… cajones vacíos, atados de madrugada.
Donde hay ojos queriendo ser amantes y amados.
Dos cervezas que se bebieron solas, hadas,
que no me amaron nunca, ángeles alados.
Evoluciones infernales,
infiernos invernales
disoluciones de aceite y agua,
carbón en plena fragua.
Ella me dice que me quiere y me resisto
a ser objeto querible, pero qué remedio
si pese a que no insisto
gustar y estar en su medio.
Tengo nevera llena y ruidos silenciosos
completos absurdos, mezcla de dos, de amados.
Tengo rutinas vacías de seres ruidosos
de verbos sin decir, de dichos sin estados.
Mi pelo se está volviendo canoso
sin remedio, se me cae, incluso,
yo, de joven, era un iluso
lleno de voluntades, celoso
de ser y no ser en cada estado
de vivir o no vivir, mis padres, desencantados
de ser y parecer lo que nunca fueron, ojos.
Sale el alma en cada corazón
llenas de buenas vibras, buenas intenciones
alejadas de cualquier tipo de razón
cantando cada vez mejores canciones.
Tengo cajones vacíos
que quieren llenarse de ti
quieren llenarse de mí
de tus besos, con los míos.

Un abrazo.

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