Como una pluma levita el haz de luz
se intuyen hermosas transparencias
tras tu vestido blanco.
No hay recovecos que no quiera visitar
poco a poco con mi lengua
y visitar todo lo blando.
Nuestros pelos se enredan
como la armonía moderna
que nota a nota canto.
La Vía Láctea es una Gran Madre
que ama a sus hijos
amantes impúdicos santos.
Y tanto tú como yo
nos sabemos capturados
por el eterno encanto.
Tu boca despliega alas de mariposas
sonriente cuando me ve
en Aristóteles confiando.
Tenemos almas voladoras
que se unen con filosofía
buscando, buscando, buscando.

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