… La edad.
Me recuerda años y apaños.
Me recuerda hechos y desechos.
Todo lo vivido, todo lo lívido.
Todo lo tocado, todo lo trocado.
La edad.
Me rodea las esquinas de mis ojos, de mis enojos.
Aprieta las esquinas de mi boca, que revoca
cada orden, cada desorden.
Cada vez, cada envés.
La edad.
Me hace ser más viejo, más sabio de labios.
Me hace ser menos cobarde, todo arde.
Repiten mis latidos como gemidos.
Procuro acertar en lo que digo, amiga, amigo.
La edad.
Me hace más fuerte, menos débil, con más suerte.
Más solo, por lo que vivo y revivo.
Y ahora, con mis sentimientos y no miento.
Qué hago, qué hago, qué deshago.

Un abrazo.

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