenerte en mí
no me doy por perdido
no te quiero, no te quiero, neurosis.

 

Un abrazo.

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