… Emerge desde el pensamiento al hecho
sale acertada hasta ser parte de la acción
embadurna su perfume las esquinas de las casas,
transforma cada ola en un manojo
de cilantro.
Cuando la palabra se hace presa del silencio
y se atormentan las mayúsculas
corroe el hierro del error
hasta convertirse en sagrada
por pura ignominia concupiscente.
Cuando la palabra ama los fonemas
besa el pretérito
y el verbo en positivo
se traducen los rayos de sol
en música destinada.
Cuando la palabra cae
como la lluvia hacia el cielo
en forma de suspiros
se traducen los eternos dilemas
amandose contínuamente.
Cuando la palabra retoza prácticamente
en el lecho de la lengua
cada diente se hace preso
y disidente
del recurso del ser.
Cuando la palabra tiende a tender
hacia la absoluta prominencia
y la mente se circunvala
nos amamos.
En definitiva, cuando la palabra
me hace su presa
siendo esclavo de las palabras
y las palabras juegan conmigo, me la juegan
sonrío eterno con
una enorme felicidad.

Un abrazo.

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