Sutil, compleja y completa.
El retorno gráfico de cada escrito.
La solemnidad del Sol.
De Helios.
El orgullo de sentir, sentirse y disentirse.
La física cuántica.

Los “Cuánto podemos”.
Una mujer pasó ante mis ojos.
Una mujer posó sus ojos en los míos.

Y se atragantó por la profunidad de mis colores del iris.
De mi iridiscencia.
El recurso de lo indómito.
La salvaje propuesta de mi carácter.
La nocturnidad de cada estrella.
(Mis viajes)
Se transmutan en una caricia.
En una veleidad de la piel acariciada.
Acaso de mí, acaso de lo de ti.
Todos son posibles acasos,
ocasos.
Cada ocaso conlleva un término.
Cada caso de vida tiene una
transmutación de la esencia.
A veces lo esencial
– no es invisible a los ojos -.
Lo porvenir,
el futurible comienzo.
La alegría innata
los latidos acelerados de mi pecho
la costumbre del no aguante.
El alejamiento absoluto del drama
– Mi Mr Smith -.
– Mi Neo -.
Nada es para forzar

A lo que te resistes, persiste.
Que fluya todo.
La vida, el amor
el sexo, el sexo, el sexo.
El deseo, la pasión
Mis deseadas y apasionadas.
La sensibilidad de lo sensible.
(La transmutación de la esencia)
La esencia transmutada, transmutable.
Cuánto amo, pero cuánto.
Es inalcanzable, a pesar de todo, lo que amo.

Y con todo,
mi lobo feroz
busca a la loba
que sepa aullar
a la Luna… Luna…. Luna…

 

Un abrazo.

 

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