De lo  no palpable,
de lo que no se escruta
sin excusas.
Nada es infinito, ni tan siquiera
finito.
Pero permanece
la voluntad de permanencia.
¡Ah vaya!
Pues sí, siendo consciente
de lo limitado de todo
me permito la voluntad de mantenerme.
Aquí, allí
en cualquier lugar.
Y todo por
cuestión de piel.
De amor
ausencia de hiel.
¿Será que se me dan
mal las cosas de querer
quererte, quererme
y desquerer?
Hablo al vacío de los bits
que un día irán, indefectibles
al universo, todo.
A todo lo universal.
A lo central.
Ah, pero tengo una amante fiel
nunca me engaña
– aunque se aleja, sí –
Una amante que me ama con profusión.
Que me canta y encanta.
No sé tengo que asentarme
recular ante los hechos
querer consolarme
ser un helecho.
A veces me transijo
me digo si sí o si no
– mi insoportable levedad -.
Eso sí
oye
a pesar de todo
cuando
comparto
mi cuerpo
con el tuyo.
Todo es más liviano.

Un abrazo.

 

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