… que tus besos, que tus besos.

Ni más lectura que tu piel
ni más filosofía que tus momentos.
Con la sed que alivias tú mi lengua
y el refugio de tu vientre.

Yo no tengo más escuela que tus besos, que tus besos.

Que la enseñanza del calor de tus besos
y el color naranja de tu escuela.
Ni más sabiduría que tus manos
ni la sapiencia de tu sexo.

Yo no tengo más escuela que tus besos, que tus besos.

Ni del aire que me supiste dar
entre tus piernas sentí todo mi mar.
Tu naturaleza fue toda mi iglesia
y tu verbo cada uno de mis rezos.

Yo no tengo más escuela que tus besos, que tus besos.

Ni más noches en tus ojos
tu vientre mi universo
siempre tú, tú en todo momento
fuiste todo, todo mi templo.
Siempre tú, tú en todo momento
fuiste todo, todo mi templo.

Yo no tengo más escuela que tus besos, que tus besos.

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