… me desligo de las tormentas y los tormentos y me siento más liviano.
Comienzo una nueva aventura, la de ser yo en cada instante, en cada prisma, en cada anochecer.
Amo el Aquí y el Ahora, amo vivir.
Cuando estoy aquí y ahora no me angustio, no me da ansiedad, todo sucede de manera hermosa.
Me maravillo ante un anochecer, ante las estrellas y las constelaciones, ante todo lo hermoso.
Me enamoran las cosas sencillas, un paseo en el mar con los pies descalzos a las dos de la madrugada.
Me enamora una charla amistosa, dar un concierto, ver a mis colegas cantautores cantar con un alma enorme que no les cabe en el pecho.
Me enamora reír, sentir mi cuerpo, mi risa, mi constelación de Orión.
Me enamora mi hermana Crisol cuando me llama por teléfono y me dice: “Se acaba de ir la luz”. La amo.
Amo llorar.
Amo sentirme solo, sentirme acompañado.
También me gustan las cosas, digamos, complejas, el ajedrez, los videojuegos.
Las películas de acción.
Las verduras.
Amo a todo lo que amé.
Amo a mis hermanos, A maca, a Coki, a Crisol, cuando ellos están bien yo soy inmensamente feliz.
Me enamora el mar, la luna y los sueños (Esto lo aprendí de una loca de nariz hermosa y pelo rubio de la que nunca más supe)
Cuando estoy en este momento presente, ahora, escribiendo, me doy cuenta de que sentirme en este momento, con mis pies, mis manos, mi cuello, mis dedos tecleando sin más allá, sin más acá, me encanta.
Una cosa tengo clara, una cosa son las expectativas, otras, los objetivos.
No tengo expectativas, pero sí metas, objetivos.
Expectativas son las olas del mar que vienen o no vienen, los objetivos es ir mar adentro.
Me gusta estar aquí y ahora.
Me gusta escribir, cantar, hacer música.
Me gusta ser lo que voy siendo en cada momento.
Yo no soy lo que soy, yo no soy como soy, soy lo que voy siendo a cada instante, a cada momento.

Un abrazo.

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