… en mis zapatos
una piedra que me atormenta
en mi cabeza relatos
la paz que no se me acrecienta.
Llevo en mi camisa
un agujero, tamaño del Sol
de mi tamaño, más o menos, lisa
cayó encima un buen jarro de alcohol.
Dame un minuto, espera…
me llegan imágenes de antes
de otros días, otras eras
de ayer, de otras amantes.
Sigo, tengo un agujero en el pantalón
cual sempiterno desdén
desde el infierno, al edén
desde la cabeza, al talón.
Incauté mis vodeviles
mis risas sin fundamento
mis abrazos nada viles
mis tristezas, se venden a cientos.
Tengo un agujero en mis ojos
que sirven de observadores inusuales
entre los rastrojos de enojos
los que fueron, los que están, los anales.

Un abrazo.

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