… las miradas.
Andaban buscando lo que les faltaba en todo momento.
Uno cumplía los requisitos de la otra alma que la miraba.
Desaparecieron.
Otro día.
Volvieron a cruzarse las miradas en esa casualidad mágica de la que está impregnada las esquinas de la vida.
Desaparecieron.
Esta vez, camino de la universidad, de Humanidades.
Se sentaron uno frente al otro en la plaza al lado del Obelisco.
No se atrevían a mirarse pero se sabían presentes el uno para el otro.
Hace días Una Mujer compra macetas.
Decide colgarlas en su balcón.
Seguían sentados.
Se cruzaban las miradas, miraban sus aciertos.
Una Mujer piensa que las macetas necesitarán unas bonitas plantas.
Ellos volvieron a desaparecer pero sabían donde volver a encontrarse.
Pasaron unos días.
No aparecía.
Una Mujer cuelga y riega las macetas.
Las miradas volvieron a cruzarse en un paso de peatones.
Una recogió un papel del suelo que el viento le llevó… Una nota sin aparente significado.
El otro la miraba embelesado.
Una Mujer riega las macetas.
Los segundos en el semáforo uno al lado del otro en la calle eran interminables.
Una Mujer piensa que sus macetas son hermosas.
Semáforo en verde.
Se cruzan los cuerpos, recuerdan sus olores.
Un segundo parados frente al otro.
Sabían que se amarían por siempre.
Pasaron días.
Trayecto a casa, se cruzaron las miradas en la guagua.
Otra vez la sincronía.
Estaban frente a frente.
Una Mujer, al día siguiente ve crecer sus hermosas macetas.
No se decían nada, se amaban en el silencio de las miradas.
Se imaginaban juntos para toda la vida.
Camino a la universidad.
Pasaron por Tomás Morales.
Él decidió caminar junto a ella.
La Mujer en su rutina regaba las macetas.
Ella le cogió de la mano.
El universo se llenó de espirales universales. Miles de bolas son tiradas en el centro de dianas concéntricas. Las bolas son de diferentes colores y algunas chocan y otras no, algunas se quedan en el centro.
Caminaron los dos por la calle, de manos, sin decirse nada.
Las bolas son planetas.
La señora sobrecarga las macetas de agua.
Las bolas son personas.
Ellos caminaban por la calle, de manos, amándose, esperando el eterno contacto de los besos.
La Mujer sigue regando mientras sube el volumen de la radio y le dice a su hijo que llega tarde.
Una maceta se desprende.
El universo conjura, miles de almas gritan despavoridas.
Ellos caminan.
La maceta cae.
Él siente un dolor en el cráneo.
Muere en el acto.

Un abrazo.

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