… sin evitar nada, sin que ni Dios ni el Diablo nos juzgue. Andemos sobre el viento y lleguemos al arcoiris de los orgasmos de la lluvia.
Seamos pecadores, pescadores de deseos como Cristo a sus discípulos. Amémonos tú y yo como siempre se amaron Adán y Eva.
Seamos la serpiente, de la eterna juventud la fuente, la que siente, la sonriente.
Pongámonos tontos, que no nos lo impida ni la moral ni lo blando de los poemas. Seamos Bukowski, Krishnamurti, Jodorowsky, Dragó, Dios, Abraxas, Herman Hesse, Kant, Marx, Grenouille, mi abuelo, mi abuela, mis padres.
Seamos dioses.
Yo tu Dios tú mi Diosa.
Fundemos una nueva tierra, tengamos nuevos hijos, derramemos nuestros fluidos por los barrancos del mundo. Que nazcan mandrágoras.
Seamos Freddy Mercury, Silvio, Lennon.
Amemos al amor, tengamos nuestros cuerpos como templos de Vírgenes Vestales.
Hagamos el amor mientras rezamos el “Padre Nuestro”.
Masturbémonos aullando a la luna como perros, lobos en celo.
Seamos el hedonismo profundo, las bacanales, Baco, Zeus, mis profesores de religión, el Papa.
Follemos como si se nos fuese la vida en ello.
Pero eso sí, siempre sí, que nunca se nos acerque el miedo Amén, Amón.
Pongámonos tontos mujer, besémonos hasta que los labios se nos queden como cebollas, cógeme la polla, te chupo las tetas.
Abrázame y dime que me amas, yo te lo digo mientras lamo tu sexo y gritas en medio del mundo.
Pongámonos tontos mujer, seamos Osho, Benedetti, Neruda, Nietzsche, Kavafis.
Que lluevan sobre nosotros todas las bendiciones de las monjas, que bendigan nuestros actos impuros.
Pero eso sí, siempre sí, que nunca se nos acerque el miedo Amén, Amón.
Seamos Aleister Crowley, Gandhi.
Que tus pelos se enreden con los míos seamos Medusa.
Traigamos el amor al mundo mientras te penetro profundamente.
Muérdeme, te muerdo, seamos animales sedientos de sexo, de amor, de deseo, de lujuria….
Cantemos a Platón, a Sócrates, a Heráclito.
Digamos que la única verdad es el instante en el que nuestras pieles se unen, que no existe más allá que la química ancestral de Gea representada en ti.
Que no soy más que el inevitable proceso de la fructificación de tus orgasmos.
Pero eso sí, siempre sí, que nunca se nos acerque el miedo Amén, Amón.
Pongámonos tontos, dejemos que fluya el universo entre nuestros dedos, que los electrones no sean capaces de localizarnos.
Seamos agua, fuego, tierra, aire, apeirón.
Ofiuco.
Seamos infinitos.
Pongámonos de rodillas y adoremos al Sol, a La Luna, Al Mar.
Seamos primigenios, primitivos, primarios, primates.
Básicos.
Monos.
Arcaicos.
Seamos nuestros propios versos.
Pero eso sí, siempre sí, que nunca se nos acerque el miedo Amén, Amón.
Seamos Conny Méndez, Wayne W. Dyer, Saint Germain.
La música y cada una de sus notas.
Pongámonos tontos y hagamos el amor que amando se ama, a través del amor, se llega al amor.
El amor aleja al miedo.
No compremos más miedo.
Comámonos a besos y que santifiquen nuestros cuerpos en un rito ancestral lleno de flores blancas iluminadas en la noche.
Seamos como niños que exploran nuevos cuerpos.
Bendita tú eres entre todas las mujeres.
Bendito tu vientre.
Bendito mi cuerpo que se te entrega.
Bendito mi pene que te penetra.
Amén, Amón.

Un abrazo.

Anuncios