Soledad añeja, extraña que invade mi corazón
presa de carpas de agua
de miles de maguas
somete mi insípida razón.
Esta soledad vieja, como mi alma
desprende cada gota de mi piel
todas tienen su el
ando esperando mi calma.
Riego vespertinas muertes
sucesos, tristes, sin muerte
acasos, desechos, impúdicos
sagrados, lúcidos, lúdicos.
Esta soledad de abuela, madre, hija
padre, hijo, espíritu santo
no me sostiene ni me cobija
ni duele, reduele, algún encanto.
Qué hago con este dolor de mi adentro
qué hago con esta maledicencia por venir
qué hago con este doloroso centro
qué hago con este sin vivir.
Qué hago con lo que escupo
qué hago con todos mi males
insalubres, con mis  sales
arranco mi piel, nada me cupo.
Qué infiernos hago con esto aquí
lo que tengo en el pecho
lo que me duele, lo que me sacude, de hecho
el dolor que me mata y muere, lo vi.
Cómo me arranco la agonía
de vivir sin aliento
de sentir sin viento, sin lo que siento
sin esta, ya, de tener, rebeldía.
Dímelo, dame una respuesta
dime, qué cojones hago ahora
que no sé ser ni serme
ni tenerme, ni pertenerecerme
sin ese pedazo de amor que me enamora…

 

Un abrazo.

 

 

Anuncios