… Ser presa de tus dientes.
Así, de repente, en medio de la noche
sin que lo esperásemos, de rientes
el mar, una esquina, tu, mi broche
de mis labios presa agarrada
de mis manos lleno de tus nalgas
como al mar el sol, las algas
tu sonrisa en beso apresada.
Tus, de mí, risas
esa noche, la brisa
nos tentó con el alcohol
la falta de luz, de sol.
Suelo ser de noches distantes
una confusión del Quijote, gigantes
y mi alma aspira, suspira
ser entero, no parte, ser lo que miras.
Partícula particular
nunca pensé que lo lograría
al mirarte la boca tuya, mía
sigue girando todo en circular.
El reposo del día siguiente
me hace extrañarte,
escribo, es lo que tiene el arte
de verte, en mi mente, sonriente…

Un abrazo.

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