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… el sábado de Luna Llena estaba de tan llena que nadie pudo dormir.
Todo el mundo echaba de menos a sus amantes, a sus amigos.
A algunos nos llegó una extraña soledad añeja como el propio mundo.
Coincidió con una Luna Llena de tan llena que nadie pudo dormir.
Es cierto que a muchos de nosotros, sobre todo escorpiones, nos afecta en demasía.
Estos días de extraño calor donde la Luna Llena está de tan llena que nadie pudo dormir, todo el mundo bebía demasiada agua para ahogar sus penas en soledades abrumadoras.
No sé qué pasó esa noche de Luna Llena que de tan llena nadie pudo dormir, simplemente me vi yo solo en medio de la ciudad caminando por la Avenida Marítima.
No sé qué pasó aquí, no sé qué había allí, sólo sé que había una Luna que de tan Llena nadie podía dormir.
Había un sueño extraño, una incertidumbre loca.
Un mar abrumador y una Luna Llena que ni tan siquiera el mar podía conciliar el sueño.
Yo no pude dormir, tenía un extraño desarraigo, todos, todas, tenían un extraño desarraigo.
Y es que la Luna de tan Llena no dejaba a nadie exento de dormir.
Bajé a la Avenida y la miré y entendí porque Ella de tan Llena no dejaba a nadie dormir.
Quizás estaba tan sola como yo.

Un abrazo.

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