Como un papel roto, lleno de garabatos
está el cielo aquella noche
en la que todos son pardos, los gatos
rumiando cada cual sus reproches.
Cansino como jugando en casinos
casi sí, casi no, caíste entre mis brazos
formamos varios nudos, varios lazos
gritos, orgasmos escuchados por los vecinos.
Por la mañana el desayuno de café y zumo
pan integral y mermelada de melocotón
mirándonos a los ojos sin palabras de atención
sobraba hasta pensar, hasta ser humo.
Tu pelo largo se extendía en mi cama
sirena de la mañana pronta al amor
nunca me tuviste en amor que me ama
y sí como un barco que en tu mar navegó.
Sé que te dolió dejarme en aquella tarde aciaga
ciega como estabas de mis besos.
Preso que estaba de tu verbo en rezos
de un buen vino, y de tus ojos que embriagan…

Un abrazo.

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